lunes, 31 de octubre de 2011

SIERRA DE ALANO OCCIDENTAL (31/10/2011)

Participantes: Miguel Angel, Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 31/10/2011; sol y nubes; día fresco a causa del viento, frío en las cimas.
Duración: 1h. 38’ al Achar; 2h. 39’ a la Ralla; 3h. 17’ al Espelunga. Ruta total de 5h. 39’.
Desnivel: 792 mts. al Achar; 1.032 mts. al Ralla; 1.117 mts. al Espelunga. 1.189 mts. al Ruzquía.
Dificultad: baja; un paso horizontal al Achar con algo de patio y otro no muy ancho en la cresta.

Aparcamos en el llano de Tacheras e iniciamos la marcha contemplando los colores del otoño, en un día “entreverado”. Altitud: 1.290 mts.

Aunque en teoría no teníamos prisa y la ruta no era larga, o por eso mismo, Jesús impuso un ritmo muy alto (al menos así me lo pareció a mí, renqueante de un temprano resfriado). Nos plantamos en el Paso del Achar de Alano en 1h. 15’. Era la primera vez que lo atravesaba sin niebla, aunque el sol se abría sólo pequeños ratos entre las nubes, el viento soplaba frío, y la niebla tan pronto se instalaba como desaparecía de las cimas. Sin pausa, encaramos la fuerte pendiente herbosa escalonada que nos dejó en la rocosa cima de la Punta del Achar de Alano, tras tener que usar un par de veces las manos, nada complicado ni expuesto salvo una terracilla corta con algo de patio, y un paso no muy ancho en la cresta. Altitud: 2.069 mts. Llevábamos 1h. 38’ de marcha.

Nos hicimos las fotos de rigor y tiramos para abajo, al herboso altiplano. Seguimos hacia el oeste en ligero ascenso, hasta girar al norte para afrontar el ascenso a la Ralla de Alano. Jesús se desvío algo a la derecha, yo me dirigí a la cresta más directamente, pero aún así llegamos al cordal algo al este de la cima, así que tuvimos que recorrer los últimos metros por la rocosa divisoria, cuando en realidad se puede alcanzar la cima remontando una pendiente de hierba y piedras desde el altiplano. En todo caso, sin dificultades nos plantamos en la cima a las 2h. 39’. Altitud: 2.167 mts.





Cima de la Ralla de Alano desde el Espelunga

Descendimos tirando ligeramente hacia el oeste. Después tuvimos que sortear terreno cárstico subiendo y bajando, rodeando alguna simas, hasta plantarnos bajo el Espelunga. Tocaba remontar de nuevo una pendiente de hierba y rocas para pisar la cima, Llegamos en 3h. 17’. Al otro lado, la niebla tapaba Peña Ezcaurre. Altitud: 2.106 mts. Almorzamos resguardados del aire. Yo estuve destemplado y me alegré al reanudar la marcha. Fuimos directos al Paso de Ruzquía, entre la Ralla de Alano y el cercano Pico Ruzquía, que ascendimos dejando las mochilas en el collado. Ascenso corto y fácil, aunque empinado, “todo p’arriba”. Altitud: 2.080 mts. Las mejores vistas de la ruta. Mereció la pena el esfuerzo. (Uno no fue, no digo quien). Una incómoda gravera nos bajó desde el Paso a los pies de la cara norte de la Sierra de Alano. Poco después enlazamos ya por pastizales con el camino de ida. Llegamos al coche a las 5h. 39’ de marcha.




Las fotos

miércoles, 12 de octubre de 2011

PICOS DE ASTAZU desde Pineta (08/10/2011)

Al igual que Astazus hay dos, subo dos crónicas: la de siempre y otra que me ha llegado, espero os gusten:


CRÓNICA A)


Participantes: MiguelAngel, Javier, Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 08/10/2011;día soleado, pero viento fuerte y frío.
Duración: 2h.30’ al Balcón; 4h. 37’ al Gran Astazu; 6h. al Pequeño. Ruta total de 9h. 30’.
Desnivel y longitud: 1.791mts. al Gran Astazu; 1.842 mts. al Pequeño. Ruta total: 19 kms.
Dificultad: trepadas fáciles; verglass en la vertiente norte de la cresta al Pequeño Astazu.





