martes, 30 de julio de 2013

VUELTA AL ANETO (27/07/2013)



A las 8 de la mañana del 27 de julio se dio la salida en la Avenida de los Tilos de Benasque a la Vuelta al Aneto. Por delante, 62 kms. y 3.500 mts. de desnivel positivo. Y ahí estaba yo. Esta es mi crónica.

 Salimos del pueblo y por carretera y pista ligeramente ascendente fuimos  trotando en dirección Plan de Senarta. Allí continuamos un tramo por una senda empinada que me obligó a caminar y que desemboca en la pista de Ballibierna. La pista sigue ascendiendo, pero suavemente y algunos tramos se corre. Se abre el valle, y se pueden ver al fondo el Ballibierna y el Culebras. Llegamos al Refugio de Pescadores, primer avituallamiento, en menos de 2h. Todo estaba precioso, verde, daba gusto. La cosa iba bien. Comí y bebí y me entretuve poco, que quedaba la tira.
 Había que continuar por la senda GR, pedregosa pero senda al fin y al cabo, que nos llevó a los Ibones de Ballibierna tras un ascenso importante. A la izquierda no veía al Aneto, unas nubes también tapaban al Tempestades y Margalida.  Ya tuvimos que pisar algún nevero.
 Un último repecho durillo nos dejó en la Collada de Ballibierna, llevábamos más de 1.500 mts de desnivel y 3h. y media.
 Satisfecho por haber salvado el primer collado alto de la jornada, comencé el descenso por neveros algo resbaladizos pero sin peligro. La bajada a Llauset la conocía casi toda. Iba comiendo y bebiendo; los gemelos parece que amagaban con subirse; busqué las almendras pero no las encontré, así que le di a la carne de membrillo.


En 1h. de bajada llegamos a la presa, tras un tramo en el que se corría bien, bordeando el embalse. Avituallamiento rápido y continúo, pensando en parar más tiempo abajo, antes del temido ascenso al Col de Salenques, el segundo collado alto del trail. Ya bajando había visto a los corredores ascender desde la presa al Col de Angliós. Este tramo de ascenso fuerte, aunque corto, fue una sorpresa desagradable; tanto centrarme en las dos subidas fuertes, en las cortas no reparas hasta que en la carrera las acusas. Seguía sin encontrar las almendras, le di a las ciruelas pasas y al membrillo. Paso a paso aunque sudando de lo lindo, pronto se llega al Col.
Tras coronar, descenso pedregoso a los ibones y después vertiginoso y largo, muy largo descenso al río Salenques, el último tramo a través de un bosque de película, bonito bonito, pero que se acababa nunca,…Llegamos al río y lo atravesamos. (6 horas). Allí paré, me quité la mochila, tomé agua y le añadí sales, encontré las almendras, comí, me tomé un gel de frutas (no sé yo,..)…pero toda la gente a mi alrededor salió rápida a afrontar la subida al Col de Salenques. No quería ir solo, así que me puse a la cola del grupo, aunque pronto adelanté algunas unidades y me quedé más tranquilo. El ascenso era de inicio muy empinado por piso aceptable y entre bosque, luego se suavizo algo, se abrió el valle, vadeamos los torrentes y comenzó el mundo de las rocas de granito: canchales inmundos, toneladas de rocas puestas al azar, difícil  incluso para caminar. Al fondo veíamos el Col, lejos, alto,…las torrenteras bramaban y aún le daban más carácter salvaje al lugar. Cada vez más neveros, con huella, pero algo resbaladizos. Algunas nubes grises amenazaban, joer, había que avanzar,…pero el terreno era abrupto, muy incómodo, muy empinado, alta montaña, alto Pirineo, el Reino del Aneto,…Conocía  sus otros valles, Cregüeña, Llosas, éste no, primo  hermano suyo,...
 El esfuerzo estaba siendo mayúsculo, se avanzaba despacio.Marchábamos casi en hilera. Un ascenso que consumía fuerzas y ánimos, que machacaba las piernas,…y la cabeza. Llené los botes, había agua por doquier. En medio de un canchal, un corredor tapado con una manta térmica esperaba ayuda, se había desfondado y no recuperaba.

