martes, 31 de diciembre de 2013

PARA CERRAR EL 2013: TOZAL DE GUARA Y MÁS,... (29/12/2013)



Participantes: Javier, Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 29/12/2013; despejado al inicio, se fue nublando; viento muy frío a ratos.
Duración: 3h. 05’ al Tozal; 5h. 07’ a Corcurezo; 5h. 45’ a Fragineto. Ruta total de 7h. 50’.
Desnivel: 1.310 mts. al Tozal;  1.413 mts. a Corcurezo; 1.527 mts. acumulados a Fragineto.  
Dificultad: cresta y descenso incómodo de Fragineto.

La propuesta original, de Miguel, era acabar el año montañero ascendiendo al Tozal de Guara desde Nocito. Al final, por diversas causas, nos juntamos Javier, Jesús y yo para comenzar en La Tejería. Día soleado, salvo un gorro en el Tozal, pero frío y viento a ratos. Altitud: 908 mts.
Calzándonos las botas Javier recibió un mensaje de Samuel, que subía al Tozal desde Vadiello, y un grupo de habla catalana llegó en coche. Creo que para que no nos pillaran ni uno ni otros, Jesús comenzó casi corriendo e impuso un ritmo infernal (o eso o yo estaba fuera de forma),  de hecho no pude ni desayunar. Pasamos por la Ermita de Fabana, y continuamos por el camino que recorre el Barranco de Fabana, por el que baja agua a tramos y hay que ir con cuidado si no quieres meter la pata.  Pasamos el desvío a Fragineto, del que Jesús me informó con un brillo malicioso en los ojos, ahora lo sé,… y continuamos a todo trapo, tomando el atajo a la normal llamado “revientachulos” (sobra explicación). Alcanzamos el Raso de los Hongos donde ya nos juntamos con el sendero que viene de Petreñales, y seguimos para, al fin, hacer una paradilla en un collado, algo resguardados del viento que era muy frío. Continuamos sin hacer caso al cartel que indica “Tozal por la Pedriza” (¿La Pedriza? si eso está en Guadarrama,…) y entramos en terreno nevado. Llegamos casi a la divisoria, se avanzó bien hasta un pequeño murete ante el que Javier, que venía con zapatillas de trail, se calzó los crampones; los que llevábamos botas, superamos los tres o cuatro metros de roca y nieve sin dificultad. 

Y ya el terreno se aplanó bastante hasta llegar a la cima. En total, unas 3h. de marcha. Altitud: 2.077 mts.  Tuvimos suerte, el bonete había desaparecido y mientras estábamos arriba estuvo despejado. Luego las nubes fueron ganando terreno, la cima despareció,…y no se volvió a ver.



             Mientras almorzábamos, llegó Samuel. Hacía fresco, así que comenzamos a bajar enseguida; él por La Pedrera (no pedriza), nosotros por la ruta de subida hasta que tomamos el sendero a Petreñales, pues, ¡sorpresa!, regresaríamos por Fragineto. Del Collado ascendimos a Corcurezo (1.661 mts.) donde nos topamos con los catalanes. De allí, cresteamos y ascendimos a Fragineto (1.734 mts.). 


Seguimos la cresta, terreno incómodo, y bajamos al collado bajo Montidinera. Javier propuso hacerlo, pero me planté, tenía que parar en Huesca y no era cuestión de alargar más. Bajamos escopeteados; de nuevo vimos y pasamos a los catalanes. En total, 7h. 50’ de marcha. A por el 2014.

lunes, 23 de diciembre de 2013

MONTE GROSÍN desde el Puente de las Grajas (21/12/2013)



Participantes:  Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.: 21/12/2013; día soleado, fresco pero no frío, sin viento.
Duración: 2h. 25’ al Monte Grosín. Ruta total de  5h. 20’.
Desnivel y longitud: 631 mts. al Monte Grosín. Ruta total de 639 mts  de desnivel y 13,6 kms. de longitud.