Poco después de amanecer aparcamos el coche en la Pradera de Pineta, que ya no es zona de acampada.Salimos y comprobamos que el viento pegaba, y bastante fuerte. Nos preparamos como pudimos y comenzamos a caminar. El día estaba despejado, pero muy fresco.Altitud: 1.280 mts.



Tras avanzar por la pista, tomamos en el mimo punto de siempre el sendero al Balcón de Pineta. Llevábamos un ritmo exigente, y la subida se hizo durilla, no la recordaba tan empinada, sobre todo las eses finales. En 2h. 30’ alcanzamos el Balcón, en el que Jesús y yo esperamos a Javier y Miguel que se habían parado unas decenas de metros antes para abrigarse creyendo que el viento soplaría más fuerte arriba. Charlamos con un grupo de montañeros que estaban en un curso de Técnicos de Montaña en Graus y han salido “a desconectar” (para desconectar de un curso de montaña yo me hubiera ido a la playa,…). Pequeñísimo parón y avanzamos por el rocoso altiplano ligeramente en subida hasta hacer una pausa mayor ya junto al Ibón de Marboré. Llevábamos 3h.



Reiniciamos la marcha hacia el fondo del altiplano, unos mojones nos guiaban. En un punto se bifurcan, en lugar de tirar hacia el Collado de Astazu, nos llevaron hasta los pies del Gran Astazu. Avanzamos fácilmente por fajetas y escalones hasta llegar al Collado Swan, entre los dos Astazus. Desde allí giramos a la derecha para remontar la fácil cresta que nos dejó en la cima del Gran Astazu. Altitud:3.071 mts. Llevábamos 4h. 37’. Y casi 1.800 mts. de desnivel,…









Cima del Gran Astazu




Descansamos un rato y descendimos hasta el Col de Swan. Allí, pese a que yo reiteré que lo fácil era rodear la cima del Pequeño Astazu hasta el Col y ascender por la otra vertiente, afrontamos directamente la cresta. Tomamos una fajeta por la derecha de la divisoria, que estaba tapizada de verglass y había que ir con cuidado. Pero no vimos claro hasta donde se podía avanzar, así que con una trepadeta subimos a la cresta y avanzamos de manera más segura por la vertiente española hasta hollar la cima. Altitud: 3.012mts. Descansamos y descendimos hasta el Col de Astazu. De allí, y siguiendo mojones, perdimos altura por el altiplano hasta enlazar con el camino de ida. En el Balcón almorzamos y tiramos para abajo, bastante más deprisa que despacio. Jesús llenó la cantimplora ¿para qué? Sin parada alguna desembocamosen un punto de la pista distinto al que abandonamos a la ida. Seguimos por sendero hasta el coche. En total: 9h. 30’ de ruta. Palizón. Pedazo de excursión.






CRÓNICA B)


Poco después de las primeras luces del alba, nos presentamos en la Pradera de Pineta, la Bal Berde. El sol ya tiñe de amarillo las puntiagudas cimas que circundan el fondo del valle: Pico Pineta, Pic Garién,…Más a la derecha, alguna nube impide que veamos la cima del Pico de la Capilla. El viento sopla fuerte, violento a veces, y hace frío en la umbría en la que nos encontramos. Tenemos ganas de empezar a movernos y comenzamos muy deprisa avanzando por pista. Luego tomamos el sendero que zigzaguea sobre las praderas después de atravesar un tramo de bosque en el que algunos árboles han sido arrancados por las fuerzas de la naturaleza, la misma que en su día les dio la vida,..



