lunes, 18 de marzo de 2013

IBÓN DE ASTÚN con raquetas (16/03/2013)




De nuevo Astún nos recibió con un día bastante gris. Y las previsiones no eran de mejora conforme avanzara el día. Así que opté por realizar una ruta con raquetas. Punto de inicio: el telesilla “Pastores”. Altitud: 1.700 mts.
Esta vez avancé al noreste por la pista verde que desciende desde la zona principal de la parte baja de la estación. Allí se convierte en la pista azul que va junto al borde de un barranco. Poco a poco iba ganado altura pasando a la izquierda de las bases de los telesillas “Águilas” y “Canal Roya”. Es un ascenso moderado, menos empinado que a La Raca. La nieve polvo crujía la avanzar, pero no tenía envidia de los esquiadores, porque el día iba a peor, la niebla bajaba, y a ratos el relieve no se veía: es decir, mareo seguro sobre las tablas de esquí.
Siguiendo siempre la pista azul y tras una empinada pala, estuve tentado de desviarme a la derecha por una vaguada delimitada por el Collado de Astún, las laderas del Pic d’Astu y  un suave espolón que cae desde el Pico Malacara. Pero la gran cantidad de nieve, no ver a nadie avanzar por ahí, y mi desconocimiento de la ruta buena me hicieron desistir y decidir continuar por la seguridad de la pista hacia el Ibón de Astún. En algo menos de una hora me planté al final del telesilla. A ratos nebusqueaba. Un poco más abajo a mi derecha estaba la cubeta del ibón, que no se distinguía en absoluto debido a la gran cantidad de nieve.  Altitud: 2.140 mts.  


             Mientras descansaba apareció Ana, que había subido en el telesilla. Tomé un poco de agua. Tiró para abajo y yo aún me quedé observando a un raquetista luchar contra la nieve camino del Puerto de Astún. Asimismo varios esquiadores de travesía avanzaban muy lentamente, aparentemente subiendo más directos hacia la cima del Malacara. Inicié el descenso  Tras una ventana con más claridad,  la niebla continuó bajando y la visibilidad a reducirse. Descendí muy tranquilo. En poco más de dos hora y media volvía al punto de partida. Ya con la ruta terminada, la nieve que caía, ininterrumpidamente ya, aumentó en cantidad, y lo hizo hasta que abandonamos las instalaciones de la estación.

martes, 12 de marzo de 2013

LA RACA desde Astún (09/03/2013)



Mientras los peques estaban en el cursillo y Ana esquiaba libremente por la estación, yo preferí dejar las tablas en el coche y sacar de la funda las raquetas. Aunque las previsiones habían mejorado, el día se presentaba con bastante nubosidad y estaba renqueante de mi catarro anual.
Así que me calcé las raquetas junto al telesilla de “Pastores” y comencé a ascender por el borde de la pista roja que baja hasta el remonte. Una pareja se me había adelantado por poco y algo más arriba un esquiador de travesía avanzaba  con un perrazo atado a él. La nieve estaba perfecta.
La pista bordea la loma panzuda que baja de La Raca por la derecha, para enseguida girar a la izquierda y remontar una empinada pala. A mitad de ella rebasé a la pareja, iban más tranquilos, y observé que el esquiador se había salido de la pista para avanzar más al sur bajo los escarpes rojizos  que defienden la loma cimera. Se me presentó una bifurcación de pistas, y decidí encarar la más empinada pero más directa de la derecha, que apenas tenía huellas. Haciendo algunas eses y sudando de lo lindo me presenté junto a  un balconcillo de la estación. Un tramo de pista negra me dejó bajo el tramo final. A mi derecha tenía los escarpes rojizos y una ladera demasiado vertical para las raquetas, así que siguiendo el lateral de la pista roja que baja de la cima fui ganado altura sin dificultades excepto unos metros bastante empinados que me dejaron en el cruce con una pista azul que baja más suavemente de la cima. Avancé unos metros por ella pero cuando gira para bordear la cima y llegar a ella por la vertiente de Canal Roya, me salí para avanzar por un cordal que me dejó a la derecha del final del telesilla. La cima presenta varias casetas eléctricas y algunas grandes  antenas. Para homologar la cima, y con ciertas dificultades, subí un montículo de nieve que me pareció el punto más alto. Llevaba casi 1h. 10’ de ascenso. Altitud: 2.278 mts.  

Cima de La Raca.

             Tomé un pequeño sorbo de agua, y tras reposar un ratillo entre esquiadores y turistas que habían subido en telesilla, inicié el descenso. La niebla estaba apareciendo y las vistas se iban reduciendo. En el cruce de la pista azul con la roja esperé a Ana que bajaba esquiando y me crucé con la pareja de raquetistas. Para descender di un pequeño rodeo respecto a la ida para evitar el tramo más empinado, aún así a tramos la pendiente era excesiva. En total: 2h. 30’ de marcha. 

jueves, 7 de marzo de 2013

MONDAÍN desde Jaca (03/03/2013)



El Mondaín (Monte de Aín o de Acín) es una pequeña elevación a las afueras de Jaca, accesible desde el casco urbano. Uno de los Paseos desde Jaca, en concreto el 5, nos lleva a él, y lo elegimos para esa soleada mañana de marzo. Aparcamos junto a  la ermita de Sarsa y comenzamos a caminar. Altitud: 818 mts.
  Bajamos por unas escaleras hasta la carretilla que pasa por debajo de la general. Junto al lavadero tuvimos que pararnos para que los peques investigaran pozas, fuentes y demás. Continuamos por la pista asfaltada pasando junto al Club de Tenis y siguiendo las indicaciones hacia el Camping Aín. En una bifurcación tomamos el ramal de la izquierda, no asfaltado, que en un par de revueltas de ascenso se vuelve a unir con la pista asfaltada. A partir del camping la pista desaparece y se torna en camino. Pasamos junto a una casa a mitad de construir. Tenemos el Tozal de Mondaín a nuestra derecha, pero para encarar su ascenso debemos casi dejarlo atrás: en ese momento el camino gira a la derecha y remonta de manera violenta pero breve la loma. Pronto llegamos  al cartel indicador de final de ruta. Altitud: 1.093 mts.  En la ancha cima hay algunos muretes que delimitan una especie de finca, una pequeña cabaña de piedra, un rincón para barbacoa…

Tozal de Mondaín.

             Tras unos minutos en los que los críos se desfogaron con varios juegos, conseguimos convencerlos de la necesidad de regresar. El camino de vuelta, riñas por palos con formas curiosas aparte, se hizo corto, y sin darnos cuenta estábamos de nuevo junto al lavadero y poco después en el coche. En total, un paseo de 2h. 15’.