jueves, 25 de abril de 2013

XII JORGEADA (23/04/2013)

La Jorgeada es una marcha no competitiva, que se celebra el Día de San Jorge, patrón de Aragón, desde la Plaza del Pilar en Zaragoza hasta el Cerro de San Jorge en Huesca. Casi 75 kms. La organización corre a cargo de mi club, Os Andarines d’Aragón. Siempre ayuda en estos retos ver en casi todo momento caras conocidas.
Los ajenos a las ultracarreras mejor veis las fotos y saltáis a las consecuencias y conclusiones del final.
Para el resto o para los ociosos, aquí va el tocho.
            Casi a medianoche nos juntamos en la Plaza del Pilar casi cincuenta “estalentaos”. De Os Andarines, dos: Isaías y yo; y Marcos, compañero de entrenos los martes. También alguna cara conocida de carreras por montaña, ultras y demás. Una noche de frío sobre todo por el cierzo que asustaba y me hizo comenzar con tres capas. Tras dejar las mochilas de apoyo en la furgoneta y recibir la ficha-dorsal que había que ir sellando, nos hicimos la foto de rigor y Jose María Gallego dio la salida. 

   

La gente tenía ganas de correr. Salimos más aprisa de lo que yo pensaba, y aún más algunos que tiran para adelante como si solo fuéramos hasta Villanueva,… Atravesamos el Puente de Piedra y encaramos callejeando el tramo urbano o semiurbano hasta el Cascajo para tomar después la pista asfaltada que lleva a San Juan de Mozarrifar. Isaías no llevaba frontal y se paró a que Marcos  le diera uno de sobra, porque pretendía caminar más que correr. Pasamos por San Juan y por el Barrio del Comercio. La idea de los pilotos traseros azules para los corredores era muy buena, no hay que fijarse en las marcas, tan sólo en las luces de los de delante. Son de los chinos, pero aguantaron. Algunos pilotos rojos servían de señal del camino. Sigo muy tranquilo, quizás algo más deprisa del ritmo “ultra”, pero al inicio se va más entero y hay que aprovechar, sin abusar. Llegamos al primer avituallamiento. 

Yo me paré a beber agua, pasé del chocolate, no fuera a ser que,…, pero de los que van delante de mí no para nadie. Ahí me di cuenta de que ese no era mi tren. De hecho me preguntaron los voluntarios que cuántos éramos, debían tener ganas de recoger, normal; también me dijeron que era el primero,…el primero que para, les dije yo. Retomé en solitario, la carrera, pensando en el siguiente hito, Las Lomas. Antes de la entrada pillé a los últimos de los andarines, mi compañero Javier entre ellos como siempre, con peluca y haciendo de voluntario-escoba. A partir de ahora fuimos de manera casi continua sobrepasando los piloticos rojos de los andarines. En este tramo a Zuera algunos avanzaban por la carretera y otros por el camino correcto, una pista sube-baja que discurre paralela a ella. Yo al principio usé el asfalto, hasta que vi los pilotos a mi izquierda y en un punto que casi confluyen me uní a ellos. De vez en cuando me adelantaba algún corredor, pero yo a lo mío, a mi ritmo cómodo. Ahora no había necesidad de unirse a nadie porque no había sensación de soledad, estábamos “rodeados de andarines”. Sin que se me hiciera largo, entramos en Zuera y pasé a Luis Carballeda, que este año había comenzado caminando por prescripción facultativa. Llegamos al Pabellón, al avituallamiento. Comí, bebí, y me senté a hablar con Luis. Me comentó que el año anterior lo dejó aquí, sobre todo por el frío: “dejas de correr, la ropa sudada,…” La verdad es que corriendo no, pero ahora sentía frío. Pero fui a la mochila y me cambié, me quité mis tres capas y me puse dos, pero secas. Me quedé como Ortega Cano “tan agujtito”. Descansé. Vi entrar a Isaías, por fin. Me dijo que a partir de ahora caminaría. Pregunté por Marcos, iba delante de él. Al parecer apenas se paró en el avituallamiento para ver si me pillaba, debió entrar mientras yo me cambiaba. Ahora resultaba que él iba delante intentando pillarme a mí, que iba detrás intentando pillarle a él (intentar pillar es un decir, cada uno íbamos a nuestro ritmo). 
Con algo de pereza pero bastante entero aún retomé el tema, en solitario. Primero se avanzaba por carretera pero al poco tomamos pistas por las que se corría bien. El siguiente avituallamiento era en Ontinar (km. 34). Allí están Miguel Gracia y Luis Used repartiendo vasitos de caldo caliente y gominolas energéticas. Paré unos minutos y vuelta.

