jueves, 18 de abril de 2013

VIRGEN DE LA PEÑA desde Santa Cilia (13/04/2013)




Tras un largo invierno, de mucha nieve y lluvia, salió un fin de semana soleado y cálido. Así que aprovechamos para caminar un poco. Nos desplazamos hasta Santa Cilia. De la carretera a Pamplona nace una pista dirección sur que lleva al cementerio; esa no es; por allí nos metimos y tuvimos que recular. Algo más adelante nace otra que sí es la buena. Un cartel nos lo indica. Aparcamos tras unas decenas de metros, junto a una casa. Altitud de inicio: 670 mts.
Caminamos entre cultivos y algunas construcciones y casetas para tomas de agua. La pista está en bastante buen estado, salvo un par de barranquetes. Pero con cuidado se podría avanzar si se tienen pocas ganas de andar. Al ganar altura avanzamos serpenteando perezosamente entre un bosque de pinos, con alguna rampa bastante  empinada. Al cabo de 1h. 13’ alcanzamos el Raso de la Cruz, zona algo llana con mesas y una Cruz. Aquí acaba la pista y comienza el sendero. Justo al llegar nosotros también lo hizo otra familia en vehículo. Ya se puede ver en medio de una pared de roca la encalada ermita rupestre. Tras descansar unos minutos reiniciamos la marcha. Los pequeños dejaron olvidado un bastón; menos mal que nos dimos cuenta pronto, me tocó volver a por él casi a la Cruz, ya que nuestros compañeros se habían dado cuenta y nos los acercaron.
El sendero es más agradable que la pista. Tras un tramo de ascenso, llanea y baja a vadear el barranco que nos separa de la pared de la ermita. El rincón es bonito, un pequeño circo se cierra a nuestra izquierda. Se trata de la vertiente oeste del Cuculo. Se puede ascender a este pico, pero poco después de la Cruz se debe encarar el cordal, pues la pared rocosa que cierra el circo parece inexpugnable. Después de cruzar el riachuelo una senda escondida y protegida para evitar sustos salva de manera sorprendente la pared. Llegamos a la ermita tras 1h. 52’. Altitud: 1.180 mts.  


 Para almorzar, volvimos hasta el Raso de la Cruz y lo hicimos cómodamente en una de las mesas. Tras dejar que Pablo y Jorge jugaran un rato, volvimos al coche al que llegamos después de 4h. 52’ de marcha.  
 

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