Aparcamos nada más cruzar el Puente de las Grajas. La mañana era fresca pero soleada, al sol se estaba muy a gusto, a la sombra, caminando, tampoco hacía frío. Altitud: 801 mts.
Siguiendo las indicaciones de los carteles, comenzamos ascendiendo por una pista. Tras la primera revuelta vimos un mojón que indicaba el nacimiento de un sendero, y lo tomamos. Una senda, muy bien limpiada, asciende entre bosque. Mucho mejor que avanzar por la pista, más empinado, pero más agradable. Fuimos ganando altura, cruzando la pista varias veces, incluso realizando algún tramo por ella, pero siempre retomando el sendero en cuanto podíamos. Pasamos junto a una casa derruida y junto a una caseta. Al desembocar en la pista, algunos tramos estaban helados y había que ir con cuidado. Atravesamos una especie de valla para el ganado y al poco vimos una última caseta de piedra. Y ya tras un último tramo por senda por terreno más descubierto, alcanzamos un collado en el que confluye la pista de Caniás. Aparcados. un par de coches de cazadores. Pequeña parada y continuamos ahora ya por pista un tramo largo y pesado, más por el barro. Algunos cazadores esperaban a borde de pista. Uno nos avisó de que si no habíamos visto el cartel y de que tendríamos problemas con la Guardia Civil. No habíamos visto ningún cartel. Los demás nos saludaban sin más. Continuamos un poco más por la pista y llegamos al collado bajo el Grosín. Ya sin cazadores ascendimos a la cima por el sendero marcado y limpio. Una empinada ladera en la que a Pablo le dio por protestar y decir que le dolía la espalda. Se le curó en cuanto cargué yo con su mini mochila en la que llevaba una cantimplora de no más de cuarto de litro,…. Arriba, inspeccionando los bajos del antiguo castillo, se le pasó todo el cansancio y no paró ni un momento. Llegamos al mojón tras 2h. 25’.  Altitud: 1.423 mts.    


            Tras hacernos fotos, y descubrir un pequeño belén dentro de las ruinas, descendimos el lomón cimero y almorzamos casi en la pista. Aprovechamos para llamar al tío Alberto, pues era su cumpleaños. Los cazadores acabaron su jornada y les vimos irse con sus todoterrenos. Tras la comida, reiniciamos el regreso por la pista, más transitable porque las ruedas habían aplastado el barro. En el collado estaban almorzando, todo eran coches, perros, gente y risas. Saludamos y continuamos para abajo tomando ya el primero de los múltiples atajos que permiten transitar poco por la pista. Llegamos abajo, frenando a los críos, tras 5h. 20’ de marcha.

lunes, 16 de diciembre de 2013

TUCA DE MULLERES desde la Boca Sur del túnel de Viella (15/12/2013)



Participantes: Enrique Badía , Ramón, Javier, Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 15/12/2013; día espléndido, soleado, sin viento.
Duración: 4h. 40’ a la cima de la Tuca de Mulleres. Ruta total de  7h. 50’.
Desnivel y longitud: 1.410 mts. a la cima de la Tuca de Mulleres. Ruta total de 15 kms.
Dificultad: nieve blanda; medias laderas inclinadas; últimos metros al collado algo delicados.


Nos plantamos a la entrada del Valle de Arán, junto a la boca sur del túnel de Viella. Allí aparcamos y comenzamos a caminar, pisando nieve desde el principio. Había mucha más de lo esperado, tanta que al poco de empezar, Jesús vaticinó: hoy no llegamos. Altitud: 1.606 mts.
Llaneando junto a un recién nacido Noguera Ribagorzana, ya fuimos conscientes de las dificultades añadidas que tendríamos; la nieve, algo blanda, te hundía a veces el talón, a veces hasta la espinilla, otras casi la pierna entera. Avanzábamos más lentos de lo esperado. Llegamos a una bonita cascada y empezamos la subida fuerte, por la parte izquierda del valle según ascendíamos. Progresábamos siguiendo algunas huellas, teniendo que realizar alguna media ladera bastante inclinada, pero la nieve no estaba peligrosa. Cuando quedaba no mucho para llegar al Refugio de Mulleres, Ramón, que venía algo retrasado, dijo basta y dio media vuelta. Jesús me dijo que él llegaba al refugio y se quedaba allí. Llegamos al refugio y nos dijeron que habían subido varios, andando y con esquís. Ello bastó a Javier para convencerse y convencernos para continuar. Tras una subida fuerte, en un pequeño llano nos calzamos los crampones, para más seguridad. 

Subes y bajas tirando hacia arriba y una última pala, que se hizo muy dura, pues pese a la huella el avance era laborioso, nos llevó a los pies del collado.  Los corredores pusieron un ritmo infernal, con la cosa de que íbamos justos de tiempo, que el día era corto y que el descenso sería también más lento de lo habitual con la nieve más blanda aún,… Unos metros de bastante inclinación, pero con una casi perfecta escalera tallada en la nieve, y un tramo de varios metros con roca a la que agarrarse, nos dejó en el Col.

 Avanzamos un poco por la vertiente de La Escaleta, bastante helada pero afortunadamente siempre con la posibilidad de pisar nieve, las huellas nos fueron guiando, a nosotros y a dos esquiadores. 

El hielo presentaba formas muy bonitas,... 

A las 4h. 40’ de marcha, hollábamos la cima de la Tuca de Mulleres. Altitud: 3.010 mts. Poco estuvimos en la cima, en la que no encontramos la cruz de hierro.  



Bajamos escopeteados al refugio, todo lo deprisa que las piernas dieron. Desde allí no pegó el sol. Allí paramos a tomar el almuerzo (estaba muy bien equipado y limpio). El siguiente tramo, lo mismo, hasta llegar a la cascada; allí quitamos crampones y ya en los llanos seguimos unas huellas distintas a las de la ida, quizás fuimos algo mejor, no sé. 


