viernes, 11 de enero de 2019

CALMA ALTA desde Arguis por la directa. (05/01/2019)


Participantes: Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 05/01/2019; sol.
Duración: 1h. 10’ a Calma Alta; 1h. 48’ al Vértice de Gratal; 3h. 41’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 700 mts. de desnivel acumulado en 12,5 kms. (aproximado).

Para comenzar el año montañero, me animé a última hora a una salida rápida por la sierra de Gratal, de las de “comer en casa”. Subiríamos a la Calma Alta pero por una senda desconocida para mí. Una senda que han limpiado sobre todo para los beteteros y que asciende de manera más directa que por la senda normal que va por el barranco. Aparcamos en la antigua hospedería de Arguis y comenzamos a caminar, cruzando la presa. Altitud de inicio: 974 mts.

Avanzamos por la pista y antes de la senda indicada con carteles, aparece un mojón y una senda que se nota “nueva” y que remonta de manera bastante directa la pendiente. No hacía excesivo frío y la cuesta ayuda a combatirlo. Javier con un grupo de corredores habían salido antes desde Nueno, nos llama desde el collado y bajan a nuestro encuentro. A mitad de subida nos los encontramos y subimos todos juntos hasta el collado. Allí, todos menos Teo y Javier se bajan ya a Nueno y el cuarteto más Kira, la perra de Teo, remontamos los últimos metros algo rocosos, hasta la cima de La Calma Alta. Altitud: 1.584 mts. Llevábamos 1h. 10’.


Tras alguna foto, descendimos al collado y tiramos el oeste por una marcada senda  que asciende suavemente. Primero pasamos por la inapreciable cima del Pico San Julián (mira que ya había pasado veces y no sabía que tenía nombre).  Altitud: 1.528 mts. Luego sigue para llevarnos al más prominente, dentro de suaves contornos, Vértice de Gratal. Altitud: 1.310 mts. Llevábamos 1h. 48’.

La idea de Jesús era llegar a la Peña del Mediodía. Vimos coches de cazadores en un llano por la zona, y algún cazador en el camino a Peña Gratal. Así que Teo se bajó a Nueno directamente por pista y Javier continuó con nosotros. Fuera de sendero descendimos en dirección a la Peña del Mediodía. No hay senda. Avanzamos a base de pisar erizones por donde estaba menos vestido. Descendimos hasta un colladete. Atravesamos una muralla rocosa por un hueco y al avistar la Peña del Mediodía, vimos un par de chalecos naranjas cerca de ella. Nada, no era el día. Volvimos sobre nuestros pasos al vértice y de allí, mientras Javier se bajaba a Nueno, continuamos al oeste hasta la pista del gaseoducto que acerca a Peña Gratal. Luego avanzamos al este por la pista que pasa por algunos Pozos de Nieve y que atraviesa la senda de la normal a las Calmas. La tomamos de bajada.  Al final, en 3h.41’ estábamos en el coche.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

LA CULTURA DEL ESFUERZO: 38 MARATÓN DE VALENCIA (02/12/2018)


 “La cultura del esfuerzo”. No suelo mezclar mis ideas personales con las crónicas de las carreras. Y menos estamparlas en las redes sociales. Pero esta vez no me resisto a empezar tecleando uno de los lemas de los patrocinadores del evento. Me fijé en él ya acabada la carrera, sobre las mantas térmicas que nos cubrían para no quedarnos fríos tras llegar a meta. Me pareció casi como un anacronismo en una época en la que se predica, fomenta e incluso legisla lo contrario. Cada uno de los 22.000 corredores que estábamos con el dorsal puesto llevábamos una historia de esfuerzo detrás para al menos poder estar ahí. Y no digamos al acabar.