 Un último nevero estaba equipado con una cuerda fija. Luego una trepadeta fácil, nada que no haga en casi todas mis salidas al monte, nos dejó, al fin, en el Col de Salenques, a más de 2.800 mts., a las 9h. 20’ de carrera, tras un penoso ascenso de 3h. 20’ por uno de los valles más agrestes y salvajes, lo digo otra vez, del Pirineo. Este valle no es de broma. Este trail tampoco lo era: montaña pura, de verdad.


   Me tomé un respiro y medio minibocata de jamón, alguna chuche, un gel, agua, me puse la térmica, soplaba viento. Contemplé la bajada, se veía larga. Oí a los voluntarios (qué generosidad estar ahí horas y horas a casi 3.000 mts.) que quedaban 2h. y media para la Renclusa (¿dos horas y media? imposible,…). Me tiré pronto para abajo, que las nubes amenazan y quería llegar a la civilización, haber pasado el mar de rocas, antes de que la lluvia cayera. La bajada había que hacerla con cuidadín, neveros empinados con alguna cuerda fija y más tarde rocas y neveros no tan empinados. Se desciende hasta Barrancs, pero no al ibón, nos desviamos a la izquierda del lago subiendo a un pequeño cuello. Luego volvimos a bajar. Ya no estaba rodeado de tantos corredores, íbamos más dispersos. Pero cerca de mí, avanzaba un corredor de Huesca  que me comentó, “hay que llegar a la Renclusa antes de la lluvia, está ahí en el colladete de enfrente”. Lamenté defraudarle pero le dije que había que bajar a Aigualluts y subir después. Se vino abajo, “entonces no nos libramos”. 

Mirando atrás a la izquierda podíamos ver el Aneto, o eso creí, nunca lo había visto desde aquí. Pocos metros antes de los llanos, la lluvia, hasta entonces había amagado, comenzó en serio. Paré y me puse el chubasquero. Mi compañero lo mismo. Fastidiaba, pero aquí, menos que si me hubiera pillado por Salenques (no quiero ni pensarlo).  Y corrí, había que avanzar. En los llanos de Aigualluts  seguimos las señales y vimos un par de voluntarios más adelante. Qué mérito, parados bajo la lluvia. Llegamos a ellos un grupete de tres. Había que atravesar el torrente. ¿Por dónde?.  Nos indicaron que por ahí mismo. “sólo llega a la rodilla”. Ostras. El deshielo, la lluvia,…a mí me llegó hasta más arriba de la rodilla,…imaginaos hasta dónde,…estaba helada, los pies dolían. Había que subir por una senda que lleva al Refugio de la Renclusa. Antes, atravesar otro torrente. ¿por dónde? Qué más da ya,…otra vez hasta los,…Tomé la delantera del grupete. Había otro grupo más adelante, y un chaval en medio. La senda no estaba del todo clara, había algunas bifurcaciones. El de delante se paró: “Esos han subido a esa loma, pero el sendero va por aquí”,…”Sigue la senda”, le dije, con seguridad, como si pasara por allí todos los días… Creía que el refugio estaba cerca. Rodeamos la loma y no aparecía. Ya estábamos dispuestos a remontar la loma también cuando algo más abajo ví un pilón y se me hizo la luz,…”espera, vamos a seguir bajando, le digo, ahí debe estar”,…exacto, al poco vimos la caseta. “Bieeeeen, vamoooos, ahí, ahí”, se desahogó mi compañero. Bajamos como flechas y llegamos al refugio; los otros nos vieron, o vieron desde lo alto el refugio, y venían detrás. Eran las 20:00. Dos horas y media desde el Collado, joer, lo clavaron,…Arreció la lluvia, la tormenta llegó. Esperé en el porche unos 10’; algunos llegaban y seguían bajando. Yo esperaba que amainara. Pero no paraba; quizás un poco, así que me decidí a seguir. Bajé la senda hacia la Besurta, no era senda, era un torrente. Pocos minutos después estaba en el avituallamiento de la Besurta. Civilización. Pista. Comí y bebí: plátano, barritas,.. Y salí, sólo;  se iba a hacer de noche, cuanto más adelantara de día, mejor. Dejó de llover camino del Hospital. Se abandonaba la pista y se tomaba el GR paralelo. Caminaba. Al poco me pasó mi compañero del tramo de La Renclusa, que se había quedado en el refugio a tomar una cocacola. “Venga, corre, hay que avanzar”. Corrí tras él pero le dije que tirara, que iba más aprisa. Se volvió, y nos presentamos, “Miki, de Tarragona, un placer, te espero en meta si no llegamos juntos”, amistad eterna,…Fuimos juntos y gracias a él llegué corriendo al Hospital, venciendo las tentaciones de dejarme llevar y caminar. Se podía correr y podía correr. En el Hospital, gente animando, y paré a ponerme el frontal. Allí nos separamos. Reinicié el trote, buscando el desvío del GR a la izquierda de la carretera. Ví el desvío. Me habían pasado un par que seguían carretera abajo. Les silbé. Apareció otro corredor, dijo que no, que era para abajo por la carretera. Je, je, la mente buscaba lo fácil, la bajada,… “No, es para arriba, por el GR”, insistí; estaba marcado. “Yo voy por aquí. Sacad el mapa”. Uno de los de delante se convenció, “ostras, sí, el GPS me marca por aquí”. Había que subir, la última subida, corta. Luego se llaneaba, se subía un poco, se bajaba más,... Caminaba más que corría.  Los otros tres corrían más que caminaban. Pero no les perdía de vista y se pararon a poner frontales y les pasé. Así que seguí en solitario ya con frontal encendido y con precaución. Y ví las luces y el edificio de los Baños. Me puse a trotar. Llegué al penúltimo control: Baños de Benasque. 14h. 15’. 

