miércoles, 4 de julio de 2012

ULTRA TRAIL SOBRARBE (2ª parte)

¿Se acabó?... Pues no, no se acabó.

Ceresa. Anuncian la salida del primer autocar a Aínsa para los que terminamos aquí. ¿termino aquí? Nunca estaré tan cerca de terminar una Ultra. He llegado bastante entero, muy por encima del tiempo de corte (había 9h. límite para el paso por Ceresa) ¿porqué no sigo con tranquilidad y completo la ultra? Tengo más de 7 horas más para ello,… Y la subida fuerte que queda la conozco,…

Así que en lugar de entregar el dorsal y coger la camiseta de “finisher” y el autocar, paro un cuarto de hora en el que relleno el camel, bebo, como la mitad de la carne de membrillo de mi mochila, bebo, me pongo más crema solar, bebo, me quito y ajusto las zapatillas, que se me han metido piedrecillas, bebo y,… sigo,…

Conozco bien este segundo tramo de subida prolongada, son 4 kms de fuerte ascenso (unos 650 mts) a La Collada; en enero la hice en plan montañero y tardamos 1h. 10’. Al poco de iniciar me pasan un grupo de tres que suben algo más rápidos que yo. La gente, cómo tira,… ¿o es que voy peor de lo que pensaba? A mitad de subida hay un corredor sentado; le están entrando calambres. Sigue conmigo. (Por las fotos y los dorsales creo que se trata de un corredor de Jaca). Pero dos de los tres “balas” ahora se lo toman con más tranquilidad y se quedan rezagados (bueno, parece que no voy tan mal,…). Yo a mi ritmo. Me voy animando al recordar que me va quedando poco. Al final en poco más de una hora ( luego dice Jesús que él no corre por el monte,..eso dice) llegamos a La Collada (km 47,3). Bebo, como el resto de la carne de membrillo, fruta,….”Vais fuertes”, nos dice un voluntario; “sólo os queda bajar a Aínsa,…” Pero ya en la charla técnica nos habían advertido que este tramo era el más duro. Y lo fue.







Comienzo a descender a Oncins, al poco de bajar por la pista, por sendero muy “corrible”; empiezo a notar las piernas endurecerse, sobre todo la izquierda, así que paro, hago pis y me tomo glucosa, por si acaso. No sé si por la glucosa pero volvieron a “su normalidad” ( lo normal que pueden estar tras casi 50 kms). Me quito la zapatilla derecha porque creo que se me ha metido otra vez una piedrecilla y me pincha,…jeje ¡pardillo! A la segunda vez que lo hago me doy cuenta que debe de ser una incipiente ampolleta. Mientras estoy parado me pasa el chaval de los calambres. En un cruce de senderos tengo que hacer una “parada técnica”, y eso que había hecho los deberes en el hotel,... Pero todo normal. Giramos ya por la vertiente sur de Peña Montañesa. Ahora voy solo. El calor comienza a notarse. Oncins no llega. Me lo tomo con tranquilidad. Camino en algún llano con mal piso. Ahora sobre todo debe mandar la cabeza, si fuera por las piernas, pararía. Cuando empiezo a tener alguna duda de si me he saltado algún desvío, me pasa un corredor y veo algún otro un poco más adelante; voy bien, pues. ¿pero, dónde está Oncins? ¿no eran sólo 7,5 kms desde La Collada? Me parecieron el doble,…Al fin el sendero se vuelve rural con muretes a los lados; veo “al de los calambres” con otros tres poco delante de mí. Entramos casi juntos a Oncins. Km 54,8. Quedan unos 10,… Bebo, como fruta y me tomo otra glucosa, ya que la llevo. El siguiente avituallamiento está en Torrelisa, a 2,5 kms. muy cerca, que raro. Pero estos 2,5 kms de bajada, con el sol pegando, también parecen más. Paro de nuevo a echar un pis y me pasa de nuevo el acalambrado (que ya no lo está) y debe de pensar que “tengo próstata”; junto a algunos otros los tendría de referencia decenas de metros delante de mí. Corro y camino, según siento. Sin forzar, las fuerzas van justas y las piernas ya notan sobremanera los kilómetros. Lo que me cueste , que me cueste ( y me cuesta). “Piano piano, se va lontano”. En Torrelisa además de tomar agua y fruta, me remoja un voluntario con una manguera. Quedan unos 5 kms hasta El Pueyo. Más de lo mismo, calor, sol, terreno descubierto. Rompe piernas aunque en descenso. Troto y camino. Maldición, El Pueyo está en eso,..en un pueyo, en un alto, en una lometa que parece el Aneto a estas alturas. Pero caminando por la pendiente que sube inmisericorde, al final se llega, un poco más tarde que corriendo, pero sin cansarte tanto,... De nuevo repongo líquidos y me remoja una señora, bien remojao. Sigo sin parar mucho. Y más de lo mismo. Alcanzo a un chaval de Barcelona que viene algo tocado del tobillo. Nos metemos en una especie de ancho cauce pedregoso: un horno. Veo a los de delante caminar por él y yo también lo hago. Salimos y al poco pisamos asfalto. Unos 500 metros, nos dice una voluntaria. Reinicio el trote. Algunos siguen caminando. Hay que entrar corriendo, oigo al barcelonés, que se coloca junto a mí y entramos en el campo de fútbol. Hay que llegar hasta medio campo y volver ¿? No sé que dice el speaker, lo oigo pero no lo escucho. Y pasamos juntos por el arco de llegada. Ahora sí, esto se acabó. Unas 10h. 34’. 64,8 kms. 3.378 mts de desnivel. Seguro que no es la carrera más dura del mundo, y mi tiempo del montón, pero yo estoy muy satisfecho.