Correr no es, no debe ser, importante en la vida. En todo caso, será para algunos lo que alguien dijo del fútbol. ”Es la cosa más importante de las cosas que no son importantes”. Correr, ni siquiera correr mucho o correr rápido nos hace ni mejores ni peores, ni especiales, ni nada de eso, solo nos hace corredores. Pero, como otras cosas más útiles, al menos conlleva una cultura del esfuerzo.  Y volviendo a otros deportes, se dice que “se juega como se entrena”. Quizás el que corre  vive como corre.
            Esta va a ser una crónica breve. Mi carrera no tiene mucho intríngulis. No la había preparado específicamente. Me refiero a que no había seguido un plan. Ni siquiera llevaba las 12 semanas reglamentarias de preparación al maratón. Me apunté en diciembre del 2017, con la idea “haré un plan específico, intentaré bajar de nuevo de 3h. 20’ “. Pero llegado septiembre, tenía por medio un ultra, la Hiru Haundiak, en octubre. Así que de empezar un plan para maratón, nada. Después de los 100 kms. por los Montes Vascos, tuve que bajar un par de semanas el pistón. Y las últimas semanas, intentar ir deprisa algunos días, algunos cambios de ritmo, un par de tiradas largas, y prepararme de manera algo anárquica. Estaba claro que el fondo lo tenía, pero mantener un ritmo constante durante 42 kms. es otro cantar.
            De manera que mi objetivo definido la última semana, tras los últimos entrenamientos a ritmo y la tirada larga y con la experiencia que tengo de mis capacidades, era marcar entre 3h. 44’ y 3h. 29’. Intentar seguir al globo de 3h. 30’ si me encontraba fino, y si tenía un mal día, al de 3h. 45’.
            Al final opté por lo primero. Sabía que se me haría largo. Pero también me conozco y sé que por mucho que ahorrara los primeros 30 kms., los últimos 12 no iría a más. Prefería apuntar a 3h. 30’ para que en caso de desvío, no me alejara de la horquilla objetivo.
            Así que salí intentando mantener un ritmo sostenible por debajo de 5’/km. Y no sólo conseguí eso, sino bajar de 4’ 50’’/ km. Llegué a ir según mi reloj a una media de 4’ 45’ /km.  y con buenas sensaciones hasta el km. 30. De hecho el medio maratón lo pasé en 1h. 41’ e incluso se me pasó por la cabeza intentar bajar de 3h. 23’, tiempo de mi segunda mejor marca. Pero lo descarté y menos mal. Porque pasado el km. 30, tuve que bajar el pistón y mis parciales ya se acercaron más a los 5’ km. que  a los 4’ 45’’/km. Los últimos 7 kms. , en ligera bajada, y en los que los que tienen reservas lo dan todo, me limité a aguantar y a no ceder mucho. Las piernas no daban para ir más deprisa. Pero me esforzaba en perder ritmo lo menos posible. Sólo adelantaba a los “cadáveres”. Al final, 3h. 26’. Objetivo cumplido. Gracias a mis buenos dos primeros tercios de carrera.  Noveno maratón. Y cuarta mejor marca. Me gustó mucho el recorrido, muy llano. Solo una pega, estos maratones multitudinarios me agobian un poco. Mucha gente para todo, y la logística es más difícil.
Un fin de semana fantástico, muchas risas, esfuerzo, alegría, paella. No todo es correr incluso cuando vas a correr. Gracias Rafa, Augusto, Marcos, Quique, José.

km.
tiempo oficial
tiempo real
parcial
5K
30’ 16’’
24' 52''
24' 52''
10K
54’ 01’’
48' 37''
23' 45''
15K
1h. 17’ 57’’
1h. 12' 33''
23' 56''
Half
1h. 47’ 00’’
1h. 41' 36''
29' 03''
25K
2h. 05’ 54’’
2h. 00' 30''
18' 54''
30K
2h. 30’ 36’’
2h. 25' 12''
24' 42''
35K
2h. 55’ 34’’
2h. 50' 10''
24' 58''
40K
3h. 21’ 15’’
3h. 15' 41''
25' 31''



Epílogo:
            Me hubiera gustado bajar de 3h. 10’ . Mi marca fue de 3h. 26’ pero es provisional.  Con el fin de no herir mi autoestima y que no me sobrevenga ningún trauma, que ya me noto raro hoy y he estado a punto de llamar al trabajo y quedarme en casa viendo capítulos retrasados de Breaking Bad, he mandado un correo a la organización con copia al Congreso a ver si me la pueden cambiar por 3h. 09’ 59’’ y estoy esperando. Espero que salga adelante mi petición. Si eso ya lo colgaré en las redes para que os enteréis todos, sobre todo mi vecino, ese que corre también y que tiene 3h. 12’ como mejor marca, récord de esta mi comunidad.         



