jueves, 11 de septiembre de 2008

COLLARADA Y COLLARADETA (23/08/2008)


Participantes:
Grupo Esbarre, Ana y Oscar.
Fecha y tiempo:
23/08/2008; día soleado y no excesivamente caluroso.
Duración:
3h. 35’ a Collaradeta; 5h. 05’ a Collarada; 10h. 10’ en total.
Desnivel y longitud:
1.095 mts. a Collaradeta; 1.412 mts. a Collarada (7,7 kms.); 16,5 kms. en total.
Dificultad:
alguna trepadilla fácil; en el descenso una canal pedregosa y un destrepe fácil.

Comenzamos a caminar junto el Refugio del Cubilar de la Espata, al que nos llevaron en furgonetas desde Villanúa. Altitud: 1.700 mts. Avanzamos siguiendo un buen sendero por el Barranco de Bozuelo, ganando altura hasta un collado en el que hicimos una pequeña parada. Tras descender unos metros, nos situamos bajo una pedregosa canal que tuvimos que remontar para salvar una muralla rocosa; los metros finales ayudándonos de las manos. Continuamos ya con la vista al frente de Collarada y Collaradeta. Con esta última a nuestra derecha, algunos decidieron progresar al Collado de Ip, mientras el resto rodeábamos la ladera oeste de Collaradeta para ascender a su cima por la vertiente norte, tras una fácil trepadeta final. Llevábamos 3h. 35’. Altitud: 2.728 mts.
Descendimos intentando seguir trazas de senda que nos llevaron al Collado de Ip, pasando bajo el Pico del Fraile y la famosa “ventana”, que unos pocos se decidieron a visitar. Mientras, los que no habían visitado Collaradeta comenzaron a ascender la pirámide cimera de Collarada, siguiendo un senderillo que desde abajo nos parecía muy empinado. Tras un pequeño descanso en el collado, el resto comenzamos el ascenso final. Fue una subida constante y empinada, por un buen sendero. Pero el desnivel acumulado comenzó a pesar en las piernas de Ana, que llegó tocada a la base de la muralla final. No obstante, quedaban tan sólo unos 80 metros, lo que la animó para remontar ese rocoso pero no incómodo tramo. Hollamos la cima después de 5h. 05’ de marcha. Altitud: 2.886 mts.

Tras el almuerzo, emprendimos el largo retorno que nos esperaba. Tras descender el murallón final por una canal de rocas y piedras, con cuidado, perdimos altura rápidamente por una pendiente de grava, deslizando los pies o clavando los tacones, a gusto. Tras este tramo, continuamos por largas pendientes cada vez más herbosas. Pasamos junto a una caseta, para más tarde salvar otro murallón por un paso estrecho escalonado. Tras salvarlo, hicimos una parada en el Refugio de la Trapa. Ya entonces había un grupo al que el descenso se le estaba haciendo largo y duro, las piernas flaqueaban; entre ellos Ana. Desde el Refugio, continuamos por el camino viejo a Collarada, bonita senda entre bosque, que sin embargo debido al estado físico se le hizo a Ana interminable, y que nos dejó en Villanúa a las 10h. 10’ de marcha, media hora más que a los primeros.

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