Total: 7h. 50’ de marcha hasta el coche.

lunes, 11 de noviembre de 2013

49 BEHOVIA - SAN SEBASTIÁN (10/11/2013)



 No sé cómo empezar, porque no sé cómo acabar. Digamos que allí estaba de nuevo, en Behovia, para participar en la Behovia-San Sebastián por segunda vez.  Allí estábamos Idoia, Aitor y yo. Se acercaba la hora de salida que nos correspondía a Aitor y a mí, y nos dirigimos a nuestro cajón. La idea de Aitor era  ir a 1h. 30’, lo que disipó mis dudas de si intentarlo o no. Probaría. El año anterior  había hecho 1h. 31’ 01’’, y el objetivo estuvo claro, bajar de hora y media en el 2013, pero tras un año de poco asfalto y mucho trail, sobre todo Ultra Trail, carreras largas y ritmos lentos, no había entrenado ritmos cercanos a los 4’ 30’’ necesarios más que las últimas semanas, tras la UTGS, con las pocas ganas y reservas que me quedaban a estas alturas.
            Daban 100% de lluvias, y fuerte viento norte. De momento estaba nublado pero aguantaba. El viento sí, soplaba bastante. Y como no podía ser de otra manera, en contra.
            Aitor señaló el globo (en realidad, pendón) de 1:30, que teníamos algo delante. Pero entre él y nosotros, una multitud. De manera que tras el pistoletazo se nos escapó y tuvimos que ir marcando nosotros el ritmo,…creo que fue un fallo. El efecto globo quizás (sólo quizás) nos hubiera ayudado. O igual me hubiera ayudado a pinchar,… Nos dirigimos a Irún, y el ritmo era algo más lento de 4:30, pero quedaba mucha carrera. Subidas y bajadas. Ventas de Irún. Me dolían las tibias,…las piernas se quejaban, como preguntando “¿esto de correr tanto ahora? si llevamos meses yendo tranquilicos,…” Seguíamos cercanos al 4:30 pero por encima. A partir del km. 3 y hasta el pie del alto de Gaintxurizketa ya bajando de 4:30. Iba siguiendo a Aitor y más bien pasábamos gente. Subiendo el alto intenté tirar yo un poquillo, más ligero; en las bajadas Aitor se podía lanzar más. Miré el reloj y vi el ritmo, más de 5’, más lentos de lo necesario, incluso más lento que el año anterior, pero no quería vaciarme en la subida, pensando que luego quizás pinchara en el llano, no me veía sobrado de fuerzas. Coronamos  Gaintxurizketa y tocó bajada y después los toboganes de Lezo. Este tramo sentí que lo hicimos bien, recuperando lo perdido. Tomé líquido en un par de avituallamientos, en el resto no. Intentó chispear un par de veces, pero no, no arrancaba la lluvia. Aitor me dijo que el viento dificultó el tema; yo sinceramente no me di cuenta, quizás el cierzo nos vacune y aunque el viento nos frene, estamos acostumbrados y no somos conscientes. Entramos en el puerto de Pasajes. Los casi tres kilómetros llanos, rectos, lo más pesado de la carrera. Aitor se me fue algunos metros, pero lo tenía a la vista e intenté aguantar y lo conseguí. Pero creo que en este tramo tampoco hicimos bien los deberes. Nos pasaron como una manada de bisontes la gente del globo de 1:25 del grupo de detrás. Ví a Aitor que parecía querer seguirles (luego me dijo que sí tuvo esa idea), pero al poco desistió. Iba fuerte. Ir con él me ayudó, y no poco. Aproveché este trozo llano para tomar glucosa, ya que la llevaba, “me ayudará a subir Miracruz”, pensé. Abandonamos el puerto, y comenzamos a ascender el alto.  Aceleré un poquico y sobrepasé a Aitor de nuevo subiendo. Miré de nuevo el reloj, y de nuevo vi que el ritmo estaba algo por encima. Ya no lo miré más. Coronamos Miracruz. Restaba lanzarse hacia abajo a San Sebastián. Así lo hizo Aitor, que me pilló al comenzar a bajar y me preguntó que cómo íbamos de hora; “ni idea”, le contesté; pero ambos intuíamos que demasiado por encima para poder recuperar,…Ahora íbamos deprisa, pero no iba a ser suficiente. Giramos a la Avenida Navarra y fuimos mirando a nuestra izquierda; casi al final vimos a Ana y Miren que estaban animando.



