jueves, 10 de octubre de 2013

V ULTRA TRAIL GUARA SOMONTANO (05/10/2013)



A las 8:45 de la mañana se dio la salida al V Ultra Trail Guara Somontano. Tras saludar a mi tío Javi, “Javisa” para estas batallas, cada mochuelo a su olivo, él con sus compañeros de Peña Guara y yo me uní con Marcos y el grupo de Andandaeh. Con los acordes de “El último Mohicano”, que yo apenas escuché, los nervios, comenzamos a corretear por las calles de Alquézar. 


En estas carreras tan largas, en los primeros tramos me gusta ir tranquilo y despacico pero tampoco excesivamente, hay que aprovechar las fuerzas intactas. En el primer ascenso, al Collado de San Lucas, vi delante de mí a Saioa, buen ritmo para seguir de inicio, pensé. Íbamos charlando, animados,…tras un corto descenso, alcanzamos el primer avituallamiento en Asque, (8,6 kms.). A beber, a comer, y a seguir.
Como Saioa no para casi en los avituallamiento, reiniciamos solos Marcos y yo, pero recibimos “la visita” de Jordi,Toni, Angel,…vamos, el resto  de Andandaeh. Descendimos al Vero, para después recorrer la “ruta de las pasarelas”. Pensaba ver allí a Ramón, pero no estaba ya. Tramo espectacular, aunque Marcos fue un poco “agarrotao”, tiene algo de vértigo. Casi nos despistamos siguiendo a Saioa y a un compañero que iban charlando por delante, pero un  corredor nos avisó, nosotros giramos a tiempo y ellos tuvieron que recular unos cuantos metros. Luego encaramos una sucesión de escaleras que, calentando y castigando los cuádriceps, nos subieron a Alquézar (14,4 kms.) Allí, en el punto de control, sí estaba Ramón. ¡Fotooooo!  

Salí de Alquézar con Marcos, y continuamos ascendiendo, ya de manera continuada. A caminar. Pasamos junto a unas Balsas, daban ganas de meterse. El día era soleado pero no excesivamente caluroso. Qué gozada tras las fuertes tormentas del día anterior. Fuimos charlando con Jorge, de Zaragoza, que nos contó que se apuntó a última hora y casi sin preparar (el chaval bajó de 16h.). Luego tocó bajar. A trotar. En una parada técnica nos volvimos a juntar definitivamente con Jordi. Algunos nos pasaban como centellas y a Marcos ya le veía yo la intención de seguirles, pero eran de las carreras cortas,…¡ah, bueno!... Pasaron los kilómetros, tocó de nuevo volver a subir y así llegamos al avituallamiento del Collado de la Viña. (26 kms.) La cosa iba bien.
Reemprendimos la marcha por un tramo de subes y bajas con tendencia a descender. Alternando posiciones. Llevábamos a los “7:45” Lucas y Saioa de referencia un pelín por delante. Fue un tramo rompe piernas. Atravesamos el Isuala por el Tranco de las Olas. Allí apareció mi tío Jesús, que nos fue haciendo fotos toda las subida hasta el avituallamiento de Las Almunias. Quería que corriéramos y que pusiéramos buena cara,…Me puse en cabeza, teniendo delante  a Saioa de referencia, la moza es como un relojico suizo,…Era un subida mantenida, constante. Al llegar al punto de control (34,2 kms.), además de beber y comer, nos sentamos y descalzamos para quitarnos piedrecillas. Saioa desapareció para siempre (me refiero a la carrera). Jesús se despidió, y a seguir.  

Encaramos por pista en ascenso continuado la subida a la Sierra de Balced.  Ahora Jordi  marcaba el paso. Íbamos “china-chana”, sin prisa pero sin pausa. Tras varias revueltas, siempre subiendo, alcanzamos un collado en el que paramos a hacer fotos, y luego encaramos un trozo de cordal, hasta comenzar la bajada a Rodellar. Le dije a Marcos que no se asomara, la sierra cae abrupta a la otra vertiente. Jordi se lanzó para abajo sin demora y le seguí. Marcos se retrasó. Esperábamos un descenso pedregoso, lento, interminable,…y la verdad, salvo algún tramillo, fue mejor de lo esperado. Íbamos charlando, que si carreras, que si los críos, que si la montaña,… Con la conversación, se me hizo muy llevadero este descenso. De vez en cuando mirábamos atrás, Marcos venía bien pero dijo que se había mareado un poco arriba. Miedete a las alturas,… Le esperamos un pelín y llegamos a Rodellar los tres juntos. (44,1 kms.) Aquí teníamos las bolsas, avituallamiento y podíamos tomar hasta una cerveza, según Marcos. Al final nos cambiamos de ropa, bebimos y comimos, descansamos, pero de cerveza, nada. Lo que mejor entró a estas alturas, los bocadillos de embutido, pues gominolas, pasas, fruta,…de eso se está ya un poco harto, aunque haya que seguir comiendo. Como había que mojarse después, me cambié de calcetines pero de zapatillas no. Aquí se nos juntaron Toni y Angel, que venían por detrás, fuertes. Ya éramos cinco. Y lo fuimos mucho rato. 