Hace fresco, sí, pero la pendiente nos acalora. Si echamos la vista atrás y abajo, podemos contemplar toda la gama de verdes que como una paleta de pintor nos ofrece el valle. Delante, murallones de roca que parecen inexpugnables, pero sabemos que no lo son. Poco a poco el sendero trazado por miles y miles de pasos sucedidos en el tiempo, titubeantes los primeros y ya firmes como los nuestros después, va sorteando las dificultades y encara el último tramo de ascenso al Balcón, sobre el que pisamos la primera nieve de la temporada. Nieve tímida, espolvoreada por hadas traviesas de un octubre por otro lado seco y cálido como pocos. En algunos casos, el hielo cruje bajo nuestros pies o nos hace buscar apoyo en terreno seco, no es buen compañero para las suelas de nuestras botas. No hemos parado para beber, así que algunos aprovechamos un par de pequeños torrentes que bajan desbocados para tomar algo de agua, casi al paso,… El viento sopla a tramos de manera impetuosa; por donde la orografía le permite deslizarse aprovecha para golpear con fuerza, los tramos a resguardo desaparece. Al alcanzar el altiplano de Marboré surge el Pirineo con mayúsculas: el Cilindro desde donde verdaderamente lo es, el Monte Perdido, adornado por el hielo que durante años y años permanece colgado en un ejercicio de equilibrio casi milagroso en su caranorte, hielo viejo, agrietado, sucio si la mezcla de tierra, roca y hielo pudiera adjetivarse como tal; al fondo los Picos de Astazu, aún lejanos y ligeramente anaranjados; y la gris y ajada muralla aserrada que sirve de telónde fondo al Ibón de Marboré de un azul intenso, puro, sin matices. Paramos junto al lago frente a la Brecha de Tucarroya. El refugio metálico posado sobre ella no da ninguna sensación de hospitalidad, sino de supervivencia extrema. Avanzamospor el altiplano, piso pedregoso y rudo, vegetación escasa, nada vivo quiere quedarse por aquí, el sol es un testigo que apenas se posa, sólo permanecen la piedra, el hielo, el frío,…



Un último pero prolongado esfuerzo y el Gran Astazu deja que hollemos su cima, casi sonriendo viendo el trabajo que nos cuesta, pobres mortales, conseguirlo y alardear después de ello, como si dependiera sólo de nosotros. Al frente siguen imponentes cada vez más el Perdido y el Cilindro. Pero nos atraen más otras vistas: las cimas entre Ordesa y Gavarnie, del colosal Taillón al Marboré, revestidas de un tenue blanco; el puntiagudo Pico Pineta, sobre el que el viento exhala desde Francia las nubes como un aliento denso que se disuelve sobre el altiplano; el Pequeño Astazu, que desde aquí nos muestra su vertical cara norte como una enorme pared mallada…Nosotros, ¡qué bien se está a resguardo del viento!, somos simples espectadores de lo espectacularde la zona, invitados temporales, una visita que de prolongarse empezaría a ser molesta. Así que descendemos, nos asomamos al mítico Corredor Swan, tobogán que vemos bajar hacia el infinito, y alcanzamos la cima del menor de los Astazu. Contemplamos a las nubes entrar desde Gavarnie para ocultar a los gigantes de la zona que desaparecen y vuelven a surgir como en un truco de magia: elMarboré, el Cilindro, el Perdido, los Señores del lugar, nos asombran con cada aparición.



Hay que regresar a lo vulgar, estamos deprestado, y tan deprisa como podemos alcanzamos el Balcón, donde la soledad quenos ha acompañado las últimas horas desaparece. Una última vista hacia atrás y descendemos por el sendero que nos llevará de nuevo a la civilización; el sol de nuevo ilumina tan sólo la parte alta del valle, los días ya son cortos y Pineta nos espera en un temprano atardecer de un otoño que aún no ha llegado, o que no llegará, pues el verde es tan intenso aquí que sentimos que nunca reblará, tan solo se dejará vestir del blanco de la nieve invernal. La última visión es similar a la primera, pero con diferentes matices: verde oscuro el valle, teñidas por el sol las cimas, el cielo azul monocromo disolviendo las nubes, y el viento batiendo para recordarnos a cada golpe quienes somos.