Vaya foto que sacaron,…al señor que iba delante de mí.
Giro de nuevo a la izquierda y el viento norte nos pegó un zambombazo terrible. Ahora sí lo noté. Restaba la larga recta hasta la meta del Boulevard. Pasamos el Kursaal y lo dimos ya casi todo. Al cruzar, paré el reloj y miré: 1h. 30’ 31’’,…ostras,...no sabía si alegrarme de bajar medio minuto o lamentarme por ese medio minuto de más. No sé. Aún no lo sé.
¿Dónde cogí ese medio minuto?, ¿en los pinchos y zuritos del viernes y del sábado?, ¿en los hidratos que no probé en dos días?, ¿en la paliza turística del sábado?, ¿en el viento norte?, ¿en no habernos “atado” al globo? Pienso que simplemente siempre estuvo en mis piernas,… quizás lo tenía por la falta de entrenamientos específicos para esta carrera; quizás lo cogí en algún Cañón de Guara, en Salenques, subiendo la Peña Oroel de noche,… y no lo solté este último mes. Si es así, no me arrepiento; quizás en 2014 no lo lleve a San Sebastián. Pero sólo quizás. No sé. Ahora, y de verdad, toca descansar. Tres semanas de descanso, físico y mental.
           

miércoles, 6 de noviembre de 2013

IBÓN DE PIEDRAFITA POR O BETATO (01/11/2013)



Participantes: Miguel, Pablo, Jorge, Ana  y Oscar.
Fecha y meteo.: 01/11/2013; soleado y temperatura suave, tan solo fresquillo a ratos en el Ibón.
Duración: 1h. 55’ al Ibón. Ruta total de 4h. 55’.
Desnivel: 436 mts. acumulados al Ibón; 461 mts. en total. Ruta de 10 kms.   

La excursión prevista era la de visitar la Cola de Caballo de Ordesa, pero ante el madrugón que nos tocaba hacer tras una semana movidita y cansada, al final nos dio pereza y pensamos en posponerla.  Improvisamos otra ruta otoñal y nos decantamos por visitar el Bosque de O Betato. Para ello, pensamos en marchar desde Tramacastilla al Ibón de Piedrafita.  
La memoria juega a veces malas pasadas, y yo hubiera perjurado que para ir a Tramacastilla se pasaba por Piedrafita. Vaya despiste. Así que, comprobado el error, estábamos aparcados en Piedrafita y buscamos el sendero que lleva al Ibón por O Betato, pero nada. Todo eran carteles indicando la ruta normal. Nos indicaron la pista que va a Tramacastilla por el bosque, pero teníamos que bajar varias centenas de metros por la carretera, así que al final optamos por lo más fácil: coger de nuevo el coche y conducir hasta Tramacastilla. Aparcamos en el aparcamiento público a la entrada del pueblo y subimos hasta el centro de la población para tomar “a ojo” una calle en la dirección  requerida. Junto a las últimas casas, aparecieron unos carteles,…al fin. Altitud de inicio: 1.195 mts.
La calle se vuelve pista que desciende poco a poco hasta el Barranco del Gorgol. Al poco apareció indicado el desvío del camino que se introduce en O Betato. Otoño puro, hojas tapizando el suelo. Muy bonito. Carteles en los desvíos al pueblo de Piedrafita. Nos cruzamos con José Miguel y familia, que ya bajaban a comer a casa. Siguiendo unas marcas rojas y rosas y los mojones, salimos del bosque y tras ascender entre prados nos topamos con la pista que va desde Piedrafita al Ibón, la ruta normal, que seguimos escrupulosamente sin tomar alcorce alguno, para llegar a las orillas del lago en 1h. 55’. Altitud: 1.606 mts. Como siempre, Peña Telera, imponente.

 Tras almorzar y descansar un rato, emprendimos el regreso. Esta vez sí tomamos un alcorce para no dar tanta revuelta por la pista, de manera que más pronto de lo pensado apareció  ya el mojón indicador de que la teníamos que abandonar si queríamos regresar por el camino de ida (un cartelico aquí tampoco vendría mal). De nuevo nos internamos en el bosque que los pequeños bajaron correteando con los consiguientes avisos que no evitaron algún resbalón. Y tras salir de él, ya por la pista, la cosa se tranquilizó y llegamos a Tramacastilla tras 4h. 55’ de marcha.

             

lunes, 28 de octubre de 2013

PICO TEBARRAY desde los Baños de Panticosa (27/10/2013)


Participantes: Javier, Jesús y Oscar.

Fecha y meteo.: 27/10/2013; soleado y temperatura suave, pero viento frío arriba y en los collados.
Duración: 3h. 55’ al Pico Tebarray. Ruta total de 9h. 50’.

Desnivel y longitud: 1.301 mts. al Tebarray; 1.430 mts. al Marmoleras; 1.474 en total. Ruta de 19 kms.   
Dificultad: ninguna al Tebarray y Marmoleras. Pasos aéreos con mala roca al Piedrafita.



