lunes, 11 de noviembre de 2013

49 BEHOVIA - SAN SEBASTIÁN (10/11/2013)



 No sé cómo empezar, porque no sé cómo acabar. Digamos que allí estaba de nuevo, en Behovia, para participar en la Behovia-San Sebastián por segunda vez.  Allí estábamos Idoia, Aitor y yo. Se acercaba la hora de salida que nos correspondía a Aitor y a mí, y nos dirigimos a nuestro cajón. La idea de Aitor era  ir a 1h. 30’, lo que disipó mis dudas de si intentarlo o no. Probaría. El año anterior  había hecho 1h. 31’ 01’’, y el objetivo estuvo claro, bajar de hora y media en el 2013, pero tras un año de poco asfalto y mucho trail, sobre todo Ultra Trail, carreras largas y ritmos lentos, no había entrenado ritmos cercanos a los 4’ 30’’ necesarios más que las últimas semanas, tras la UTGS, con las pocas ganas y reservas que me quedaban a estas alturas.
            Daban 100% de lluvias, y fuerte viento norte. De momento estaba nublado pero aguantaba. El viento sí, soplaba bastante. Y como no podía ser de otra manera, en contra.
            Aitor señaló el globo (en realidad, pendón) de 1:30, que teníamos algo delante. Pero entre él y nosotros, una multitud. De manera que tras el pistoletazo se nos escapó y tuvimos que ir marcando nosotros el ritmo,…creo que fue un fallo. El efecto globo quizás (sólo quizás) nos hubiera ayudado. O igual me hubiera ayudado a pinchar,… Nos dirigimos a Irún, y el ritmo era algo más lento de 4:30, pero quedaba mucha carrera. Subidas y bajadas. Ventas de Irún. Me dolían las tibias,…las piernas se quejaban, como preguntando “¿esto de correr tanto ahora? si llevamos meses yendo tranquilicos,…” Seguíamos cercanos al 4:30 pero por encima. A partir del km. 3 y hasta el pie del alto de Gaintxurizketa ya bajando de 4:30. Iba siguiendo a Aitor y más bien pasábamos gente. Subiendo el alto intenté tirar yo un poquillo, más ligero; en las bajadas Aitor se podía lanzar más. Miré el reloj y vi el ritmo, más de 5’, más lentos de lo necesario, incluso más lento que el año anterior, pero no quería vaciarme en la subida, pensando que luego quizás pinchara en el llano, no me veía sobrado de fuerzas. Coronamos  Gaintxurizketa y tocó bajada y después los toboganes de Lezo. Este tramo sentí que lo hicimos bien, recuperando lo perdido. Tomé líquido en un par de avituallamientos, en el resto no. Intentó chispear un par de veces, pero no, no arrancaba la lluvia. Aitor me dijo que el viento dificultó el tema; yo sinceramente no me di cuenta, quizás el cierzo nos vacune y aunque el viento nos frene, estamos acostumbrados y no somos conscientes. Entramos en el puerto de Pasajes. Los casi tres kilómetros llanos, rectos, lo más pesado de la carrera. Aitor se me fue algunos metros, pero lo tenía a la vista e intenté aguantar y lo conseguí. Pero creo que en este tramo tampoco hicimos bien los deberes. Nos pasaron como una manada de bisontes la gente del globo de 1:25 del grupo de detrás. Ví a Aitor que parecía querer seguirles (luego me dijo que sí tuvo esa idea), pero al poco desistió. Iba fuerte. Ir con él me ayudó, y no poco. Aproveché este trozo llano para tomar glucosa, ya que la llevaba, “me ayudará a subir Miracruz”, pensé. Abandonamos el puerto, y comenzamos a ascender el alto.  Aceleré un poquico y sobrepasé a Aitor de nuevo subiendo. Miré de nuevo el reloj, y de nuevo vi que el ritmo estaba algo por encima. Ya no lo miré más. Coronamos Miracruz. Restaba lanzarse hacia abajo a San Sebastián. Así lo hizo Aitor, que me pilló al comenzar a bajar y me preguntó que cómo íbamos de hora; “ni idea”, le contesté; pero ambos intuíamos que demasiado por encima para poder recuperar,…Ahora íbamos deprisa, pero no iba a ser suficiente. Giramos a la Avenida Navarra y fuimos mirando a nuestra izquierda; casi al final vimos a Ana y Miren que estaban animando.



Vaya foto que sacaron,…al señor que iba delante de mí.
Giro de nuevo a la izquierda y el viento norte nos pegó un zambombazo terrible. Ahora sí lo noté. Restaba la larga recta hasta la meta del Boulevard. Pasamos el Kursaal y lo dimos ya casi todo. Al cruzar, paré el reloj y miré: 1h. 30’ 31’’,…ostras,...no sabía si alegrarme de bajar medio minuto o lamentarme por ese medio minuto de más. No sé. Aún no lo sé.
¿Dónde cogí ese medio minuto?, ¿en los pinchos y zuritos del viernes y del sábado?, ¿en los hidratos que no probé en dos días?, ¿en la paliza turística del sábado?, ¿en el viento norte?, ¿en no habernos “atado” al globo? Pienso que simplemente siempre estuvo en mis piernas,… quizás lo tenía por la falta de entrenamientos específicos para esta carrera; quizás lo cogí en algún Cañón de Guara, en Salenques, subiendo la Peña Oroel de noche,… y no lo solté este último mes. Si es así, no me arrepiento; quizás en 2014 no lo lleve a San Sebastián. Pero sólo quizás. No sé. Ahora, y de verdad, toca descansar. Tres semanas de descanso, físico y mental.
           

2 comentarios:

  1. Te dije que dosificaras en los dos días (y sus noches) previos a la carrera. Te entregas, te entregas... y luego pasa lo que pasa. De todos modos, alguna responsabilidad tendrá Ana, supongo.
    Si uno no quiere, dos no... salen de pintxos!

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  2. Estoy contigo, Montaña y Asfalto no son muy compatible en cuanto a ritmos.
    Descansa Campeon lo tienes mas que merecido
    Fuerte Abrazo

    Fuerte Abrazo

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