domingo, 9 de octubre de 2011

III CARRERA PUERTO VENECIA

Dentro de un fin de semana Non Stop, esta mañana tocaba doble viaje a Puerto Venecia. El primero, para correr al carrera de 11 kms que discurre por los Pinares. El segundo, para acompañar a Miguel que se estrenaba en esto de las carreras.
No había corrido nunca esta prueba, y me daba curiosidad, pero la verdad es que la he metido con calzador en el calendario, tanto porque ayer estaba en el monte, como porque al fin y al cabo he retomado en serio los entrenos hace dos semanas. Aunque esto último es lo de menos: si no se puede correr mucho, pues se corre menos.
Pero después de  los  casi 2.000 metros de desnivel que tocó superar (y bajar) ayer para hollar los Picos de Astazu ( la crónica tendrá que esperar) las piernas no están para muchos trotes, nunca mejor dicho.
Me he presentado con el tiempo justillo a recoger el chip. Que se me han pegado las sábanas, he dormido como un señor después de la paliza de ayer. Me he juntado con otros Andarines antes de la salida, pero luego cada uno a lo suyo ( no muchos, las fiestas creo influyen lo suyo). Pistoletazo y ¡hala! a subir y bajar por las pistas y caminos que discurren entre los Pinares de Venecia. Mi objetivo era rondar los 5' por kilómetro. Pero una carrera es una carrera, así que al final he ido algo más ligero. En total: 52' 39'' para los 11 kms., más o menos. Como no iba con GPS, no sé exactamente la distancia.
Rápidamentedevuelvo el chip, me tomo dos botellines de agua, troto al coche, y vuelvo a casa a recoger a Miguel. Y otra vez para allá, que había pcoo tiempo antes de las carreras infantiles.
Miguel se lo ha pasado estupendamente, y ha acabado sin novedad su primera carrera.
 Clasificación

jueves, 6 de octubre de 2011

IBONES DE ESCALAR Y TRUCHAS (25/09/2011)


 Participantes: Feli, Jesús, Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
 Fecha y meteo.: 25/09/2011; día soleado.
 Duración: 1h. 05’ al Ibón de Escalar; 1h. 50’ al Ibón de las Truchas;  4h. 15’ la ruta total.
 Desnivel: 368 mts. al Ibón de Escalar; 405 mts. al Ibón de las Truchas.
 Dificultad: ninguna.

Aparcamos los coches junto al Hotel Europa, al fondo del ramal superior de la carretera que avanza por el Valle de Astún. Altitud de inicio: 1.710 mts.
Nos preparamos todos con bastón y mochila, cada cual más o menos llena. Comenzamos a caminar atravesando el torrente que baja del Ibón de Escalar. Seguimos un senderillo que remonta nada suavemente una loma herbosa. Atravesamos una pista algo desdibujada que haciendo unas eses viene de la estación. Poco a poco se va suavizando la subida. Siempre en subida y dejando el torrente a la izquierda vamos avanzando. Pablo es el único que protesta, está un poco “dengue”. AL rato ya le llevaba yo la mochila y alguien el palo. A Miguel hay que frenarlo. Atravesamos un tramo con rocas en el que los críos, Pablo incluido, disfrutaron de lo lindo “escalando”. Unos caballos nos dieron la bienvenida al Ibón de Escalar, al que llegamos en poco más de 1h. de marcha. Altitud: 2.078 mts.  
Ibón de Escalar.

            Como era pronto para comer, decidimos prolongar la excursión visitando el otro lago de Astún. Ascendimos una loma a la derecha del ibón, y llaneamos por una pista  que nos llevó hasta donde termina el telesilla de Truchas. Unos metros más y nos instalamos algo por encima del Ibón de Truchas. Llevábamos 1h. 50’. Altitud: 2.115 mts. Allí comimos. Unos más que otros. Tuvimos que bajar a las orillas del ibón para tirar unas cuantas piedras. Y tras la comida, no pararon de hacer pinganetas por las rocas del lugar. 
                                                                                                  Ibón de Truchas
 
            Para retornar al coche, continuamos el recorrido circular por una pista que abandonamos    bajando un pendiente empinada de hierba para  enlazar con otra que estaban acondicionando, algo embarrada.  En este tramo nos cruzamos con un trabajador de Astún que buscaba setas ¿? Y que cogió unas ranas enanas que encantaron a los pequeños. Avanzando por la pista, que no es otra que la de “Toboganes” que bajamos esquiando  en invierno, nos acercamos al coche. En el último tramo la pista se bifurca. Unos por el ramal superior, otros por el inferior, llegamos abajo casi a la vez. En total: 4h. 15’ de marcha.

