sábado, 9 de junio de 2018

PUNTA CASTECH Y ARCO DE PIEDRAFITA (02/06/2018)



Participantes: Miguel Angel, Jesús y Oscar.


Fecha y meteo.: 02/06/2018; de soleado a gran chaparrón, día cálido.
            Duración: 2h. a Punta Castech; 5h. 37’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.094 mts. de desnivel acumulado. Ruta de 16, 63 kms.
Dificultad: vira y pequeña trepada fácil pero aérea a Punta Castech


La Punta Castech es una pequeña pero altiva cima que se sitúa bajo el paredón norte de Peña Telera. Buena opción para evitar grandes alturas nevadas aún, un trayecto en coche no demasiado largo y sin excesivo desnivel. La meteo anunciaba tormentas. Aparcamos junto a la entrada de Lacuniacha. Altitud: 1.370 mts.


Recorremos el camino al Ibón de Piedrafita. Poco antes de llegar al Ibón, nos desviamos a la derecha. Hay mojones dispersos y alguna marca descolorida de GR. Pero mejor saber dónde dirigirte: al collado entre la muralla de la Sierra de la Partacua y la Punta Castech, que veíamos hace rato, pues tiene un perfil singular y muy reconocible. De momento sol. La Punta parece inaccesible sin escalar.
Abandonamos las marcas dispersas de GR no sin antes asomarnos a un collado a nuestra derecha, para girar a la izquierda y realizar una media ladera por terreno herboso que con nieve o hielo sería difícil, aunque sin excesiva caída. Luego afrontamos una última pala que está nevada y es empinada. Pero la nieve está blanda y no presenta dificultad. Antes del final ya nos desviamos a la derecha hacia la cresta, de nuevo por terreno herboso muy empinado. Algunas nubes.

Nos plantamos en el cordal y vimos al norte, altiva, la Punta Castech, tras una antecima intermedia. Recorrimos la cresta divisoria pasando por la antecima y bajando a un collado para encaramos el mogote cimero. Pese a la apariencia de inexpugnable, una vira al oeste y un par de pasos de trepadilla fácil (eso sí, tramo aéreo)  permite hollar la cima, sin dificultad, mejor con terreno seco y por supuesto sin nieve. Llevábamos 2h. Altitud: 2.105 mts.  
Para que nos sentara mejor el tentempié, tras fotos y demás, deshicimos el tramo final y nos sentamos en la antecima.


            Deshicimos el camino pero esta vez llegando al Ibón. Queríamos alargar la ruta visitando el Arco de Piedrafita. Jesús y yo, Miguel no tenían muchas ganas. Se puso la cosa gris oscuro. Desde el Ibón tomamos el camino y senda marcada e indicada. Al llegar a unos llanos, las nubes empezaron a descargar sobre nosotros un chaparrón persistente. Con capas, pero calándonos de abajo arriba por los pantalones, alcanzamos el Arco. Hicimos algunas fotos (Miguel ni eso) y tiramos para abajo. 



Al poco comenzó a dejar de llover. Jesús aún propuso volver para hacer más fotos,..jejeje. En los llanos herbosos tomamos una senda alternativa que nos dejó a mitad de pista de subida al ibón.  Sin llover ya, pudimos llegar al coche  y cambiarnos tranquilos. En total, invertimos 5h. 37’.




lunes, 4 de junio de 2018

MONTE SARASÉ desde San Bartolomé



 

Participantes:Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 06/05/2018; sol con algunas nubes al final, día cálido.
Duración: 2h. 10’ al Sarasé; 5h. 45’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.256 mts. de desnivel acumulado en 15,42 kms.

De los montes al norte del Cotefablo, miradores de la vertiente sur de Tendeñera, me faltaba ascender al Monte Sarasé. Aún con mucha nieve en las alturas, sería una buena opción para reencontrarme con los dosmiles varios meses después, Aparcamos algo antes de San Bartolomé de Gavín, a la izquierda de la pista asfaltada que lleva a la ermita.  Altitud : 1.097 mts.




El sendero, sin indicar pero bien visible, se inicia a la derecha de la pista. Estrecho, al poco se ensancha y convierte en un bonito camino entre bosque. Tras un rato ascendiendo se vuelve algo más pedregoso, para después dejar atrás el bosque y discurrir entre matorral bajo y erizones ya por el cordal. Hemos atravesado un par de veces la pista que avanza hasta el fondo del valle,  a una cabaña que más tarde visitaremos.

