lunes, 30 de septiembre de 2013

Una maratón inesperada: VII MARATÓN DE ZARAGOZA (29/09/2013)



Cuando el miércoles anterior informaban en TV Aragón del Maratón de Zaragoza, ni se me pasaba por la cabeza correrla. Pero había tiempo de apuntarse hasta el jueves. Y Ana comentó, en broma: “aún te puedes inscribir,…” Y entonces me vino la idea. Las previsiones para el fin de semana no eran buenas en la montaña, y se me estaba yendo al traste la salida dominical que tenía pensada. Así que me dije que si se confirmaban los pronósticos, me apuntaba a la carrera para hacer kilómetros de cara a la de Guara, ya que la semana anterior, el catarro me había restado kilómetros y ya hice “pirola” en  Oturia. El recorrido pasa un par de veces al lado de casa, siempre podía acabar allí. Y así fue: tiempo lluvioso en las montañas, sin lluvia el domingo en el valle. Una hora y media antes del cierre, le di al “click” en el ordenador, ¡hala! (Qué mal han hecho las inscripciones por Internet,…)
            La idea era juntarme con Marcos (que también iba a Guara) y sus amigos Carlos y Joaquín para ir a un ritmo llevadero, tras el globo de las 4h. Hacer kilómetros. El último entreno. Quizás más de lo recomendable a una semana vista, pero tampoco iba sobrado de kilómetros ni mucho menos.
            Nos encontramos en la salida, como siempre, bastantes caras conocidas, Manuel, Luis, Enrique, Alberto, además de Marcos y sus amigos…Y tras el pistoletazo, nos colocamos tras el globo de 4h. y a trotar. Salvo una parada técnica y el pequeño esfuerzo para enlazar, intentamos mantener un ritmo constante y llevadero. Íbamos hasta charlando, hablando de Guara y otras carreras. Los primeros kilómetros discurren dando vueltas por el Parque Grande; al final cansa un poco y se tienen ganas de entrar “en la ciudad”, ya por el km. 13. Antes de Cuéllar pasamos al globo para situarnos algo delante de él, se corre mejor sin tanta gente. El tramo del parque hasta el río, de los más entretenidos, avenidas conocidas, la ciudad desde otra perspectiva, gente.  Llegamos a la media maratón, en el tercer cinturón, en mi zona habitual de entreno urbano, cuando el invierno y su falta de luz me desplaza de los caminos. Por aquí aumentaron el ritmo Carlos y Alberto. Nosotros a lo nuestro. Pasamos enfrente de casa, por Echegaray; no me planteé abandonar. Luego un tramo con mucha animación en D. Jaime, Alfonso, Plaza del Pilar,…ya podía ser así toda la carrera,… 

De nuevo Echegaray y vuelta a pasar cerca de casa.  Unas revueltas por el Arrabal, las piernas empezaban a notar los kilómetros, pero pasaban de manera fluida. Llevábamos más de 30, la cosa iba bien, aunque ya íbamos hablando menos. O se nos habían acabado los temas o necesitábamos el aire, más bien lo segundo. Marcos me dijo que no quería que Carlos le ganara (pequeños piques entre colegas) y pretendió aumentar el ritmo, pero yo me negué, vete tú si quieres, le dije. Además Alberto había desaparecido, pero Carlos estaba no muy lejos y parecía que iba a menos. Joaquín en cambio, debutante, que aguantaba con nosotros, se había descolgado. Por fin encaramos la ribera hacia la Expo. Antes ya habíamos pasado a Carlos, que había “pinchao” y que se nos quedó. Marcos se animó y quería acelerar un pelín, pero me volví a negar, no quería gastar más de lo necesario, Guara estaba esperando. Nos limitamos a mantener nuestro ritmo pero, como se suele decir en el argot, íbamos “recogiendo cadáveres”, aunque nunca me ha gustado esa expresión, todo el que termina una maratón merece premio, pero los que han sufrido más, los que van al límite, tienen aún más mérito. 


Alguna revuelta por puentes y pasarelas, había mucha gente animando. El día era muy bueno, alguna nube, sin mucho calor, poco aire salvo en algún corto tramo. Nos acercamos al 40. Pasamos junto a la meta, allí estaban Ana y los peques. Sólo quedaba una revuelta de un par de kilómetros por el recinto de la Expo y aledaños. Desde el 39, los kilómetros se nos hicieron un pelín más largos, normal, supongo. Al final, entramos en meta (yo con Miguel, Pablo y Jorge escoltando) en 3h. 55’ 41’’. Objetivo cumplido, si no hay secuelas físicas aparte del cansancio. Esperamos que este último entreno más el descanso semanal sirvan para llegar a Guara mejor que si nos hubiéramos quedado en casa. Mentalmente desde luego sí, porque un maratón es siempre un maratón, duro física pero también psíquicamente. No es un paseo, no es un entreno largo, es un maratón,… 

            Viendo nuestro tiempo intermedio de paso por la media, 1h. 57’ 33’’, llevamos una regularidad aplastante. Los que llegaron delante de nosotros, pasaron la media en algunos o bastantes minutos menos. 

2 comentarios:

  1. Felicidades, no fui con vosotros ya que no puedo hablar mientras corro, pero os fui siguiendo hasta la media en que los pies (uñas y ampollas) se negaron a seguir correriendo
    Suerte en Guara y sigue disfrutando

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  2. Pero también acabaste, como un campeón,...y a apartir del 30 ya el diálogo no era tan fluido,...jejejej

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