Un voluntario me dejó un móvil para llamar y avisar de lo que me quedaba. Reinicié más tranquilo. Quedaban 10 kms. de descenso. Un poco por carretera y luego el GR que al poco se trasforma en camino. No veía mucho pero no cambié las pilas, total, iba tranquilo, trotando en buen piso, caminando si era más irregular. Me alcanzaron los dos corredores y me esforcé en seguirles, iba más seguro con ellos algo por delante. Hasta tres veces el camino GR, comido por el agua, debía desviarse  por una senda que subía y bajaba haciendo una C. Llegamos a Senarta. Nos avisaron que había que seguir por carretera, el río se había comido el camino. Mejor. Llegamos a la carretera y caminábamos y nos pasaban correteando. Y yo me decidí a correr también estos últimos kilómetros. Túneles, desvío a Estos, Camping Aneto (en el 97 estuve aquí con Dani). Gente animando: ya está, ya está,…y era casi verdad,… desvío a Cerler,…muchos coches pitaban, eran corredores que habían acabado e iban a dormir al camping. Casi me despisté cerca de la gasolinera, a poco de entrar al pueblo. Iba pasando andarines porque ya no dejaba de correr. Me llamó mi tío: “me queda medio kilómetro”, le dije.  Entré en Benasque. Avenida de los Tilos, gente, aplausos, sonreía, saludaba, agradecía,…la gente desde las terrazas viendo como entraba. Tras la meta, allí están mi tío Javi (Javisa) y Ramón (Monrasin). Al final, 15h. 25’. Recorrido  muy duro, muy bonito, muy montañero. Un Trail por Alta Montaña.




5 comentarios:

  1. impresionante. BRAVO OSCAR!!! Un abrazo GONZALO

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  2. Oscar que bien te fue el entrenamiento en el Pimene

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  4. hola:

    estas excursiones, con el paso de los años, no tienen que ser buenas para el cuerpo.

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  5. Anónimo: lo que no es bueno para el cuerpo es el paso de los años.
    Jesuser: respecto al Pimené, no lo dudes, mejor entrenamiento imposible, aunque el Vignemale también aportó lo suyo.

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