viernes, 26 de octubre de 2018

XXI HIRU HAUNDIAK (20/10/2018)


La Hiru Haundiak es una marcha montañera que une la ascensión a tres de las cimas emblemáticas de los Montes Vascos: Gorbea, Amboto y Aizkorri. Hace unos años surgió la versión competitiva. Hay gente que la sigue realizando con bota, y los más, con zapatillas de trail. Tienes como tiempo límite 24h. para realizarla y se alargó hasta los 101 kms.

Es una prueba bienal. Tras participar en 2016, Quique nos animó a apuntarnos en 2017 a “Los Montes de Vitoria”, otra marcha en la que sortean plazas para ésta. Nos tocó a él y a mí. Y a Marcos y Jordi en el difícil sorteo. Expedición de cuatro, de la que al final se borró Quique, Capitán Araña.
Total, que llegamos a Araia los tres, y tras recoger dorsales y dejar la bolsa de vida, un autobús nos llevó a Murgía, donde se da la salida, a medianoche. Nos juntamos con Saioa y Álvaro.
Ya me habían advertido de que el personal salía andando, pero no sabía hasta qué punto. La lentitud de la salida y los tapones que se formaron fueron desesperantes. Quizás salimos demasiado atrás, no sé. No es que pretendiéramos salir escopeteados, pero caminar lentos al salir no era el plan.

Desde la salida se puede decir que comienza la subida al Gorbea, primera cima “grande”. De noche cerrada, niebla arriba y mucha humedad. La subida se hace por campas de hierba, nada técnica. Nuestra idea era ir los tres en grupo. Tardamos poco más de 2h. Sin ver nada, ni la cruz ni nada, una pena, nos lanzamos al descenso. Un descenso muy resbaladizo por un sendero muy trillado de tierra y barro entre pastos con bastante pendiente. Vaya culetazos que vi. Milagrosamente salimos indemnes y con la culera limpia, cosa que muchos no podían decir. Luego ya venía terreno más cómodo. Pistas y caminos. Pasamos el avituallamiento de Ubidea, y nos dirigimos a Otxandio, pueblo en el que teníamos avituallamiento en un polideportivo. Era el kilómetro 28,5. Llevábamos 4h. 21’. Estuvimos una media hora, demasiado tiempo, pero tuvimos que hacer parada técnica los tres, uno detrás de otro, hubo poca coordinación. Nos cambiamos de ropa, al parar se había enfriado la ropa húmeda. Los ánimos no estaban muy allá. La oscuridad, la niebla, el barro del terreno…y ni siquiera un tercio de carrera. Y venía la subida a Amboto y su temible bajada. Íbamos bien de tiempo y de fuerzas, no tanto de temple. Se oían frases de “la última”, “me paso a las 10k”, “no me dejéis apuntarme a más”. Ahora en casa alguno lo niega y aduce que tendría un bajón de azúcar.
Salimos de nuevo a los caminos, rumbo a Urkiola, que a mí me sonaba de una prueba ciclista, la Subida a Urkiola. Mis compañeros cambiaron las pilas del frontal, yo no me acordé. Después, un tramo de pista ascendente y nos plantamos bajo el Amboto. Así que además de por la subida, iba yo preocupado porque de un momento a otro igual tenía que parar y cambiar el frontal en la oscuridad. Que por cierto Marcos iba con uno de los focos de La Romareda, así que ahora que no me oye, yo iba con mi frontal a baja potencia para ahorrar pilas, con el suyo veíamos yo y todos los que iban a un kilómetro a la redonda. La subida es técnica, empinada y por rocas calizas, algo resbaladizas subiendo y mucho bajando, porque se baja por el mismo sitio. La gente es muy pesada y venga a preguntar cuánto quedaba, y escuchábamos todos lo que algunos no queríamos escuchar,…”aún os queda, aún“. Se hizo larga, pero en realidad no se sube mal, a poco acostumbrado que estés a moverte por las montañas, eso sí es una subida lenta. Lo malo era pensar en la bajada. No se corona Amboto, se llega a una brecha a poco de cima por seguridad. 