Tras ascender un par de repechos y pasar por Cheto, descendimos al Mascún. Tuvimos que vadearlos varias veces, lo hicimos con cuidado, intentando mojarnos lo menos posible, excepto Marcos, que desde el inicio pasó “ a las bravas” . Nos habían dicho que al final nos calaríamos, pero bueno, intentábamos retrasar el tema.  Aquí fui un poco desorientado, porque creía que tomaríamos la senda a Losa Mora, Nasarre y después Otín y Letosa, cuando en realidad la ruta conduce directamente a Otín. ( Hay que leerse mejor el libro de ruta,…) Con el despiste, ni vi la surgencia, ni vi el delfín,…toda la carrera dando “la barrila” a Marcos con que veríamos un delfín, y luego ni nos fijamos... Salimos del barranco remontando  la “Costera”, una cuesta inmisericorde, la última importante de la carrera (eso nos decíamos para motivarnos,…). A mitad de subida apareció Ramón, algo quemado porque se había llevado poco agua; se había colocado  en un punto estratégico, las fotos salieron chulas, chulas. 

El entorno era precioso. Lástima que lleváramos algo de  prisa,…Entre fotos y alguna historia sobre la cuesta que nos contó Toni, la fuimos venciendo. Iba animado, incluso en cabeza parte de la subida (alguno tenía que ir). Terminamos de subir, atravesamos Otín, y ya por terreno de sube y baja, nos acercamos al control de Letosa,  que no estaba en Letosa sino a pie de pista. (54,1 kms.)  En este último tramo ya fueron tirando Toni (pese a problemas con los tobillos) y Jordi.  Ángel iba con ciertos dolores, así que le dio al ibuprofeno.
Los voluntarios de Letosa nos comentaron que este nuevo tramo era sube, baja, sube y baja. La noche se acercaba, y queríamos llegar a Las Bellostas de día. Toni, Jordi y Angel marcaron un ritmo más alto, y se adelantaron un poco en la subida camino de Bagüeste. Allí nos esperaron. Los kilómetros pesaban, las piernas estaban ya cargadas, pero todo dentro de los límites de lo lógico tras tanta kilometrada. Nuevo descenso, y de nuevo se fueron; yo preferí ir algo más despacico y Marcos supongo que también. Sorpresa, había que vadear un río, y esta vez sin escapatoria; bueno, sorpresa no, ya nos lo habían advertido. Un par de voluntarios vigilaban el paso y nos lo confirmaron: o te descalzas o te chipias los calcetines y zapatillas,...elegimos lo segundo,… Los pies calados y el sol flojeando, por lo que el secado iba a ser lento. Nos cruzamos con un corredor con un perro ¿qué hará por aquí? En Las Bellostas nos esperaban, además de nuestros compañeros,  un CP dentro de una nave, con caldo caliente. Me cambié de calcetines, me puse  dos compeed para sendas ampollas incipientes, y nos preparamos para la noche, frontales y camiseta térmica. Creo que llegamos justo a tiempo, fue una suerte tener la nave allí para la transición día-noche. (61,3 kms.)