Lo próximo es el avituallamiento de la macro cárcel. Pronto la verás, me dijo Miguel. La cárcel sí, pero el avituallamiento,…Eran 8 kms que se me hicieron algo largos. A mitad la luz del frontal se apagó. Supongo que poco a poco iría iluminando menos, pero no me enteré. Afortunadamente algo delante de mí iban un par de corredores a los que me uní hasta que pude cambiar las pilas en el avituallamiento. Era curioso, me pasaban algunos, iba dejando atrás a otros,… a veces los mismos. Jorge Badía nos esperaba en el avituallamiento de fruta y turrón. Tomé de todo. Allí me enteré que Marcos  había pasado. Respiré unos minutos, algo más que el resto de corredores según veía. Incluso me hice una foto recuerdo.
 

Habíamos completado algo más de un maratón. Y lo que nos quedaba,…mejor no pensarlo. Nos esperaban 6 kms. hasta el cruce de la autovía , donde había un puesto con café. Calculé tres cuartos de hora, iba sin GPS así que me guiaba por el tiempo. Me animaba ver que iba pillando algún corredor. No me animaba el pillarlos para ganar puestos, sino comprobar que iba  más o menos entero. Llegar al puesto del café significaba que el siguiente ya era Almudévar. Parece una chorrada pero Almudévar significaba el fin de lo que me había propuesto hacer sin dejar de correr, una parada más larga, “caliente”, bocadillo de panceta, trenza,…Pasé del café, no fuera a ser que,…y en su lugar me metí las gominolas energéticas con cafeína. Así oído parecen una guarrada pero saben como gominolas de coca cola y al lado de los geles energéticos parece comida medio normal, y sobre todo que de geles paso, no vaya a ser que,… Pues eso, bebí agüita y a seguir sin dilación. Con Almudévar en la mente (pa qué ibas a pensar en Huesca, con lo lejos que quedaba) avanzaba sin prisa pero sin pausa, adelantando alguna mochila con pilotico azul y cada vez menos piloticos rojos. En un cambio de rasante, ¡oh cielos, que visión tan estupenda!: la claridad que intentaba asomar del este rompía la oscuridad nocturna y resaltaba como un telón de fondo la Sierra de Guara y delante Almudévar allá en la lontananza. No sé si lontananza son 4 ó 5 ó más kilómetros, pero que larga se hizo la lontananza,… Manos mal que pequeños detalles liberaron la mente de pensar en lo cansado que a esas alturas empiezas a ir: el fiero ladrido de un perro, el fresco olor a hierba que destapa el amanecer, el más penetrante olor de las granjas de cerdos con el que Almudévar nos recibía,…El caso es que no eran las siete de la mañana cuando entraba en el campo de fútbol del Almudévar. Fogata, pan, panceta, trenza, líquidos,…y Marcos que ya llevaba un ratillo. Su grupo partió al poco, yo por supuesto ni pensar en unirme: a descansar, comer tranquilo,…Algunos aquí hablaban de abandonar, continuar caminando,…y otros salían decididos. Yo estuve más de media hora sentadico, viendo como la gente llegaba y  partía (pero como se dice por aquí,... “ande estés bien, valiente rato”). El frescor de  la mañana y la ropa algo sudada contrarrestaban el calorcillo del hogar. Cogí la mochila pero no me cambié, porque la ropa que dejé en Zuera estaba húmeda aún y no llevaba más que manga corta.
            Desde este punto me lo iba a tomar con más tranquilidad aún, caminando y trotando. Al reiniciar noté el frío, especialmente en las manos, debido sobre todo a que se me había olvidado ponerme los guantes; paré a ponerlos y a comenzar de nuevo correteando. La cabañera por la que avanzaba era cómoda para correr. Me acordaba casi perfectamente de este último tramo porque ya lo hice tres años atrás. Sin embargo no recordaba un avituallamiento con coca cola y gel. Paré de nuevo a beber y charlar unos minutos. El trayecto aquí pica para arriba de manera más notable y hay cuestas cortas pero que parecen muros. Aún así, seguía corriendo, no quería empezar a caminar aún. Comenzó después el tramo más incómodo para correr aunque, paradójicamente, el más bonito, el más “trail”: una senda junto a un barranquete y, tras un colladote desde el que se adivina Huesca, un piso herboso sin casi senda y con pequeños socavones, casi paralelo a la carretera. Tomé la decisión de caminar este trozo, las piernas no responden bien tras un castigo como el que llevaban, y una torcedura,…además de que iba, digamos, cansadete. Unos corredores delante de mí hicieron lo mismo. Volvimos a tomar una pista, qué bien, pero decidí que caminaría todos los tramos “p’arriba”. Antes de cruzar la autovía apareció lo que ya esperaba después de cruzarla: Manolo Zugaza y otro voluntario tras un mostrador con líquidos y los más sabrosos y maravillosos conguitos que he probado nunca. 