Arriba estuvimos unos segundos, para reagruparnos, hacer la foto y yo sacar el frontal de repuesto, pasé de cambiar pilas. La bajada la hicimos con cuidadín, la roca resbalaba mucho, húmeda y recubierta de barrete. Es una bajada delicada, pero en peores me he visto. La cosa era ir con mucha concentración eligiendo agarres y el lugar donde pisabas. Alguno por ahí dio con sus huesos en el duro suelo. Nosotros no. Comentamos que en esta carrera estábamos soportando más cansancio mental del habitual debido a que entre la niebla y el piso había que ir muy concentrado casi todo el tiempo. Llegar a pistas de nuevo, fue un alivio.

Amaneció, pero la niebla nos envolvía. De nuevo íbamos ya con la camiseta húmeda. Ascendimos el muy bonito Monte Orixol. Vaya bosques, vaya entorno. El ascenso es durete, pero el piso una autopista comparado con Amboto. Bajada al Puerto de Kurzeta y nos plantamos en el km. 50. Nos animábamos entre los tres. Un acierto ir en grupo. ¡Ahora ya íbamos restando! Pronto estaríamos en Landa (km. 60), base de vida con la bolsa. 

Llegamos a las 12h. 07’. Ya calculábamos que tardaríamos entre 21 y 22 horas. No nos sobraba tanto tiempo respecto al corte, pero es que el corte no es muy generoso. Nos propusimos estar en Landa unos 40’ y eso tardamos en reanudar la marcha. Comida, cambio de todo, y ya las cosas se veían de otra manera que en Otxandio. Las frases eran ya motivadoras. Visualizábamos la entrada en meta, la duchita y la camita, y el chuletón.

Ahora venían avituallamientos cada 5 kms. y se trataba de ir “partido a partido”. El piso ahora era aceptable, senderos y pistas. Pero con subes y bajas continuos. Y algunas cuestas eran poderosas. Por cierto, en los perfiles, todas las bajadas salen, pero todas las subidas no, siempre hay de más. Lo denuncio. Tras cubrir unos 10 kms., nos quedaba pasar la zona de los molinos, de la que nos habían hablado mucho y mal: “que si son 78 interminables molinos”, “subidas y bajadas rompepiernas”, “que se hace larguísimo”, “que es lo peor”. ¿Peor que Amboto? ¿Peor que la bajada de Gorbea? Para mí, no. Efectivamente es una sucesión de “pechugazos” que diría quien yo sé, con bajadas y tramos más llanos, que se hace larga. Pero poco a poco y trotando cuando se podía, fue pasando. Además, como había niebla, no veíamos la hilera de molinos. Los oíamos, eso sí. Lo que nos cabreaba era que en lugar de avanzar por la pista que los une, nos hacían ir haciendo eses fuera de ella. ¡Qué necesidad hay! Al pasar junto al molino 78, estábamos ya en el km. 82, y eso era estar ya como quien dice en el tramo final. Al menos eso pensábamos.  

Trotábamos cuando se podía para plantarnos cuanto antes al pie del Aizkorri. En cuanto nos parábamos por “motivos técnicos menores”, nos pasaban personajes con bota, pantalón largo y mochila poderosa que parecía que caminaban a ritmo normal, pero no, necesitábamos trotar para alcanzarles y pasarles. Eso nos desquiciaba.  Nos mirábamos incrédulos. ¡Qué barbaridad! Habrá que entrenar lo de caminar deprisa. Parecíamos estar en un bucle temporal, continuamente adelantábamos o nos adelantaba la misma gente. ¿Estaríamos soñando o qué?

Bajo la sierra del Aizcorri, quiso salir tímidamente el sol. Ascendiendo al pico, se disipó la niebla, las vistas fueron espectaculares, pero pasaban ya las siete de la tarde y esto no duró mucho. La subida la hicimos a buen ritmo. Es una subida por sendero muy marcado, con piedras y tal, pero sin dificultad. 

Bonita cima, la única que hicimos de día. Coronamos a las 19h. 31’ de carrera. Quedaba tan sólo descender. Vimos el bonito anochecer bajando de la cima. Poco nos había durado el intervalo de poder ver a nuestro alrededor. 