Avanzando por la senda, que a veces se pierde unos metros y otras está bien marcada, llegamos al primer punto clave. El camino continua ligeramente a la derecha a la cabaña bordeando la ladera por el este pero nosotros tomamos una senda amojonada a la izquierda que encara directamente una de las lomas que se interponen entre nosotros y nuestro destino. Ya en lo alto avanzamos hasta el sendero, convertido en camino, llanea bordeando esta vez por el oeste la montaña. Hemos de tirar a la derecha hacia la divisoria y avanzar por ella. Vuelve a haber senda  y mojones y encaramos una fuerte subida a otra loma. Jesús me avisó que no era la cima. Pero ya lo imaginaba, ya… Al llegar arriba, ya se divisó la pedregosa loma de, esta vez sí, Monte Sarasé, al que se llega sin pérdida, recto bajando y subiendo. Llegamos a las 2h. 10’. Altitud: 2.179 mts.  



            Tras tomar un tentempié, pues era pronto, reanudamos la macha continuando hacia el norte por el cordal. Al llegar a un collado tiramos hacia abajo al noreste para perder altura  sin senda marcada por un vallecillo que rodea un espolón y permite girar al sur hacia la cabaña-refugio ya por un desdibujado sendero. 


Este tramo hay que sabérselo para no embarrancar. Al lado de la cabaña almorzamos, afuera, en un par de sillas que sacamos, mientras unos esquiadores bajaban y se subían a las btt aparcadas junto a la caseta. Con ellas que habían hecho la aproximación por la pista. Nosotros reanudamos la marcha por un camino que evita la pista con algún sube y baja y desemboca en el primer punto clave del ascenso. Luego ya por el camino de ida hasta el coche. En total, 5h. 45’.

viernes, 18 de mayo de 2018

MARATÓ Y MITJA PENYAGOLOSA (12/05/2018)


FECHA:
12/05/2018.
DISTANCIA:
60 kms.
DESNIVEL:
+3.300 mts.
DORSAL:
648
TIEMPO LISTADO:
9h. 41’ 20’’
TIEMPO CHIP:
9h. 41’ 20’’  
RITMO:
9’ 42’’/km.
PUESTO:
347/1.083(1.500)
PUESTO CATEGORÍA:
139 V M
DISTANCIA GPS:
60.26 kms.
DESNIVEL GPS:
+3.271 mts.
TIEMPO GPS:
9h. 41’ 12 ’’
RITMO GPS:
9’ 38’’/km.


                 Resulta que en mayo de 2018 se celebraba el Campeonato del Mundo de Ultra Trail en Penyagolosa, junto con las carreras de siempre, MiM y CSP. Y “alguien” propuso apuntarnos. Era una oportunidad única. Por el número de pretendientes, las posibilidades de que nos tocara plaza el sorteo eran muy bajas. Acepté, pero en mi interior algo me hizo pinchar en la casilla de la Maratón y Media (sobre 60 kms.) y no en la CSP de 108 kms. Total, la carrera original era la MiM y salía y llegaba en el mismo sitio.  Además ya tenía el cupo de ultras cubierto para este año. Y nos tocó, a 4.

            Fuimos cinco, porque a la expedición Andandaeh/Os Andarines  se unió Rubén, de Corredores del Ebro, al que recogimos en Calamocha. Llegamos a Castellón, fuimos a por el dorsal, cenamos unos más que otros, y los tres de la CSP a prepararse y correr, mientras Marcos y yo, a dormir.

            La salida de nuestra carrera se daba en la pista de atletismo de la Universidad Jaume I. Al salir del hotel un amable corredor de Elche se ofreció a llevarnos a los dos y a otro de Madrid. Nos libramos de media horita caminando. En la salida nos juntamos con Alberto Murillo, otro Andarín.
            Era más difícil que otras veces predecir tiempos, pues es una carrera lineal, con más desnivel de subida que de bajada. Pero bueno, hice una previsión para llegar en unas 11 horas.

             A las 7 de la mañana, dieron el pistoletazo. Salimos los tres juntos. Cuando se dejó el asfalto al salir de la capital, se empezaron a formar tapones. Marcos se agobió, y adelantaba impulsivamente por donde podía. Da un poco de rabia, pero es normal. Y queda carrera. Tampoco vas a llegar fuera de control por eso. Yo iba con la camarita de acción y de vez en cuando la desenfundaba, aprovechando los parones. De momento el cielo estaba despejado y disfrutamos de un bonito amanecer. Pero la meteo anunciaba posibilidad de tormentas a partir del mediodía y sobre todo por la tarde.

