martes, 10 de julio de 2018

9º GRAN TRAIL PEÑALARA (29/06/2018)


FECHA:
29/06/2018.
DISTANCIA:
117 kms.
DESNIVEL:
+5.100 mts.
DORSAL:
178
TIEMPO LISTADO:
22h. 23’ 04’’
TIEMPO CHIP:
22h. 23’ 04’’  
RITMO:
11’ 26’’/km.
PUESTO:
206/342 (550)
PUESTO CATEGORÍA:
103 VAM
DISTANCIA GPS:

DESNIVEL GPS:

TIEMPO GPS:

RITMO GPS:


El Gran Trail Peñalara es un ultra de montaña de 117 kms. y 5.100 mts. de desnivel positivo que discurre por el Sistema Central. Aquí va la crónica.   

A las 23:30 de la noche del viernes 29 de junio se dio la salida en la Avenida de los Españoles de Navacerrada. Unos 550 dorsales de "estalentaus". Habíamos ido desde Zaragoza: Vanesa, Gorca, Jordi, Pablo, Toni y un servidor. La temperatura era agradable, salimos con manga corta. A grandes rasgos el perfil consistía en 5 subidas y otros tantos descensos. Eso y, como siempre, ir “control a control” es lo que yo tenía en la cabeza. Que algunos parece que han inventado lo de ir paso a paso con lo de “partido a partido” y es más viejo que el tebeo.

La primera subida, al Pico La Maliciosa, peculiar nombre para una montaña. Me gustan los nombres que significan algo (en realidad supongo que todos los topónimos en su origen significaban algo, pero algunos han derivado y no se corresponden con palabras actuales). Desde el inicio, una pista pica hacia arriba ya; se puede correr pero es el comienzo y no quieres tampoco  gastar de más; no sabes qué hacer, la conciencia te remuerde si no corres, y si corres, piensas que lo pagarás. Cuando se toma sendero y se empina, ya estuvo claro, a caminar. La Maliciosa es una subida mantenida y larga, pero estaba fresco y la llevé bien.  Aunque a veces el ritmo te lo marcaba el de delante, pues aún se va en fila de a uno. La bajada al inicio es pedregosa y alguna maldad tiene, sí. Luego hay unas revueltas entre bosque, bonitas y cómodas. Y llegué al primer avituallamiento en Canto Cochino (¡toma topónimo!) con Pablo. Era noche cerrada. Paradita y a seguir.

La segunda subida era la más cortita: al Collado de La Pedriza. Al llegar arriba, se ven siluetas de grandes peñascos de granito y a la derecha las luces de Madrid y sus satélites. Instantánea muy bonita y que en el Pirineo no puede verse. Bajando un sendero no muy cómodo, fuimos entretenidos con un grupete que hablaban por los codos de lo que hablamos los ultreros en los ultras: pues de más ultras, claro. Y tras un descenso y un tramo de subida del que no recuerdo nada reseñable ni no reseñable, nos plantamos en Hoyo de San Blas. Segundo avituallamiento. 

Había que tomar fuerzas que nos esperaba proseguir el tercer ascenso, según Toni a “La Mancuerna”, según el libro de ruta, La Morcuera, que me sonaba de la Vuelta a España y me recordaba al “más grande”: Perico… Anda que cuando veía por TV a Delgado pedalear por allí,…si me hubiera imaginado que décadas más tarde yo llegaría a lo alto “a pata”… Pablo me iba informando que era una subida larga pero cómoda, casi toda por pista. Efectivamente fue así. De amanecida y con nubes bajas coronamos el Puerto de La Morcuera, de aspecto inquietante en esas condiciones.
Resultó que el avituallamiento estaba un kilómetro abajo. Hacía fresquito, así que nos entretuvimos poco. Jordi llegaba cuando nosotros salimos. Prometo que no nos fuimos en plan “hachazo”, es que hacía frío. El descenso a Rascafría se hace por una pista buena, buena, y aprovechamos para trotarla casi toda. Se hace un poco larga, pero si corres, los kilómetros pasan rápidos y ganas tiempo. Cuando quedaban un par de kms. decidimos caminar ya y recuperar las  piernas. Era por la mañana, mi hora de hacer “los deberes”, y mi cuerpo no falló a su cita. Así que tuve que parar y llegué a Rascafría con Jordi. Era el kilómetro 55. Llegamos en 9h. 35’, media horita por encima de mi previsión, que utilizamos sobre todo en la subida a Morcuera.