martes, 4 de octubre de 2011

Trekking Alto Atlas (día 5): REFUGIO- RAS –TIMESGUIDA-IMLIL


Participantes:  Grupo Esbarre, Aragón Aventura y Oscar.
 Fecha y meteo.: 15/09/2011; día soleado, viento frío, sobre todo en las cimas; calorcillo bajando.
 Duración: 2h. 40’ a la cima del Ras; 4h. 10’ al Timesguida. Ruta total de 11h. 50’.
 Desnivel y longitud: 918 mts. al Ras; 998 mts. al Timesguida; descenso de 2.330 mts. Total: 20,2 kms.
 Dificultad: ninguna; trepadetas fáciles y no expuestas.


La tarde anterior bebí menos para evitar paseos nocturnos al servicio, yo lo conseguí. Hubo menos ronquidos, pero la habitación pareció el camarote de los hermanos Marx. Perdí la cuenta de las veces que la gente se levantó, me parecieron decenas. Para colmo, un malentendido hizo que a las dos de la mañana algunos incluso se preparan creyendo que era la hora,… El caso es que desde la cuatro, ya comenzamos todos a prepararnos. El desayuno era a las cinco. Había dormido poco pero mejor. El embotamiento casi no existía. Me encontraba bien. Algunos, víctimas de ligeras indisposiciones, dolor de cabeza o cansancio habían decidido  ya el día anterior bajar con Luis Angel y un mulero a Imlil. El resto, tras desayunar, nos preparamos con la mochilas a la espalda y los frontales para iniciar la ruta. Nos acompañaban una pareja de Madrid y su guía, también de una expedición de Aragón Aventura. Por nuestra parte, Mustafá en cabeza y Ahmed al final, por si acaso. Luego se vería que fue una buena decisión. 

Empezar a caminar con los frontales, bajo un cielo estrellado que poco a poco se va iluminando, es toda un experiencia, de las buenas. Indescriptible. Tomamos el mismo sendero que nace al sur del refugio, pero esta vez continuamos remontando el valle en esa dirección, por una senda más tendida. Íbamos algo más deprisa que el día anterior, pero el ritmo seguía siendo llevadero. Ya completamente de día traspasamos una zona llana y remontamos el repecho final que nos llevó a un collado. Al otro lado ya aparecían a lo lejos las llanuras semidesérticas. Javier fue a hacer una foto, y se dio cuenta de que se había dejado la cámara y los prismáticos en una parada “técnica”. Hicimos una pausa y giramos al noroeste por terreno más abrupto. Bajo el inicio de unas entretenidas trepadas, Benjamín decidió esperarnos. Nos esperaba un tramo entretenido: repisas, trepadillas por pequeñas canales,…fáciles para los habituados. Pasado esto, el terreno se amansa. Nos tocaba remontar una ladera pedregosa que nos dejó frente la rocosa cima del Ras. Unos metros de descenso y una trepadeta fácil y corta por unos escalones de roca nos permitieron hollar la cima del Ras.  Altitud: 4.083 mts. Llevábamos 2h. 40’. Eran las ocho y diez y estábamos arriba, en un cuatromil, ¿cuándo se había visto esto?... Fotos, cánticos populares,…y a seguir. Viento frío.
Cima del Ras.

Destrepamos la cima y descendimos a un llano situado entre el Ras y el Timesguida. Esta cima, pese a ser más alta, es una ancha loma pedregosa, menos montaña que el Ras. Íbamos por terreno fácil aunque pedregoso cuando Luis tropezó y cayó, abriéndose una brecha en la cabeza y golpeándose la nariz. Afortunadamente José Luis Martín, médico traumatólogo, le aplicó inmediatamente varias grapas, y pelillos a la mar. Así da gusto. Mientras Luis, con Lola y Ahmed, regresaban al collado a reunirse con Benjamín, el resto, después de asegurarnos de que el accidentado estaba bien,  remontamos la ladera y nos plantamos en la cima del Timesguida. Llevábamos 4h. 10’.  Altitud: 4.089 mts. Otro grupo estaba también arriba, no habían hecho el Ras.