Foto, conguitos, charradeta, más conguitos, y me despido de ellos que no quedaba ná pero para mis piernas ya doloridas era un mundo; espera, un par más de conguitos,…ahora sí, volvía al tajo. Se sucedían las cuestecillas, bajadetas, llanos,…casi prefería cuestas porque así caminaba, pero no, volví a correr, ya lo que quería era acabar. Miré el reloj y comprobé que podía llegar en menos de 10 horas a poco que no me viniera abajo, así que me esforcé en  caminar lo menos posible pero corriendo de manera muy tranquila.  Recordaba también un último avituallamiento antes de entrar en Huesca: ahí apareció Angel Marín. Le pregunté si era verdad lo que leía en un cartel de la autovía “Huesca 2,3” y me dijo que sí, unos dos y medio,…y que me veía muy entero, que habían pasado otros mucho más cascados,…Que Santa Lucía les conserve el oído,...
Otro vasico de agua, intercambio de frases y a encarar ya la entrada a la “Heroica, Leal, Invicta y dos veces Vencedora Ciudad de Huesca”,  donde vine a este mundo y a la que vuelvo corriendo desde Zaragoza más de 42 años después, pero tengo que anotar para los que quieran visitar la capital del Alto Aragón que hay posibilidad de hacer el trayecto en coche, tren, autocar y hasta hay aeropuerto. No es necesario venir andando ni corriendo, repito, no es necesario, esto es por vicio...
Concesionarios, rotondas, y subidita final al Cerro, siguiendo con atención las cintas no fuera a despistarme como la otra vez que entré en la meta del cros que se organiza todos los años. Esta vez ascendí  a la ermita. Cuando iba a llegar a la puerta un grupo de corredores me dijo que parara y entrara con ellos, que nos iban a filmar los de Aragón TV. Así que pusimos nuestras mejores caras y nos inmortalizaron. Eran las 9h. 50’ de la mañana. Me saludé con Jose Mª Gallego que iba dando la bienvenida. No hay foto de la organización hasta un rato después porque estaban aún las autoridades y no estaba colocada la pancarta. Y tranquilamente bajé al pabellón donde te anotaban la llegada.
Ya estaba, desafío “coooseguido” que diría Jesús Calleja.



Consecuencias:
-         Un sueño terrible por la tarde. Se me pasó al día siguiente tras dormir 8 horas. Hay que anotar que el día 22 me desperté a las 6:05 y que no dormí la siesta, vamos, como casi nunca.
-         Muy pocas agujetas, casi diría que ninguna. Alucinao estoy.
-         Dolor muscular: casi imperceptible. No sé si serán las pantorrilleras pero los gemelos están como nuevos; increíble.
-         Ampollas: cero.
-       Rozaduras: en los pies cero, en la parte interna de muslos no noté nada en carrera, luego vi un ligero enrojecimiento.   Y eso que me olvidé darme vaselina.
-         PERO (siempre hay un pero), dolor en la parte interna de la rodilla derecha  que me impide doblarla bien. Vamos, que estoy medio cojo. Espero sea alguna,”-itis” leve pasajera.

Conclusiones:
-         la primera, que si has llegado leyendo hasta aquí eres o un muy buen amigo o un “friqui” de las carreras.
-         la segunda, para ultradistancias, muchos kilómetros semanales previos y/o largas salidas por el monte, y yo estos meses por motivos varios ni una cosa ni otra. Así que se me hizo larga la cosa.
-         la tercera: en las ultras de montaña lo tengo claro, subidas a andar, bajadas y llanos a trotar; en estas “llanas” la cosa se complica  ¿cuándo corres y cuando caminas? Físicamente mejor, pero mentalmente casi peor el que no haya subidas fuertes. 




domingo, 21 de abril de 2013

PICOS DE BACIERO desde Sinchuan de Gabás (20/04/2013)



Participantes:        Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.: 20/04/2013; día soleado, cálido y fresco o incluso frío a ratos.
Duración: 2h. 05’ al Pico de Baciero; 2h. 43’ a la cima Este. Un total de 5h. 30’.
Desnivel y longitud: 706 mts. al Pico de Baciero. Ruta total de 887 mts. y 13 kms.
Dificultad: tramos sin sendero, pedreras, erizones,….