            En Rascafría teníamos la bolsa de vida. Cambio de algunas prendas y zapas, y a comenzar la segunda parte de la carrera. Iba bien pero, ¡qué larga se me estaba haciendo! “Sólo” 55 kms. aún…Los ánimos no estaban demasiado arriba entre el grupete. Vimos a los primeros de la de 60 kms. entrar en el avituallamiento, y salir disparados.

            Llegó Gorca, que había muerto y resucitado ya dos veces, así que los cuatro salimos a afrontar el siguiente tramo, la temida, comentada, mitificada subida al Puerto de Reventón. No deja de ser una subida larga por buena pista, que si te pega el sol, puede hacerse muy dura. Pero como no calentaba mucho el sol, y la afrontamos a la marcheta, fue una más. Ya estaba en ese punto que dejas de acordarte de las previsiones horarias y avanzar por sensaciones y tomando el asunto con  tranquilidad, a acabar dignamente y “aquí no vuelvo”, que ya la hice. China chana, se va subiendo bien. A Jordi le entró un subidón y como además tenía a la familia esperando y unos horarios que cumplir, nos pegó un “hachazo” de los suyos y se marchó…Gorca al revés, tenía pájara y se quedó, así que continuamos juntos Pablo y yo. 

Llegamos al Puerto y seguimos hacia la cumbre de Peñalara. Pablo por delante con esa zancada suya amplia, y yo detrás dando dos pasos por cada uno suyo…Tras un tramo de ascenso tendido entre matorral bajo, comenzó el reino del pedrolo…La famosa y temida Cresta de Claveles, que es la típica sucesión de bloques de granito puestos allí en completo desorden y por los que se tiene que avanzar buscando constantemente donde apoyar. Pero no es larga ni difícil. Sí bastante incómoda y lenta de pasar.

 Eso sí, la cima se esconde y no es ni la primera ni la segunda que parece serlo,…y a esas altura, te pone hasta de mal humor. Por otro lado es el tramo de más pura montaña, con una lagunita y todo. Bonito. El viento soplaba y nos abrigamos en la cima. Después tuvimos que deshacer la parte final, la rocosa, para comenzar a bajar a La Granja. A la ida nos cruzamos con los que volvían, Jordi entre ellos, y a la vuelta con los que iban, Gorca primero y Vanesa algo después, y con los de la TP60 que iban pero bajaban por otro sitio. Un caos de gente por la cresta. Gorca resucitó por tercera vez y nos pasó, y bajó a La Granja como un poseso.


            La bajada no es demasiado cómoda, sobre todo al inicio y al final. Sin poder trotar demasiado, llegamos al avituallamiento de La Granja a las 16h. 15’ de carrera. Solo 15’ más de lo previsto. Algo masculló mi compañero sobre que estaba harto pero ni caso, poco convincente, no se lo creía ni él. Yo también tenía ganas de llegar, pero “a pata” y con el dorsal puesto. Es curioso el asunto de los contrapesos cuando vas acompañado en estas carreras. Si uno se desanima, el otro se viene arriba, y viceversa. Porque si se contagia el desánimo, es cuando el autobús te lleva a meta.