            Tras una primera subida y posterior bajada, llegamos a Borriol, primer control (km. 8,2) y pese a los parones, algo por delante de lo previsto. Mucho ambiente en las calles del pueblo. Al salir, pequeño tapón en una subida por un Via Crucis. Leí " Jesús, ríndese extenuado,...." Jó....

            Nos esperaba el tramo más largo, de 14 kms., hasta La Bassa. También el de más desnivel. Pero, aunque terreno era algo pedregoso, es el tramo más “corrible”. Y el desnivel de subida era similar al de bajada. Marcos iba lanzado, subiendo y bajando, y yo le seguía. Alberto se fue por delante, pero luego nos volvimos a unir los tres. No estaba fino y ansiaba el avituallamiento. De nuevo llegamos con adelanto en el parcial. Pasamos por debajo de la figura de un gigantón y pudimos reponer agua y comida.

            El tramo siguiente era de 8,7 kms. hasta Les Useres. Marcos seguía muy fuerte y pasaba gente incluso bajando. Alberto se quedó un pelín atrás. En Useres, sobre el km. 31, algo más de mitad de carrera, nos tomamos el avituallamiento con algo más de calma, había incluso cocas. Mensajito a la familia para su tranquilidad y salimos caminando para que bajaran las viandas sin sobresaltos.

 Llevábamos un tiempo para bajar de 10 horas (4h. 27’), pero sabíamos que a partir de ahora había mucha más subida que bajada, el perfil va ganando más altura que la que pierde y las patas además ya están castigadas, así que tampoco  queríamos hacernos ilusiones.

            Tiramos al siguiente control. Ahora se agradecían las escasas nubes que tapaban el sol a ratos. Hacía calorcito. La humedad era grande y sudábamos de lo lindo. Eso sí, veíamos las nubes grises amenazantes agarradas a las cimas de la sierra. San Miquel de les Torroselles, en el km. 40, es una ermita fortificada. Accedemos al interior por un arco (podía ser el de meta, ¿eh?)  Y a comer y beber un poco.  Hablando de sensaciones: notaba la falta de desnivel. Y notaba que el ritmo que llevábamos era más alto que en otras carreras. Marcos andaba fuerte y lo imponía, y eso que el chaval de vez en cuando me esperaba; por ir juntos yo iba algo menos tranquilo que de haber ido solo, pero dosificando (cosas de la edad). Si bien la distancia permitía no ser tan reservón como en un ultra de 100 kms., tampoco era cuestión de darlo todo antes de tiempo y pagar luego el pato. También influía la posibilidad que veíamos de bajar de 10 horas. Oí a un participante decirle a otro que “ahora, a andar”, de lo que deduje que el tercio que quedaba de prueba era ya más lento, vamos, lo previsto.

            Pero había que pensar en el tramo siguiente hasta Xodos, 9 kms. y pico, el más duro. Y tanto que lo era, la subida más perreta, dura y larga nos esperaba. Pero china chana, sin prisa pero sin pausa, la solventamos y tiramos para abajo viendo Chodos enfrente, asentado en un Poyo, en una montañeta, en una colina…Jó, antes de cada avituallamiento teníamos siempre el repechón final a los pueblos como postre,…Habíamos compartido unos kilómetros con un zaragozano de TMT. Iba diciendo que en compañía se iba mejor, pero Marcos no tuvo piedad y apenas dijo eso, le dejó tirao. Y yo (“oye, tiro que se me va el compi”), le abandoné también para pillar a Marcos,… En fin. Vaya ambientazo en Chodos, o Xodos, en valenciano. Ya estábamos casi en el km. 50 (qué largo se estaba haciendo ya) e íbamos muy animados, aunque con ganas de llegar.  Marcos animaba con frases ya míticas como “sólo queda el tajo bajo” y pretendía hacerlo contándome el poco desnivel que quedaba, a lo que me negué “déjate de desnivel, no quiero saberlo”. El tramo más lento, claro, subir mucho y bajar apenas nada. Las nubes aguantaban sin descargar.