Con Mustafá, en la cima del Timesguida.

Tras beber y comer un tentempié, nuevas fotos e iniciamos el largo descenso que nos esperaba. Tras la ladera, nos quitamos los palos y realizamos los destrepes antes del collado. Allí nos reagrupamos todos y continuamos bajando hacia el refugio. Milagrosamente el guía de los madrileños, tras parar y echar un vistazo, encontró rápidamente la cámara y los prismáticos de Javier. Impresionante. El descenso al refugio nos llevó 2h. 30’. Allí nos esperaban los petates y la comida, para la que nos pudimos poner las sandalias. Las plantas de los pies lo agradecerían.
Tras la comida reiniciamos el regreso a Imlil. El buen sendero ayudaba a bajar sin que las rodillas ni los pies sufrieran demasiado. Y eso que fuimos ligeros, nada que ver con ritmos anteriores. El sol y el calor comenzaron a pegar fuerte. Pasamos por algunos chiringuitos. Paramos en el de la ida, en el que hicimos algunas compras. Y ya a un ritmo elevado, nos plantamos en el Santuario. Reagrupamiento general y continuamos hacia abajo. En lugar de descender hasta el pedregoso cauce seco de la ida, mantuvimos la altura dejándolo a nuestra izquierda, para pasar por Targa Imoula,  el pueblo de los abuelos de Mustafá. De dicha aldea, descendimos ya entre frutales y con sombra frecuente hasta Imlil. Estábamos en el Albergue a las 11h. 50’ de marcha. Allí nos esperaba el resto del grupo, así como las mulas, muleros y cocinero. Habíamos realizado más de dos mil metros de descenso, pero las articulaciones y los pies se encontraban en bastante buen estado. El trekking por el Alto Atlas había terminado felizmente. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Trekking Alto Atlas (día 4): REFUGIO NELTNER -JBAL TOUBKAL


 Participantes: Grupo Esbarre, Aragón Aventura y Oscar.
 Fecha y meteo: 14/09/2011; día soleado, viento fresco; noche fría.
 Duración: 3h. 35’ a la cima del Toubkal; 4h. 55’ al Toubkal Oeste. Ruta total de 7h. 50’.
 Desnivel: 1.007 mts. a la cima del Toubkal; 1.067 mts. al Toubkal Oeste.
 Dificultad: ninguna.


¡Vaya nochecita! Tanta hidratación para combatir la altura hizo que nada más acostarme   tuviera que bajar a los baños, y otra vez a mitad de noche. Mis compañeros también hicieron bastantes viajes. Tardé en dormirme, así que no pude evitar comenzar a escuchar los ronquidos de algunos de los que me rodeaban,…En resumen, no dormí ni cuatro horas y malamente. Tenía un ligero embotamiento de cabeza y al subir las escaleras el corazón se ponía a mil. Pero la ilusión lo puede todo y tras desayunar todo esto se había olvidado y me encontraba perfectamente para acometer el objetivo principal del viaje. Alguno de mis compañeros sufría ciertas indisposiciones: estomacales, dolor de cabeza,… Otros estaban estupendamente. Cosas del organismo humano. Iniciamos la marcha sin madrugar demasiado. Ya veíamos a una hilera humana ascender por el sendero que nace  al sur del refugio y gira inmediatamente al este, camino del Toubkal. Altitud de inicio: 3.158 mts.
Mustafá, nuestro guía local, nos llevaba a un ritmo llevadero por todos. Además de Luis Angel, de Aragón Aventura, llevábamos el apoyo de uno de los muleros, un chavalín llamado Ahmed, por si alguien “pinchaba”. El sendero va ascendiendo sin grandes repechos. Primero llegamos a un pequeño rellano, y al traspasarlo, vimos ya al fondo el collado del Toubkal. Íbamos parando a beber. La cima quedaba a la izquierda, pero aún no se veía el punto culminante. Poco a poco íbamos ganando desnivel.  El sendero está muy bien trazado. Ni que decir tiene que no estábamos solos. Algunos, más rápidos, nos pasaban; a otros les pasábamos nosotros. Cada uno de mis compañeros sabrá lo que sufrió, pero en general creo que ascendimos sin grandes problemas, tranquilos, pero sin desfallecimientos. Se trataba de eso. Después de hacer un pequeño descanso en el collado, reanudamos la marcha  girando al norte y acometiendo los repechos finales. Ya podíamos ver el punto culminante, con su trípode característico. Pasamos a una pareja que iba bastante atrancada. Muy mala cara sacaban. Algunos bajaban en zapatillas, resbalando constantemente. Una zona algo más pedregosa dejó paso a una ladera que suavemente  y de nuevo hacia el este nos dejó en la cima del Jbal Toubkal, punto culminante del Atlas y del norte de África. Hollamos su cima a las 3h. 35’ de marcha. Altitud: 4.167 mts.