            Teníamos por delante 12 kms. hasta la Casa de la Pesca. Un sendero en ligero ascenso junto al Eresma. Me habían dicho que si no corres, se hace larguísimo. Así que propuse trotar, pero Pablo dijo que nones; que trotara yo si quería. Iba algo negativo.  Bueno, pues a caminar. La verdad es que en ese tramo se puede correr (salvo al inicio). Da sombra entre pinos, es bonito con el río al lado. Muchas familias estaban pasando el día. Se hizo largo, pero no tanto como suponíamos. Pero a mí se me quedó la espina de no haberlo trotado porque era para trotar.

            Tras la Casa de la Pesca, tocaba el temido ascenso a la Fuenfría por el Arrastradero. Un acompañante que iba en bici nos advirtió que eran 10 ó 12 palas muy empinadas aunque cortas. Eso fue, pero bueno, enseguida llegamos a la fuente. Pablo se había tomado un ibuprofeno y joer, revivió. Pero revivió tanto que le dio por echarse a correr por el camino Schmidt que en subes y bajas nos debía llevar al puerto de Navacerrada. Pero es que corría hasta las subidas… Y claro, yo detrás, intentando no perder comba. Pasábamos a todos los que camino de la Casa de la Pesca nos habían adelantado. Ahora que ya había decidido yo dejarme llevar, Pablo quería darlo todo. Cosas que pasan.

            Nos juntamos en el avituallamiento del Puerto. “Ya te podías haber tomado el ibuprofeno en la Granja”, le dije. Iba como una moto (me refiero a Pablo, yo como siempre, sin desfallecimientos y sin recuperaciones milagrosas). Quedaba un kilómetro de subida y la bajada a meta. Empezamos a subir y vaya ritmo que marcaba mi compañero. Pero cuando coronamos, se lanzó hacia abajo ya de tal manera que me dije, “hasta luego Lucas”. Bajé trotando todo el tramo. Bajada algo técnica al principio, y luego muy cómoda por sendero y al final pista para darlo ya casi todo. Adelanté a una decena que bajaba caminando.  Pero Pablo debió adelantar a unos 15 más.

            Cuando creía que me quedaban un par de kms. llegó el último control en La Barraca y me dijeron que tres…vaya hombre. Pero bueno, a esas alturas ya vas saboreando la meta.

            Con mucha animación, algo antes de las 22:00 cruzaba la meta de Navacerrada. Al final,  22h. 23’.  Aunque no es lo importante, no es mal crono. Salieron casi 118 kms.





Aquí va el video con las fotos. Para los más acérrimos.
Video Gran Trail Peñalara 2018

miércoles, 20 de junio de 2018

TRES HOMBRES, PUNTA SORPENA Y PUNTA CONDIANA desde Sextas (17/06/2018)


Participantes:
Mariví, Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.:
17/06/2018; sol y alguna nube, fresco y viento; al final abajo, calor.
Duración:
1h. 50’ al Tres Hombres; 5h. la ruta total.
Desnivel y longitud:
824 mts. de desnivel acumulado. Ruta de 10,46 kms.



Reinando sobre la zona de Sextas y Cantal de la Estación de Formigal, se alza el pico Tres Hombres. Un arrastre deja bajo su cima, a apenas unas decenas de metros de desnivel. Es un clásico del esquí de travesía. Retirada la mayor parte de la nieve, íbamos a intentar alcanzar su cima encima solamente de nuestras botas. La Puntas Sorpena y Condiana, al sureste de su hermano mayor, son dos cimas cercanas, redondeada la primera, rocosa la segunda. Dejamos el vehículo en el aparcamiento de Sextas. Altitud: 1.462 mts.