Nos habían dicho que la bajada al principio era mala y después ya descenso entre bosque. Correcto, entre bosque, pero malo también. No como Gorbea, no como Amboto, pero de cómodo, nada, y menos a estas alturas. Aunque siguiendo nuestra táctica de “ni muy aprisa ni muy despacio”, íbamos pasando a grupos que caminaban, algunos con acompañantes sin dorsal. Porque nosotros en cuanto se podía, a trotar. Que se podía poco. Además, hay un par de repechos que, “mecagonros”,… Alguno gritaba que era el primer descenso a meta que hacía subiendo. Hay que intentar no perder el humor.

El último tramo de bajada es bueno, sí. En concreto cuando se llega al pueblo, al asfalto (nótese la ironía). No me alargo más que bastante larga fue. A las 21h. 45’ llegábamos la meta entre gritos de “Oso Ondo”, “Txapeldunes” y demás. 

 Puesto 667 de 965. Y si salieron 1.700…pues significa que hubo bastantes abandonos. Dicen que hubo muchos en Otxando por frío.





martes, 23 de octubre de 2018

MONTE SOLANETA E INTEGRAL DE OROEL (23/09/2018)



Fecha y meteo.: 23/09/2018; sol.
Duración: 29’ al Monte Solaneta; 1h. 33’ a la Cruz; 2h. 57’ la ruta total.
desnivel y longitud: 1.027 mts. de desnivel acumulado en 19,01 kms.

Empecé el verano jaqués subiendo a Peña Oroel, y quise terminarlo de la misma manera. Pero para mayor motivación, introduciendo alguna variante a la simple subida a la Cruz. Aparqué en Barós, me da pereza salir desde Jaca, la parte hasta la senda se hace pesada en cualquiera de las dos aproximaciones, por San Salvador o Barós. Altitud de inicio: 928 mts.
Empecé a trotar por las calles de Baros y seguí la pista y la senda hasta las Fuentes de Barós. Allí paré a beber y metros más adelante, cuando la senda principal se mete por el bosque girando a la izquierda, tomé otra a la derecha, menos bonita, que desemboca en una pista. Tomé la pista a la derecha y por ella, tras alguna revuelta, llegué a una de las  redondeadas cimas del Monte Solaneta, hay mesas y mirador hacia Jaca. Altitud: 1.195 mts. Llevaba sólo 29’.


 Descendí por la pista un tramo e intenté avanzar hacia la otra cima pero está totalmente vestido. Lo dejé y seguí la pista hasta que cruza con el PR que sube de San Salvador, lo tomé y llegué a la carreterilla y al Parador.
Después de beber otro poquito, ascendí a la Cruz como tantas otras veces por la ruta normal. Han repintado los números de las 33 curvas. Llegué a la Cruz a la 1h.33’. Altitud: 1.769 mts.



            Después de charlar un ratillo con un par de andarines de Huesca, recorrí de bajada el cordal pero en el Collado de las Neveras continué. Pasé por la apenas perceptible Punta de Sora. Altitud: 1.707 mts. 


Y seguí hasta Punta Bacials. Altitud: 1.698 mts. (2h. 05’). 


Volví sobre mis últimos pasos al cordal a tomar para descender la Senda de los Lobos. Por ella llegué a la pista asfaltada. De allí a Barós siguiendo la senda. Todo sin más percance que un pequeño susto: un perro suelto (contraviniendo la legislación que no permite los animales domésticos sueltos en este espacio protegido), amagó con “jugar conmigo” (eso dicen siempre los dueños) ladrando de una manera en la que yo no apercibía amistad precisamente.  Para algunos tras este comentario paso a ser un tío sin corazón porque “hay perros mejores que las personas y la gente guarra tira papeles por la montaña y las bicis van por las aceras y tal…”. Pero aquí y ahora estoy escribiendo que por el Monte Oroel no pueden ir los perricos sueltos y a los dueños “se la refanfinfla”. Otros debates en otros foros. (Por cierto, en Francia, en los parques nacionales, ni atados, lo digo porque algunos ponen a los vecinos como ejemplo,…pero para lo que les conviene…). En total 2h. 57’ de ruta.