martes, 18 de junio de 2013

Más ULTRA TRAIL (15/06/2013)


CAPITULO II: LAS AMPOLLAS 

Salgo del Cuartel de la Victoria. Por delante, 60 kms. Se cruza la carretera a Pamplona y se toma un camino que desciende a la Fuente de Fonchaminas. Correteo tranquilo. Cuando la cosa se torna hacia arriba, por el Monte Guaso, camino de Atarés, comienzo a caminar. Hasta ahora había notado la planta del pie algo más sensible que de costumbre, pero siento que, ¡horror!, me empiezan a pinchar algunos puntos, síntoma de ampollas. No sé si el calor, no sé si las zapas un pelín holgadas, no sé,…el mismo modelo de calcetín  y zapatillas que en el Ultra Sobrarbe, y entonces una ampolleta y casi al final,…pero hoy, km. 40 y aparecen. Siento molestias en el talón derecho y paro a quitarme la zapatilla y ponerme una tirita “compeed”: ¡buf!,…Tengo una ampolla que recorre todo el talón, de hecho es más larga que dos “compeeds” juntos, y no exagero, no digo más grandes, pero sí más larga,… Me las coloco como puedo. En el dedo pequeño había otra, y en mitad del pie, otra. Vaya, así igual no puedo seguir. Continúo caminando, ascendiendo en lazadas. Pensando que en Atarés tendré que poner fin a la historia si la cosa se vuelve insoportable. En el pie izquierdo noto un poco lo mismo, pero ni paro, total, ya no llevo más tiritas,…o igual sí, pero éstas no parecen hacerme mucho. Voy solo porque me han pasado algunos mientras estaba sentado. Poco a poco el dolor se difumina, o eso o uno se acostumbra. Además el calor remite un poco. Se corona un collado y toca bajada a Atarés. (km 45). Avituallamiento. Como y bebo. Voy más o menos bien de piernas y fuerzas, lo único, las plantas de los pies. Así que decido seguir; hasta el Monasterio, allí ya veremos, también llega carretera. Me doy cuenta que desde Jaca un grupo de 4 ó 5 vamos pasándonos alternativamente, y ya me suenan las caras. Algunos salen caminando en búsqueda de la subida al Monasterio Nuevo, entre ellos José Salgado, conocido de mi tío Javier, otros correteando. Yo salgo correteando y paso a los que caminan, pero en cuanto se empina el tema, me tomo un respiro y bajo un poco el ritmo, y los que caminan,  me pasan,… así es la cosa,…Hay un corto tramo común con los que ya bajan del Monasterio, solo nos cruzamos con uno. Una corredora que va algo delante de mí le pregunta si se ha despistado. “¡Qué yo ya bajo!”, le contesta riendo,…El ascenso al Monasterio Nuevo es largo,  una subida continua serpenteando; aprecio la subida, en ellas camino aprisa y lo prefiero a correr en estos momentos. Veo al lado de la senda una manta térmica, y un bote de pastillas de isostar. Al rato veo bajar a un corredor, no le digo nada; paso a  la corredora,  y le pregunto, efectivamente ha ido a por ello, le ha dicho que se le había caído. Le queda un rato grande de bajar y luego subir,…qué moral, yo no hubiera vuelto ni loco. Al llegar a la carretera que baja a Bernués, creo que ya casi estoy, error. Aún queda un trecho, primero por una senda poco marcada y luego un tramo muy bonito que nos lleva al Mirador de San Vicente; muy bonito pero ¡jolín!, quiero llegar a la explanada del Monasterio,… 


Al fin, ahí está el Mirador, para otro día lo de mirar, y al poco el avituallamiento del km. 53,3 junto al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Me siento, bebo y al poco llega Sonia, la corredora que pasé en lasubida. Llamo a casa, descanso y, la verdad, ya no pensaba en abandonar. Pensaba que poco a poco avanzaría hasta los pies de Peña Oroel y luego la subiría aunque fuera a cuatro patas, de tiempo iba bien. Las ampollas se hacían sentir, pero había que aguantar, podía aguantar. La cabeza estaba convencida de aguantar. Cabeza manda a pies ¿no? Total, de plantas para arriba iba bien,.... ¡Hala!, a bajar a Santa Cruz de la Serós. Pero antes pasamos por el Monasterio Viejo. Lástima ser consciente de lo que quedaba, no permite disfrutar del hecho de pasar por lugares tan bonitos. Hasta corrí la bajada, lo que pude y cuando se podía, que tampoco era cuestión de arriesgar una torcida o algo. Así que el km. 57,6, Santa Cruz, llegó, sin más contratiempos.Tras el avituallamiento me encontré curándose de sus ampollas a José Salgado y una compañera. Me solidaricé y continué, tenía respeto a este tramo de 7 kms. de sube y baja, se me suelen hacer largos y además llegar a Atarés era completar el segundo bucle. El primer tramo es por pista. Para acortar el tiempo, me obligué a correr todos los llanos y bajadas, y caminaba solo las subidas. Luego hay un trozo por sendero. Me puse a charlar con un corredor que me hizo mucha gracia, había hecho los 101 de Ronda pero esto le parecía más duro, “que había mucha cuesta”,… y también me dice que “lo que no quiero es llegar a las 4 de la mañana”; le dije ¿ pues cuando quieres llegar, ya al amanecer?, y me contestó, “no, antes”; le miré y le dije, “pues macho, es lo probable,…”  Desembocamos en el tramo de pista común con la ida; me acordé del corredor con el que nos cruzamos, que me dio envidia, pero ahí estaba yo ahora.  Aceleré un poquito, quería llegar a Atarés  y descansar un ratillo. Así que incluso pasando a un par, me planté al final del segundo tramo, Atarés, a las 21:22. (64,2 kms.)  Si salía de aquí, llegaba salvo lesión. Me quedaban más de 12 horas para el cierre de control, aunque con la Peña Oroel por medio.

2 comentarios:

  1. Oscar el duque de las am-pollas corre con libreta para acordarse de todo ó tiene mucha memoria.
    saludos campeon

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  2. Seis horas resumidas en este tocho, anda que no me pasaron más cosas,...parece largo pero es que el párrafo es estrecho.

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