Cruzamos el puente sobre el recién nacido Gállego, y ascendemos fuera de sendero, derechos hacia la zona de Cantal. Atravesamos algunas pistas auxiliares de la estación, que ahora que la nieve se ha ido emergen. Incluso algún tramo lo hacemos por ellas. Sopla el viento y hace algo más de fresco del esperado. El cielo está despejado, algunas delgadas nubes. Tras plantarnos en Cantal, continuamos dejando a nuestra derecha el tele arrastre Tramacastilla, cuyo final se sitúa bajo la cima del Tres Hombres. Nosotros tiramos antes a la izquierda por un vallecillo o pequeño circo en el que se ha acumulado la nieve en su parte más profunda y que nos permite alcanzar sin problemas el cordal en un poco marcado collado. Avanzando a la derecha  llegamos a una antecima y recorriendo la divisoria sin problemas, llegamos al mojón cimero del Pico Tres Hombres. Altitud: 2.273 mts.  


            Era pronto y hacía viento, así que tentempié y volvimos al collado y continuamos ascendiendo para llegar al punto culminante de Punta Sorpena. Altitud: 2.244 mts.  


Desde ella veíamos las paredes de la más altiva Condiana. Por esta vertiente presenta paredes de roca pero haciendo una media ladera y aprovechando una zona más tendida y herbosa, pudimos fácilmente encaramarnos a su lomo y girar a la izquierda para hollar su cima. Altitud: 2.242 mts.  Arriba soplaba viento pero un poco más abajo no, y allí almorzamos.


Para regresar, seguimos el lomo del Condiana al sureste y tiramos hacia abajo evitando los cortados. Hay siempre la posibilidad de descender por terreno algo empinado pero que se baja sin problemas. Alcanzamos ya terreno más suave por donde el invierno trazan la pista Bosque, que seguimos, sobre hierba y florecillas, hasta el aparcamiento. En 5h.  estábamos de nuevo abajo.




sábado, 9 de junio de 2018

PUNTA CASTECH Y ARCO DE PIEDRAFITA (02/06/2018)



Participantes: Miguel Angel, Jesús y Oscar.


Fecha y meteo.: 02/06/2018; de soleado a gran chaparrón, día cálido.
            Duración: 2h. a Punta Castech; 5h. 37’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.094 mts. de desnivel acumulado. Ruta de 16, 63 kms.
Dificultad: vira y pequeña trepada fácil pero aérea a Punta Castech


La Punta Castech es una pequeña pero altiva cima que se sitúa bajo el paredón norte de Peña Telera. Buena opción para evitar grandes alturas nevadas aún, un trayecto en coche no demasiado largo y sin excesivo desnivel. La meteo anunciaba tormentas. Aparcamos junto a la entrada de Lacuniacha. Altitud: 1.370 mts.


Recorremos el camino al Ibón de Piedrafita. Poco antes de llegar al Ibón, nos desviamos a la derecha. Hay mojones dispersos y alguna marca descolorida de GR. Pero mejor saber dónde dirigirte: al collado entre la muralla de la Sierra de la Partacua y la Punta Castech, que veíamos hace rato, pues tiene un perfil singular y muy reconocible. De momento sol. La Punta parece inaccesible sin escalar.
Abandonamos las marcas dispersas de GR no sin antes asomarnos a un collado a nuestra derecha, para girar a la izquierda y realizar una media ladera por terreno herboso que con nieve o hielo sería difícil, aunque sin excesiva caída. Luego afrontamos una última pala que está nevada y es empinada. Pero la nieve está blanda y no presenta dificultad. Antes del final ya nos desviamos a la derecha hacia la cresta, de nuevo por terreno herboso muy empinado. Algunas nubes.

Nos plantamos en el cordal y vimos al norte, altiva, la Punta Castech, tras una antecima intermedia. Recorrimos la cresta divisoria pasando por la antecima y bajando a un collado para encaramos el mogote cimero. Pese a la apariencia de inexpugnable, una vira al oeste y un par de pasos de trepadilla fácil (eso sí, tramo aéreo)  permite hollar la cima, sin dificultad, mejor con terreno seco y por supuesto sin nieve. Llevábamos 2h. Altitud: 2.105 mts.  
Para que nos sentara mejor el tentempié, tras fotos y demás, deshicimos el tramo final y nos sentamos en la antecima.