Aparcamos junto a la Casa de Piedra. Javier tiró hacia el Collado de Pondiellos y Jesús y yo tomamos el trillado GR hacia los Ibones de Bachimaña. Altitud de inicio: 1.636 mts.
Pese a haberlo recorrido varias veces, no se me hizo largo el camino hasta el nuevo Refugio de Bachimaña. Lo han arreglado con sirgas, algún escalón y talado algunas ramas. Seguimos bordeando los Ibones. En el cruce Ibones Azules- Pecicos había una pareja de argentinos acampados. Nos estuvieron preguntando el camino para pasar a Francia por el Puerto de los Mulos, como llegar a Ordesa, dónde comprar sacos de dormir,…Continuamos la marcha ascendiendo a los Ibones Azules por una marcada senda, que luego se desdibuja a tramos hasta alcanzar el Collado del Infierno (pero las pinturas de GR guían convenientemente). Allí nos esperaba una vista alucinante de los propios Infiernos, Ibón y Pico de Tebarray,…y un  fuerte y helador viento. 


Bordeamos el ibón siguiendo el GR y llegamos al Collado de Piedrafita. Allí nos saludaron una pareja, él, alemán, ella francesa, con una niña, de origen oriental. Muy hablador y sonriente el alemán, con un casi perfecto castellano. Nos preguntaron por el camino a los Infiernos y alucinaron con que fuéramos al Tebarray; nos enseñaron su mapa “sin camino”. Pero les dijimos que era fácil y había senda, y se nos unieron. En unos 15’ (3h. 55’ en total) y siguiendo un fácil senderillo, hollábamos la cima del Tebarray. Altitud: 2.893 mts.  Llegaron contentísimos, les invitó Jesús a turrón, nos intentaron convencer para ir con ellos a los Infiernos (ni hablar), y nos preguntaron,…cómo llegar al Collado de los  Mulos,… Desde arriba vimos a Javier corriendo para bordear el Ibón. El trío comenzó el descenso y creemos que al final tiraron hacia los picos. Nosotros esperamos a Javier, almorzamos y descendimos al Collado de Piedrafita.



Jesús y Javier tenían previsto ascender al Piedrafita. Yo había leído alguna reseña en la que hablaba de un paso aéreo y expuesto en mala roca, así que no iba motivado. Ascendimos por una empinada gravera al Pico de las Marmoleras (altitud: 2.864 mts.) y mientras ellos continuaron cresteando hacia el Piedrafita, yo me quedé esperando, observándoles. Hicieron cima, regresaron y   nos volvimos a unir. Me dijeron que no era difícil pero sí en mala roca. Descendimos directamente por la gravera al Collado del Infierno, y por el GR  continuamos hasta Baños. En total, 9h. 50’ de marcha.
 Mis fotos 

viernes, 25 de octubre de 2013

CALMA ALTA desde la Presa del Pantano de Arguis (20/10/2013)




Participantes: Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.: 20/10/2013; día muy gris, muy nublado y niebla en el cordal.
Duración:  2h. 05’ a La Calma Alta. Ruta total de 4h. 40’.
Desnivel: 610 mts. de desnivel. 


 Las previsiones meteorológicas para el Pirineo hablaban de nubes y chubascos probables al comienzo del día, y Jesús el día anterior ya había salido, así que anulamos la excursión prevista. Entonces Ana propuso realizar una ruta con los chavales por la Sierra de Guara. Allí el tiempo no lo daban tan malo. Me pareció bien y pensamos en Peña Gratal o Las Calmas. 
  Aparcamos en Arguis, junto a la antigua Escuela de Hostelería, con la moral baja: no sólo el cielo estaba totalmente nublado, las montañas se escondían tapadas por nubes bajas, pero aun así, decidimos cruzar la presa y avanzar por la pista. Altitud de inicio: 974 mts.
 Tras una curva aparecieron unos carteles que señalan la senda hacia La Calma. Y la tomamos. Era una excursión más corta, aunque algo más dura Se trata de un sendero que asciende por el Barranco de San Antón. Tras ir casi por el cauce nos metros, una fuerte rampa lo  deja  a nuestra derecha y sigue ascendiendo, a tramos entre bosque. Esperábamos un camino áspero y árido, de matorral, y encontramos un bonito sendero, bien trazado, con tramos bajo un hermoso bosque vestido de otoño y ambientado por las lluvias de los últimos días. En un momento dado pareció comenzar a chispear, y nos dimos media vuelta, pero ante las protestas de los críos y que fueron cuatro finas gotas que enseguida cesaron, decidimos continuar un poco más. Cruzamos una pista en varias ocasiones, pero siempre aparecían mojones al otro lado para que siguiéramos ascendiendo por senda. Desembocamos al fin en una pista que tomamos hacia la izquierda y nos llevó, tras unas decenas de metros, al Collado bajo la loma cimera de Las Calmas. Allí estaba asentada la niebla y pensamos en dar media vuelta. Pero, esta vez por la insistencia de Pablo y porque sabíamos que apenas quedaban 15’ hasta arriba, de nuevo dimos el brazo a torcer y seguimos. Siguiendo un estrecho senderillo amojonado que discurre entre erizones y salva algunos pequeños escalones rocosos, pisábamos la cima de La Calma Alta  tras 2h. 05’ de marcha.  Altitud: 1.584 mts.  



