martes, 13 de noviembre de 2012

BEHOVIA - SAN SEBASTIÁN 11-11-2012



Amanece en San Sebastián y no llueve. No llueve pero estoy seguro de que va a hacerlo. Y no tanto por el aspecto del cielo ni por mis conocimientos en meteorología, sino porque las previsiones daban el 95% de posibilidades.
Me recogen mis compañeros corriendo, y corriendo vamos a la estación a coger el tren de las 9:05. Íbamos justos, pero llegamos a tiempo. Muchísimos corredores. Todo corredores. Con chubasqueros, con bolsas de basura, “a pelo”,…Durante el trayecto Idoia nos va señalando por dónde pasamos, pero apenas se ve tras los cristales; está empezando a llover. Bajamos del tren y esperamos los autobuses lanzadera. Sigue lloviendo, y no poco. Los autobuses nos dejan en un punto cercano pero hay que caminar hacia la salida. Llueve más. Esperamos nuestra hora bajo techo, junto a los cajones de salida. Muchos corredores ¿calientan? bajo el agua. Nosotros a resguardo. Son las 10:00. No va seguir lloviendo así hasta y media ¿no?,… pero pasa el tiempo y no para.
Se acercan las 10:37 y Aitor y yo nos vamos al cajón. Idoia y José nos ven calarnos hasta los huesos. Luego les tocará a ellos. Aun así, la gente salta y chilla. Nerviosa, emocionada, contenta ¿Estamos locos o qué?
            Salimos y al poco estamos chipiados hasta las trancas. Los dos primeros kilómetros son más o menos llanos y aunque hay mucha gente, no me molestan en exceso. La salida escalonada iguala bastante los ritmos y no se hacen tapones. Miro la velocidad y abandono totalmente la idea de los 4:30 por kilómetro (bajar de hora y media). Voy más a gusto algo por encima. Pasamos por Irún con mucho público, después Ventas de Irún. Qué deprisa va la gente. Me falta un puntito,… Pienso en que bajar de 1h. 40’ ya será suficiente. Encaramos la subida al alto de Gaintxurizketa. Son dos kilómetros hacia arriba.  Miro los parciales y la cosa se está enderezando,…y me refiero al ritmo (lo otro entre el agua y el frío está “ encondío escondío”). Ya no me acuerdo de cuando llovía, pero vamos, casi siempre. Coronamos el alto y para abajo como flechas, sobre todo los que me pasaban, yo en las bajadas intento no desbocarme, que lo pago después. Zona de toboganes hasta Lezo. Será rompepiernas pero no voy mal. Pasamos el 10 y hago cuentas, voy bien para bajar de  1h. 35’. A ello me dedicaré. En Lezo cojo isotónica de los vasitos, hasta entonces con abrir la boca,… Mucha gente animando bajo sus paraguas. Esto también tiene su mérito. ¡Qué afición! En Zaragoza no es lo mismo, cuestión de caracteres. De repente oigo como si viniera una manada de caballos; oigo ¡aupa mañico! Me giro y veo una liebre de 1h. 25’ con un grupo de unos veinte avanzar como posesos. Estos han salido el el cajón de detrás y van como balas,…se van hacia delante poco a poco pero sin remisión. Al llegar al puerto de Pasajes esperan tres kilómetros llanos pero que me han dicho que se hacen largos. Como me lo han dicho tantas veces, tampoco se me hacen tan largos. Eso sí, a mitad la lluvia vuelve con fuerza. Ya qué más da,… Se oye una canción por la megafonía: “,…quiero un rayo de sol tumbado en la arena,…” ¿cachondeo? Se acaba el puerto (de mar) y encaramos la subida al puerto (de monte) o alto de Miracruz. Subida corta pero empinada. Allí, parafraseando a José “ lo doy casi todo” y paso bastante gente ya algo tocada. Veo el cartel de Arzak, fin de la subida. No me fijé pero creo que no salió a vernos. Y para abajo, hacia San Sebastián. Noto como pesa la ropa mojada. Giramos a la Avenida de Navarra. Allí  estaban nuestras animadoras, pero no me dijeron en qué lado se situarían, así que voy por el medio. Cuando las veo, no puedo acercarme y como casi siempre, la foto sale mal y movida. Eso sí, pongo cara sonriente, de controlar la situación y de ir contento. Luego me lo recuerdan siempre, que saco muy buena cara en las carreras, que parece que voy descansado,…Llegamos al Kursal y giramos a la izquierda, entre otras cosas para no meternos en el Cantábrico; jolín, el viento en contra en la cara y, sin exagerar, unas diez gorras en el suelo,…Ahora sí que lo doy todo (ostras, que buen crono  llevo,…). Llegamos a la meta del Boulevard y paró el reloj en 1h. 30’ 59’’, que me  debí parar antes de lo que debía porque me han dado 1h 31’ 01’’, lo cual viene a ser lo mismo, menos mal, porque el corte para el color del dorsal me dijeron que está en 1h. 32’ y allí el tema del color del dorsal les preocupa mucho (no te preguntan el tiempo, te preguntan qué color del dorsal te han dado). Pues eso, “muy bien, he conservado el rojo de sobras” (como me decían  repetidas veces).
Pero claro, luego piensas, por un minutillo no he bajado de hora y media, … pero un minutillo es 3’  por kilómetro más rápido, y eso parece que no es nada, pero ponte a hacerlo durante 20 kms. y ya no es tan fácil. Igual si lo hubiera intentado me hubiera tenido que quedar en Arzak a comer y llamar un taxi para volver a San Sebastián, y no está el monedero para dispendios,…
Chipiado como nunca recogí rápidamente los obsequios y me fui para el hotel a quitarme la ropa y darme una, casi eterna, ducha caliente.
Bonita y épica carrera, una organización de diez y un ambientazo de once.
Ah, y muchos corredores de “Oregón”, que supongo que eran de allí por la bandera que portaban en los hombros o que levantaban con las manos, una mezcla de la de los EEUU con la de Aragón. Y oye, tienen su mérito, se empaparía y pesaría bastante. A mí es que me gusta correr con el mínimo peso posible, de hecho voy a las carreras a correr, no a anunciar nada. Sólo llevo encima la ropa justa según el tiempo, los entrenamientos y la ilusión. Y las ideas a veces pesan lo suyo, sobre todo mojadas.  Es mejor dejarlas en casa a la hora de correr. Creo yo,… 


 Para los técnicos, tiempos parciales:
Km. 5:                          (23:10) 23:10
Km. 10:                         (23:22)  46:32
Km. 15:                         (22: 37)  1:09:09
Meta (km. 20):               (21: 52) 1:31:01
Vamos, mi regularidad  es casi suiza.  

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