Ya en el control nos avisaron que el siguiente tramo era el más duro que nos quedaba, así que lo afrontamos con mesura. Es un sube baja pero con tendencia a subir. Terreno pedregoso, malo, poco corrible. Aún así, había que intentar correr si el terreno lo permitía, entras en calor, avanzas más rápido,… Marcos sentía de vez en cuando pinchazos bajo la rodilla; Ángel ya iba por el segundo ibuprofeno; Toni comentaba algo de sus tobillos pero no reblaba,…Jordi y yo no nos quejábamos de nada, supongo que él iba como yo, nos dolía “un poco todo pero nada mucho”. Aguantábamos. Caminando y corriendo, animándonos, iban pasando los kilómetros, ya de noche, ya con los frontales, evidentemente. Oscuridad, mal piso, ganas de llegar a la “buena pista descendente” que según la organización nos esperaba desde Pedro Buil hasta la meta. Íbamos en territorio de nadie, ni por delante ni por detrás pasábamos ni nos pasaba nadie. Pero ir en el grupete daba seguridad y fuerzas. Llegamos juntos a Pedro Buil, pequeño avituallamiento pero ya en el km. 71,2,… y se suponía que el final del terreno malo,…la cosa iba bien, mucho se tenía que torcer para no concluir (excepto que precisamente se torciera uno el tobillo o algo similar, claro). 
Sin parar mucho para no enfriarnos, afrontamos el nuevo tramo, por pista que sube y baja con tendencia a bajar, poco. Se podía correr. Toni, Jordi y Angel pusieron definitivamente un piñón más, bravo por ellos, pero Marcos y yo preferimos ir a otra marcheta algo más lenta. Vimos alejarse poco a poco sus frontales. Por aquí más o menos volvimos a cruzarnos al mismo corredor con el perro ¿? Casi me dio miedo preguntar a Marcos si lo había visto, parecía una alucinación,…pero no, era real, un voluntario que iría dando vueltas (qué detalle). Trotando en cuanto se podía y podíamos, y caminando si era menester, llegamos, animándonos mutuamente, al Mesón de Sevil (79,4 kms.). Justo al llegar, nuestros compañeros salían, ¡suerte! Muy animadas las voluntarias del Mesón: música, pancarta,….Se olía, aunque lejana, la meta,…Nos avisaron que el siguiente punto de avituallamiento  sería de lo sobrante de la mañana, que no contáramos seguro con que hubiera agua hasta Radiquero.
 Seguimos, ya definitivamente Marcos y yo, descendiendo por la pista. Excepto sobre mal piso, trotando despacico pero sin pausa. Hablando de Cuarto Milenio y de otras historias, los kilómetros pasaban y pasaban. Vimos un avituallamiento abandonado y un giro brusco. No me cuadraron los kilómetros con lo estipulado, no llevábamos 8,5, así que me mosqueé, pese a las marcas ¿Y si son marcas de la trail o de la ida? Paramos, llamamos a Jordi y no contestó y el GPS no aseguraba,…; mientras tanto bajó un francés que veía detrás nuestro: “ yo francés, no entiendo” (jolín,…), pero algo más seguros, continuamos. Al cabo de unos kilómetros llegamos a otro avituallamiento abandonado, este sí era. (87,9 kms.) Quedaba poco, íbamos bien, trotando bastante,…
Muy animados seguimos trotando hasta la Ermita. Apareció un sendero ¿No quedaba sólo pista? “Nos meten por un barranco,…” me dijo Marcos. Efectivamente, vaya emboscada,…este trozo, en el que yo creía que seguiríamos trotando, lo hicimos casi todo caminando, por un sendero por el que a esas alturas, y de noche, correr era jugarte un tobillo, una uña,…y la carrera,…Así que a caminar. No veíamos el 90, y llegados a un punto, ya no lo queríamos ver, pues lo teníamos que haber pasado o íbamos muy lentos. No lo vimos. Dos barrancos atravesamos hasta tomar una pista en suave descenso por la que trotamos algo para llegar a la carretera a la entrada de Radiquero. Cegados por la carretera que creíamos atravesaba el pueblo, no vimos las marcas que la dejaban para adentrarse al pueblo  por una pista, y la seguimos hasta se nos acabaron las casas. A recular, ya vimos el frontal del francés que se desviaba. Subidilla y llegamos al CP y avituallamiento. (93,1 kms.) 

Último avituallamiento. Incluso bromeamos con los voluntarios. Marcos ¿nos retiramos aquí? Llegáis a Alquézar de una patada en el culo, nos contestaron,…Reiniciamos la marcha ascendiendo por pista a una ermita. Ya se podía correr poco, la pista tiraba para arriba bastante. Llegamos arriba, sin ver ermita ni nada, y la pista comenzó a descender. Al poco tomamos el sendero que nos bajó a Alquézar. Qué bella visión de la Colegiata, por bonita y por deseada. Oímos voces, venían dos corredores por detrás. Marcos aceleró, pero, jejeje, el diablo también juega, y al desembocar en la pista, se tiró a saco por ella, pero el sendero la cruzaba, así que tras unas decenas de metros, tuvimos que recular. No pasa nada,…Entramos al pueblo, y afrontamos la llegada, muy contentos, bastante enteros (dentro de lo que cabe), disfrutando estos momentos. En total, 18h. 52’. (98kms.)

Un saludo muy grande a Ángel, Toni, Jordi y Marcos.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Felicidades!!! ¿donde tienes el limite? si cuando te llamo Makina, por algo sera.
    Majo el Jordi, otro Makina (lo conoci en una Jorgeada)
    Seguir disfrutando y contandolo
    Fuerte Abrazo

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  2. El límite, no sé, pero tampoco tengo intención de acercarme...me tomo estas cosas muy tranquilo. A terminar y ya está. Un abrazo.

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