En la cima, “tocamos chufa” y tiramos para abajo. La niebla no iba a más, pero estuvimos más tranquilos ya a partir del collado. Almorzamos en uno de los cruces de la pista, en una zona seca. Reanudamos la marcha, cogimos algunos fósiles, algunas negrillas, y llegamos al coche tras 4h. 40’.

martes, 22 de octubre de 2013

VIDEO FOTOS UTGS

Casi da vergüenza con los videos que pululan por ahí, pero aquí os dejo el enlace de un montaje de las fotos.
Pinchar aquí

jueves, 10 de octubre de 2013

V ULTRA TRAIL GUARA SOMONTANO (05/10/2013)



A las 8:45 de la mañana se dio la salida al V Ultra Trail Guara Somontano. Tras saludar a mi tío Javi, “Javisa” para estas batallas, cada mochuelo a su olivo, él con sus compañeros de Peña Guara y yo me uní con Marcos y el grupo de Andandaeh. Con los acordes de “El último Mohicano”, que yo apenas escuché, los nervios, comenzamos a corretear por las calles de Alquézar. 


En estas carreras tan largas, en los primeros tramos me gusta ir tranquilo y despacico pero tampoco excesivamente, hay que aprovechar las fuerzas intactas. En el primer ascenso, al Collado de San Lucas, vi delante de mí a Saioa, buen ritmo para seguir de inicio, pensé. Íbamos charlando, animados,…tras un corto descenso, alcanzamos el primer avituallamiento en Asque, (8,6 kms.). A beber, a comer, y a seguir.
Como Saioa no para casi en los avituallamiento, reiniciamos solos Marcos y yo, pero recibimos “la visita” de Jordi,Toni, Angel,…vamos, el resto  de Andandaeh. Descendimos al Vero, para después recorrer la “ruta de las pasarelas”. Pensaba ver allí a Ramón, pero no estaba ya. Tramo espectacular, aunque Marcos fue un poco “agarrotao”, tiene algo de vértigo. Casi nos despistamos siguiendo a Saioa y a un compañero que iban charlando por delante, pero un  corredor nos avisó, nosotros giramos a tiempo y ellos tuvieron que recular unos cuantos metros. Luego encaramos una sucesión de escaleras que, calentando y castigando los cuádriceps, nos subieron a Alquézar (14,4 kms.) Allí, en el punto de control, sí estaba Ramón. ¡Fotooooo!  

Salí de Alquézar con Marcos, y continuamos ascendiendo, ya de manera continuada. A caminar. Pasamos junto a unas Balsas, daban ganas de meterse. El día era soleado pero no excesivamente caluroso. Qué gozada tras las fuertes tormentas del día anterior. Fuimos charlando con Jorge, de Zaragoza, que nos contó que se apuntó a última hora y casi sin preparar (el chaval bajó de 16h.). Luego tocó bajar. A trotar. En una parada técnica nos volvimos a juntar definitivamente con Jordi. Algunos nos pasaban como centellas y a Marcos ya le veía yo la intención de seguirles, pero eran de las carreras cortas,…¡ah, bueno!... Pasaron los kilómetros, tocó de nuevo volver a subir y así llegamos al avituallamiento del Collado de la Viña. (26 kms.) La cosa iba bien.
Reemprendimos la marcha por un tramo de subes y bajas con tendencia a descender. Alternando posiciones. Llevábamos a los “7:45” Lucas y Saioa de referencia un pelín por delante. Fue un tramo rompe piernas. Atravesamos el Isuala por el Tranco de las Olas. Allí apareció mi tío Jesús, que nos fue haciendo fotos toda las subida hasta el avituallamiento de Las Almunias. Quería que corriéramos y que pusiéramos buena cara,…Me puse en cabeza, teniendo delante  a Saioa de referencia, la moza es como un relojico suizo,…Era un subida mantenida, constante. Al llegar al punto de control (34,2 kms.), además de beber y comer, nos sentamos y descalzamos para quitarnos piedrecillas. Saioa desapareció para siempre (me refiero a la carrera). Jesús se despidió, y a seguir.  