Una prueba físicamente dura, pero sobre todo mentalmente del 34 al 40 y del 50 al 55, y de momento en esas batallas suelo ganar. Siento que he llegado bastante bien dentro de lo que cabe, dando todo lo que puedo dar sin machacarme ni acercarme a límites peligrosos, intentando no perder la sensación de que al final te compensará el tema. Sin objetivos de tiempos, es más fácil.

Aparte de los cuádriceps cargados, un par de pequeñas ampollas y alguna uña “tocada”, no hay secuelas. El lunes a trotar,… :) bueno no; un par de semanas de descanso total. Y por este año vale de carreras largas (creo).

(Fotos de David Umendía y José María Lafuerza, podéis verme, o al menos parte de mí, en las tres si sois espabilados).

lunes, 2 de julio de 2012

ULTRA TRAIL SOBRARBE: MARATON DE MONTAÑA SOBRARBE (30/06/12)







Aprovechando el tirón en cuanto a carga de kilómetros de la preparación a la Maratón de Madrid, pensé en alargar el tema y probar este 2012 con mi primera maratón de montaña. La elegida fue la Maratón del Sobrarbe, carrera encuadrada dentro de la Ultra Trail Sobrarbe. Hay Media Maratón, Maratón y Ultra. La inscripción para las dos última era común.


Al final me desplacé el viernes a Aínsa. Tras una cena ligera, me acosté sobre las 23:00. Los nervios no me dejaron dormir del todo bien, y a las 4:30 sonaba el despertador. A las 5:15 ya estaba en el Pabellón Municipal para tomar el desayuno: zumo, café y algunas galletillas. Dudas: cojo el frontal, lo dejo, quito el cortavientos, al final lo cojo,… Me pongo crema solar. Corredores y más corredores pululando; todos parecen mejor preparados que uno. Pensamientos de inseguridad,…y ganas de comenzar e ir avanzando en los kilómetros.



A las 6:05, con puntualidad española, dan la salida en el campo de fútbol de Aínsa. Comienza el reto. Empiezo trotando muy tranquilo, al igual que casi todos. En las primeras rampas duras la gente (al menos la que me rodea), comienza a caminar y yo también, por supuesto. Así llegamos a los primeros avituallamientos, trotando en los llanos y bajadas, caminando al ascender. En los avituallamientos bebo agua e isotónica, como trozos de frutas y galletillas. Se me sueltan dos imperdibles del dorsal y he de parar en una bajada a ponerlos, espero que no me den más problemas,…no los darán. De vez en cuando cojo un puñadillo de pasas y alguna “chuche”. Así pasamos junto a San Beturián y después a San Juan de Toledo. Terreno muy “corrible”, con buena temperatura; da gusto.


Llego al avituallamiento de San Juan de Toledo (km. 17,5) bastante entero. Ahora comienza la temible subida al Collado del Santo (unos 800 mts de desnivel). Relleno el camel, bebo y bebo, como unos dátiles, naranja y plátano. Me pongo las gafas de sol. Respiro, y ¡hala, para arriba! Es la última subida larga y eso me alienta. Nos han dicho que hay sobre hora y cuarto. Me coloco en un grupeto formado espontáneamente; sube a un ritmo que puedo llevar (andando, evidentemente). Es una alegría ver la banderola de Trango que marca el collado. Km 22,4.


La bajada al Collado Cullivert (km. 24,5) por la vertiente norte de la Peña es un descenso no excesivamente pronunciado, pero el piso al inicio no es del todo bueno. Así que yo voy asegurando los pasos. Luego sí, ya por bosque, se puede correr y a gusto; pero se me hizo algo más largo de lo esperado, la verdad es que esperaba un tramo muy corto y rápido. Me quito la gorra y las gafas en los tramos de sombra, para ver mejor el piso, me los vuelvo a poner al sol,…


El siguiente tramo hasta Camino Las Planas es muy rápido. Bastante pista. Primero voy sólo, y voy ligero (sólo un poco), porque nos han dicho que se abandona la pista en un desvío señalizado por cintas y preferiría ir acompañado. Siento que voy bien hidratado, por que me sobra agua y tengo que eliminarla,… Aún así llego a pillar a un grupeto. El desvío se ve muy bien. Bonito bosque muy corrible. Algunas caras ya son conocidas, buena señal, el ritmo que llevo no es malo. Un corredor se tuerce algo el tobillo y su grupo le espera, es el grupo con el que he subido al Collado el Santo. La corredora lleva sangre en el codo, pero va como si tal cosa. Llego al avituallamiento, km 33,7.



El último tramo hasta Ceresa tiene un perfil aserrado pero en descenso. ¡Sólo quedan 10 kms! Esto está hecho,… Pues no. Recorrido rompe piernas. Y además empiezan a estar castigadas. Duro. A regular. Además el sol empezaba a calentar en los tramos descubiertos. En medio de un bosque aparece como un espejismo un avituallamiento sorpresa: agua y paradita que viene muy bien. En un momento hay una duda de varios corredores pero al final parece que vamos bien. En lo alto de una loma árida aparece un grupo de animadores y una fotógrafa. Tras esto, ya se ve Ceresa, a donde llego en algo menos de 6h. 30’. para los 43 kms.


He acabado una maratón de montaña. Objetivo cumplido. Alegría contenida. Siempre me pasa, al terminar una carrera tampoco siento mucho más, la alegría la saboreo poco a poco horas y días después.


Se acabó. ¿Se acabó?..