Cima del Toubkal.

Multitud de fotos. Avituallamiento de frutos secos. Hidratación a tope. La cima estaba bastante concurrida, supongo que lo normal en esta época.  Un  bilbaíno que había venido solo nos sacó las fotos de grupo. Hablaba por los codos. Hacía fresco, pero tampoco demasiado. Sol a tope.
Luis Angel lanzó una provocación: ¿quién se apunta a subir al Toubkal Oeste? Ya lo había comentado anteriormente. Se trataba de bajar al collado y seguir hacia el suroeste, sendero a media ladera y una pequeño tramo algo aéreo. En principio contestamos afirmativamente Jesús, Javier y yo. Nos adelantamos al resto y comenzamos el descenso, rapidillos. Pasamos a la pareja que subía tan despacio, bajaba también con dificultad. Llegamos al collado y continuamos rectos realizando una media ladera por un senderillo que asciende poco a poco. Nos plantamos bajo la cima. Quedaba poco. Echamos la vista atrás y vimos que nos seguían Luis, Lola y Fernando. Pero nos hacían señales de que se daban la vuelta. Gritamos que les esperábamos, pero retrocedieron al collado. Unas pequeñas trepadas y algunos pasos no excesivamente aéreos por una cresta sin dificultad nos dejaron en la cima del Toubkal Oeste. Llevábamos 4h. 55’. Altitud: 4.025 mts. Luis Angel no se encontraba bien, había pasado mala noche por problemas estomacales y se le había agravado el malestar. Se quedó reposando mientras Jesús y yo continuamos hasta una segunda cima más baja. Algún destrepe y trepadas fáciles. Javier se decidió más tarde y se reunió con nosotros.

Cima del Toubkal Oeste desde la antecima contigua.

Regresamos al Toubkal Oeste y comenzamos el descenso. Acortamos el camino tirando más directos fuera de sendero hacia la senda por la que habíamos subido. Íbamos deprisilla. Javier y Luis no acortaron tanto y bajaron más despacio, Luis lo estaba pasando mal. Alcanzamos a nuestros compañeros a mitad de descenso, Luis y Javier lo hicieron ya casi abajo. Pasamos a varios grupos, entre ellos a la pareja mencionada antes. El guía llevaba de la mano a la mujer que tan mal lo estaba pasando; el hombre iba desencajado, pero bajaba solo. Nosotros descendimos bastante bien todos, salvo el pobre Luis Angel, que aseguró  que había tocado fondo (aun así, bajó sin mucha demora).  Casi 8 horas después de la salida, estábamos de nuevo en el refugio. ¡Bravo por Esbarre!
Tras la experiencia del día anterior, pasé de ducha, tan sólo hubo aseo de cinturón para arriba. Yo y bastantes más.  Comimos en nuestra sala particular. Tras un rato de reposo, tumbados en las literas, los cocineros nos obsequiaron con una merienda basada en una especie de empanadillas de pan huecas que rellenamos con miel, mermelada y crema de cacao,…buenísimas; y té, claro. Nuevo rato de asueto y descanso hasta la cena, copiosa como todos los días. Hacía bastante fresco. Luego, a intentar descansar, que el día siguiente sería duro y había que madrugar.