            Deshicimos el camino pero esta vez llegando al Ibón. Queríamos alargar la ruta visitando el Arco de Piedrafita. Jesús y yo, Miguel no tenían muchas ganas. Se puso la cosa gris oscuro. Desde el Ibón tomamos el camino y senda marcada e indicada. Al llegar a unos llanos, las nubes empezaron a descargar sobre nosotros un chaparrón persistente. Con capas, pero calándonos de abajo arriba por los pantalones, alcanzamos el Arco. Hicimos algunas fotos (Miguel ni eso) y tiramos para abajo. 



Al poco comenzó a dejar de llover. Jesús aún propuso volver para hacer más fotos,..jejeje. En los llanos herbosos tomamos una senda alternativa que nos dejó a mitad de pista de subida al ibón.  Sin llover ya, pudimos llegar al coche  y cambiarnos tranquilos. En total, invertimos 5h. 37’.




lunes, 4 de junio de 2018

MONTE SARASÉ desde San Bartolomé



 

Participantes:Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 06/05/2018; sol con algunas nubes al final, día cálido.
Duración: 2h. 10’ al Sarasé; 5h. 45’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.256 mts. de desnivel acumulado en 15,42 kms.

De los montes al norte del Cotefablo, miradores de la vertiente sur de Tendeñera, me faltaba ascender al Monte Sarasé. Aún con mucha nieve en las alturas, sería una buena opción para reencontrarme con los dosmiles varios meses después, Aparcamos algo antes de San Bartolomé de Gavín, a la izquierda de la pista asfaltada que lleva a la ermita.  Altitud : 1.097 mts.




El sendero, sin indicar pero bien visible, se inicia a la derecha de la pista. Estrecho, al poco se ensancha y convierte en un bonito camino entre bosque. Tras un rato ascendiendo se vuelve algo más pedregoso, para después dejar atrás el bosque y discurrir entre matorral bajo y erizones ya por el cordal. Hemos atravesado un par de veces la pista que avanza hasta el fondo del valle,  a una cabaña que más tarde visitaremos.

Avanzando por la senda, que a veces se pierde unos metros y otras está bien marcada, llegamos al primer punto clave. El camino continua ligeramente a la derecha a la cabaña bordeando la ladera por el este pero nosotros tomamos una senda amojonada a la izquierda que encara directamente una de las lomas que se interponen entre nosotros y nuestro destino. Ya en lo alto avanzamos hasta el sendero, convertido en camino, llanea bordeando esta vez por el oeste la montaña. Hemos de tirar a la derecha hacia la divisoria y avanzar por ella. Vuelve a haber senda  y mojones y encaramos una fuerte subida a otra loma. Jesús me avisó que no era la cima. Pero ya lo imaginaba, ya… Al llegar arriba, ya se divisó la pedregosa loma de, esta vez sí, Monte Sarasé, al que se llega sin pérdida, recto bajando y subiendo. Llegamos a las 2h. 10’. Altitud: 2.179 mts.  



            Tras tomar un tentempié, pues era pronto, reanudamos la macha continuando hacia el norte por el cordal. Al llegar a un collado tiramos hacia abajo al noreste para perder altura  sin senda marcada por un vallecillo que rodea un espolón y permite girar al sur hacia la cabaña-refugio ya por un desdibujado sendero. 


Este tramo hay que sabérselo para no embarrancar. Al lado de la cabaña almorzamos, afuera, en un par de sillas que sacamos, mientras unos esquiadores bajaban y se subían a las btt aparcadas junto a la caseta. Con ellas que habían hecho la aproximación por la pista. Nosotros reanudamos la marcha por un camino que evita la pista con algún sube y baja y desemboca en el primer punto clave del ascenso. Luego ya por el camino de ida hasta el coche. En total, 5h. 45’.