Encaramos por pista en ascenso continuado la subida a la Sierra de Balced.  Ahora Jordi  marcaba el paso. Íbamos “china-chana”, sin prisa pero sin pausa. Tras varias revueltas, siempre subiendo, alcanzamos un collado en el que paramos a hacer fotos, y luego encaramos un trozo de cordal, hasta comenzar la bajada a Rodellar. Le dije a Marcos que no se asomara, la sierra cae abrupta a la otra vertiente. Jordi se lanzó para abajo sin demora y le seguí. Marcos se retrasó. Esperábamos un descenso pedregoso, lento, interminable,…y la verdad, salvo algún tramillo, fue mejor de lo esperado. Íbamos charlando, que si carreras, que si los críos, que si la montaña,… Con la conversación, se me hizo muy llevadero este descenso. De vez en cuando mirábamos atrás, Marcos venía bien pero dijo que se había mareado un poco arriba. Miedete a las alturas,… Le esperamos un pelín y llegamos a Rodellar los tres juntos. (44,1 kms.) Aquí teníamos las bolsas, avituallamiento y podíamos tomar hasta una cerveza, según Marcos. Al final nos cambiamos de ropa, bebimos y comimos, descansamos, pero de cerveza, nada. Lo que mejor entró a estas alturas, los bocadillos de embutido, pues gominolas, pasas, fruta,…de eso se está ya un poco harto, aunque haya que seguir comiendo. Como había que mojarse después, me cambié de calcetines pero de zapatillas no. Aquí se nos juntaron Toni y Angel, que venían por detrás, fuertes. Ya éramos cinco. Y lo fuimos mucho rato. 

Tras ascender un par de repechos y pasar por Cheto, descendimos al Mascún. Tuvimos que vadearlos varias veces, lo hicimos con cuidado, intentando mojarnos lo menos posible, excepto Marcos, que desde el inicio pasó “ a las bravas” . Nos habían dicho que al final nos calaríamos, pero bueno, intentábamos retrasar el tema.  Aquí fui un poco desorientado, porque creía que tomaríamos la senda a Losa Mora, Nasarre y después Otín y Letosa, cuando en realidad la ruta conduce directamente a Otín. ( Hay que leerse mejor el libro de ruta,…) Con el despiste, ni vi la surgencia, ni vi el delfín,…toda la carrera dando “la barrila” a Marcos con que veríamos un delfín, y luego ni nos fijamos... Salimos del barranco remontando  la “Costera”, una cuesta inmisericorde, la última importante de la carrera (eso nos decíamos para motivarnos,…). A mitad de subida apareció Ramón, algo quemado porque se había llevado poco agua; se había colocado  en un punto estratégico, las fotos salieron chulas, chulas. 

El entorno era precioso. Lástima que lleváramos algo de  prisa,…Entre fotos y alguna historia sobre la cuesta que nos contó Toni, la fuimos venciendo. Iba animado, incluso en cabeza parte de la subida (alguno tenía que ir). Terminamos de subir, atravesamos Otín, y ya por terreno de sube y baja, nos acercamos al control de Letosa,  que no estaba en Letosa sino a pie de pista. (54,1 kms.)  En este último tramo ya fueron tirando Toni (pese a problemas con los tobillos) y Jordi.  Ángel iba con ciertos dolores, así que le dio al ibuprofeno.
Los voluntarios de Letosa nos comentaron que este nuevo tramo era sube, baja, sube y baja. La noche se acercaba, y queríamos llegar a Las Bellostas de día. Toni, Jordi y Angel marcaron un ritmo más alto, y se adelantaron un poco en la subida camino de Bagüeste. Allí nos esperaron. Los kilómetros pesaban, las piernas estaban ya cargadas, pero todo dentro de los límites de lo lógico tras tanta kilometrada. Nuevo descenso, y de nuevo se fueron; yo preferí ir algo más despacico y Marcos supongo que también. Sorpresa, había que vadear un río, y esta vez sin escapatoria; bueno, sorpresa no, ya nos lo habían advertido. Un par de voluntarios vigilaban el paso y nos lo confirmaron: o te descalzas o te chipias los calcetines y zapatillas,...elegimos lo segundo,… Los pies calados y el sol flojeando, por lo que el secado iba a ser lento. Nos cruzamos con un corredor con un perro ¿qué hará por aquí? En Las Bellostas nos esperaban, además de nuestros compañeros,  un CP dentro de una nave, con caldo caliente. Me cambié de calcetines, me puse  dos compeed para sendas ampollas incipientes, y nos preparamos para la noche, frontales y camiseta térmica. Creo que llegamos justo a tiempo, fue una suerte tener la nave allí para la transición día-noche. (61,3 kms.)