            Quedaba la última subida hasta Banyadera, casi 7 kms. hasta el control. Es una subida continua, con tramos empinados, pero aquí mi cabeza se blindó poniendo el chip de montañerete. Veía a Marcos que en las rampas más duras se ponía a trotar pasando a los compañeros que le miraban incrédulo (qué cabrito). Menos mal que no soy de picarme, si no, me revienta. Yo le veía irse de lejos y luego dejarse caer hasta que yo le pillaba.  Como es monte arbolado, no se veía el fin de la subida, hasta que un par de féminas chillaron algo así como “¡el Marinet ya está!, ¡venga, que ya hemos subido el Marinet” y deduje eso, que la subida  fuerte había acabado. Al poco se llanea y hay una carpa con el último control. 

Quedaban 3 kms. hacia abajo, hacia meta. Los trotamos, ya mezclados con corredores del Campeonato del Mundo, pues ahora compartíamos tramo. Algunas corredoras nos pasaban como flechas, apenas nos daba tiempo a apartarnos avisado por el público, que a ambos lados estaba animando en plan etapa del Tour. 


En 9h. 41’ cruzábamos la meta de San Joan de Penyagolosa. Éramos “finishers” de la MiM.

            Digamos que se me hizo durilla pese a ser un ultra “corto”, pero también es verdad que los de 100 kms. me los tomo con más calma. En este, quizás precisamente por ser más corto y por la posibilidad de bajar de 10 horas, fuimos un poco menos tranquiletes, y lo conseguimos.  


Y Luis Alberto, ¿Qué? ¿Otra vez campeón del mundo, no?

martes, 8 de mayo de 2018

ERMITA DE SAN ANTÓN Y PICO FRONDOLLON (22/04/2018)


Participantes:
Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.:
22/04/2018; sol con pocas nubes.
Duración:
1h. 20’ a la ermita; 2h. 35’ al Frondollón; 5h. la ruta total.
Desnivel y longitud:
644 mts. de desnivel acumulado.



El Valle de Acumuer lo tenemos poco visitado. La pista de aproximación a rutas de media o alta montaña tiene barrera y exige una marcha de aproximación larga. Pero en cotas bajas se sitúa el pueblo rehabilitado de Isín que los peques querían visitar.  Así que, buscando, encontré una excursión fácil a la Ermita de San Antón con el postre de subida al Frondollón, lomón que separa este valle del de la Garcipollera. Visitamos Isín y después aparcamos junto al nacimiento de una pista de tierra,  metros antes del nacimiento de la pista asfaltada que sube al pueblo. Hay cartel que señala a la ermita. Altitud: 922 mts.



Comenzamos a avanzar por la pista. Hay barrera al poco. Tras unas revueltas pasamos por el pueblo deshabitado de Asqués. Seguimos por la pista principal y en menos de hora y media llegamos a un colladete con una bifurcación. 



Avanzando unas decenas de metros a la derecha llegamos a la Ermita de San Antón. 



 Con alguna tímida protesta decidimos continuar hasta Frondollón. Deshicimos nuestros pasos hasta la bifurcación. Un cortafuegos asciende decidido hasta la cima, pero nosotros vimos mejor continuar avanzando por la pista hasta llegar a un collado en la divisoria entre Garcipollera y Acumuer. Carteles. Tomamos una pista a la izquierda que parece rodear la loma a pocos metros del cordal, por el sureste. La seguimos, pero cuando comenzaba a descender nos mosqueamos y avancé yo solo, para comprobar que al poco el cortafuegos la atravesaba. Así que continuamos todos para remontar las últimas decenas de metros de desnivel por el empinado camino. Tras 2h. 35’ llegamos arriba. Almorzamos allí. Antes, avancé a la izquierda por el cordal pues la cima verdadera estaba a dos minutos tras bajar un poco y subir otro poco y algún metro más. Hay un mojón. Altitud: 1.568 mts.  Creo que un desdibujado sendero debe avanzar por lo alto del cordal.


            Tras almorzar, fuimos todos al mojón cimero a hacernos la foto de cima y descendimos por el cortafuegos directamente hasta el colladito en las inmediaciones de la ermita. Y luego ya por la pista de ida hasta el coche. Recordaba que de Asqués a Isín había un sendero que acorta la pista y Miguel, Pablo y yo intentamos avanzar por algo que se le parecía, pero no lo vimos claro y al final utilizamos la pista. En total, invertimos 5h.
NOTA: estaba plagado de procesionaria. Pero plagado. Nunca había visto tanta. Al día siguiente amanecimos con picor y multitud de granitos por tobillos, cuello y brazos.