Ya en el control nos avisaron que el siguiente tramo era el más duro que nos quedaba, así que lo afrontamos con mesura. Es un sube baja pero con tendencia a subir. Terreno pedregoso, malo, poco corrible. Aún así, había que intentar correr si el terreno lo permitía, entras en calor, avanzas más rápido,… Marcos sentía de vez en cuando pinchazos bajo la rodilla; Ángel ya iba por el segundo ibuprofeno; Toni comentaba algo de sus tobillos pero no reblaba,…Jordi y yo no nos quejábamos de nada, supongo que él iba como yo, nos dolía “un poco todo pero nada mucho”. Aguantábamos. Caminando y corriendo, animándonos, iban pasando los kilómetros, ya de noche, ya con los frontales, evidentemente. Oscuridad, mal piso, ganas de llegar a la “buena pista descendente” que según la organización nos esperaba desde Pedro Buil hasta la meta. Íbamos en territorio de nadie, ni por delante ni por detrás pasábamos ni nos pasaba nadie. Pero ir en el grupete daba seguridad y fuerzas. Llegamos juntos a Pedro Buil, pequeño avituallamiento pero ya en el km. 71,2,… y se suponía que el final del terreno malo,…la cosa iba bien, mucho se tenía que torcer para no concluir (excepto que precisamente se torciera uno el tobillo o algo similar, claro). 
Sin parar mucho para no enfriarnos, afrontamos el nuevo tramo, por pista que sube y baja con tendencia a bajar, poco. Se podía correr. Toni, Jordi y Angel pusieron definitivamente un piñón más, bravo por ellos, pero Marcos y yo preferimos ir a otra marcheta algo más lenta. Vimos alejarse poco a poco sus frontales. Por aquí más o menos volvimos a cruzarnos al mismo corredor con el perro ¿? Casi me dio miedo preguntar a Marcos si lo había visto, parecía una alucinación,…pero no, era real, un voluntario que iría dando vueltas (qué detalle). Trotando en cuanto se podía y podíamos, y caminando si era menester, llegamos, animándonos mutuamente, al Mesón de Sevil (79,4 kms.). Justo al llegar, nuestros compañeros salían, ¡suerte! Muy animadas las voluntarias del Mesón: música, pancarta,….Se olía, aunque lejana, la meta,…Nos avisaron que el siguiente punto de avituallamiento  sería de lo sobrante de la mañana, que no contáramos seguro con que hubiera agua hasta Radiquero.
 Seguimos, ya definitivamente Marcos y yo, descendiendo por la pista. Excepto sobre mal piso, trotando despacico pero sin pausa. Hablando de Cuarto Milenio y de otras historias, los kilómetros pasaban y pasaban. Vimos un avituallamiento abandonado y un giro brusco. No me cuadraron los kilómetros con lo estipulado, no llevábamos 8,5, así que me mosqueé, pese a las marcas ¿Y si son marcas de la trail o de la ida? Paramos, llamamos a Jordi y no contestó y el GPS no aseguraba,…; mientras tanto bajó un francés que veía detrás nuestro: “ yo francés, no entiendo” (jolín,…), pero algo más seguros, continuamos. Al cabo de unos kilómetros llegamos a otro avituallamiento abandonado, este sí era. (87,9 kms.) Quedaba poco, íbamos bien, trotando bastante,…
Muy animados seguimos trotando hasta la Ermita. Apareció un sendero ¿No quedaba sólo pista? “Nos meten por un barranco,…” me dijo Marcos. Efectivamente, vaya emboscada,…este trozo, en el que yo creía que seguiríamos trotando, lo hicimos casi todo caminando, por un sendero por el que a esas alturas, y de noche, correr era jugarte un tobillo, una uña,…y la carrera,…Así que a caminar. No veíamos el 90, y llegados a un punto, ya no lo queríamos ver, pues lo teníamos que haber pasado o íbamos muy lentos. No lo vimos. Dos barrancos atravesamos hasta tomar una pista en suave descenso por la que trotamos algo para llegar a la carretera a la entrada de Radiquero. Cegados por la carretera que creíamos atravesaba el pueblo, no vimos las marcas que la dejaban para adentrarse al pueblo  por una pista, y la seguimos hasta se nos acabaron las casas. A recular, ya vimos el frontal del francés que se desviaba. Subidilla y llegamos al CP y avituallamiento. (93,1 kms.) 

Último avituallamiento. Incluso bromeamos con los voluntarios. Marcos ¿nos retiramos aquí? Llegáis a Alquézar de una patada en el culo, nos contestaron,…Reiniciamos la marcha ascendiendo por pista a una ermita. Ya se podía correr poco, la pista tiraba para arriba bastante. Llegamos arriba, sin ver ermita ni nada, y la pista comenzó a descender. Al poco tomamos el sendero que nos bajó a Alquézar. Qué bella visión de la Colegiata, por bonita y por deseada. Oímos voces, venían dos corredores por detrás. Marcos aceleró, pero, jejeje, el diablo también juega, y al desembocar en la pista, se tiró a saco por ella, pero el sendero la cruzaba, así que tras unas decenas de metros, tuvimos que recular. No pasa nada,…Entramos al pueblo, y afrontamos la llegada, muy contentos, bastante enteros (dentro de lo que cabe), disfrutando estos momentos. En total, 18h. 52’. (98kms.)

Un saludo muy grande a Ángel, Toni, Jordi y Marcos.