Nos desplazamos al Valle de Benasque para ascender a los Picos de Baciero. Desde Castejón de Sos continuamos a Bisaurri y desde allí a Gabas, donde unas jauría de perros nos acompañaron un rato ladrando como lo que son por una pista  que continúa ascendiendo, con algunos puntos en mal estado. Poco antes del desvío a la Ermita de Sinchuan aparcamos el vehículo. Altitud: 1.428 mts.
Comenzamos caminando por la pista que asciende en lazadas hasta los Llanos del Cllot, donde hay un pequeño refugio. Allí nace otra a la derecha que hay que seguir hasta un corta fuegos. Tras saltárnosla, reculamos y avanzamos paralelos a ella, por los llanos. Al llegar al cortafuego tiramos para arriba y comenzamos a ver punto azules e hitos dispersos, pero ni rastro de algo que se pudiera llamar sendero. Unas empinadas pedreras estaban rayadas con varios caminos de animales. Por no ganar altura tan rápidamente terminamos perdiendo los puntos azules, teniendo luego que ascender casi verticalmente y  a las bravas por la ancha canal que veíamos daba acceso a la cresta. Tras castigar los cuádriceps volvimos a toparnos con algún punto azul, pero entonces una pala de nieve algo dura y muy empinada nos obligó a abandonarlos y alcanzar el cordal de nuevo de manera más directa por terreno con más roca. El caso era no seguir el itinerario marcado,…Ya en el Collado de los Pozos volvimos a encontrar algún punto azul y algún mojón. Ahora el camino estaba claro, faldeamos por la vertiente sur hasta salir a una antecima y luego cresteamos por la rocosa pero ancha cresta hasta la cima principal, a la que llegamos en 2h. 05’. Altitud: 2.118 mts.  Almorzamos arriba, se echó el frío.
  

            Iniciamos el regreso por la misma ruta hasta el Collado de los Pozos. Allí continuamos la divisoria ascendiendo a la Cima Este. Altitud: 2.106 mts. Continuamos por el cordal, ahora cada vez más vestido de erizones. Avanzábamos sin senda ni apenas hitos, por terreno muy incómodo. Perdimos de nuevo  la ruta “menos impracticable” y tuvimos que atravesar un corto tramo muy vestido para alcanzar unos llanos en los que creíamos que nacía la pista que nos llevaría al Cllot. No la vimos y seguimos la divisoria. Pero al rato ya creíamos que nos la habíamos pasado. Estuvimos a punto de recular, pero afortunadamente no lo hicimos  y en un segundo llano pudimos tomar una pista que luego confirmamos  que era la buena. Tras ascender  un tramo, descendimos al Cllot y ya la misma pista de subida nos llevó a la ermita y al coche. En total: 5h. 30’ de marcha.


Las fotos.

jueves, 18 de abril de 2013

VIRGEN DE LA PEÑA desde Santa Cilia (13/04/2013)




Tras un largo invierno, de mucha nieve y lluvia, salió un fin de semana soleado y cálido. Así que aprovechamos para caminar un poco. Nos desplazamos hasta Santa Cilia. De la carretera a Pamplona nace una pista dirección sur que lleva al cementerio; esa no es; por allí nos metimos y tuvimos que recular. Algo más adelante nace otra que sí es la buena. Un cartel nos lo indica. Aparcamos tras unas decenas de metros, junto a una casa. Altitud de inicio: 670 mts.
Caminamos entre cultivos y algunas construcciones y casetas para tomas de agua. La pista está en bastante buen estado, salvo un par de barranquetes. Pero con cuidado se podría avanzar si se tienen pocas ganas de andar. Al ganar altura avanzamos serpenteando perezosamente entre un bosque de pinos, con alguna rampa bastante  empinada. Al cabo de 1h. 13’ alcanzamos el Raso de la Cruz, zona algo llana con mesas y una Cruz. Aquí acaba la pista y comienza el sendero. Justo al llegar nosotros también lo hizo otra familia en vehículo. Ya se puede ver en medio de una pared de roca la encalada ermita rupestre. Tras descansar unos minutos reiniciamos la marcha. Los pequeños dejaron olvidado un bastón; menos mal que nos dimos cuenta pronto, me tocó volver a por él casi a la Cruz, ya que nuestros compañeros se habían dado cuenta y nos los acercaron.
El sendero es más agradable que la pista. Tras un tramo de ascenso, llanea y baja a vadear el barranco que nos separa de la pared de la ermita. El rincón es bonito, un pequeño circo se cierra a nuestra izquierda. Se trata de la vertiente oeste del Cuculo. Se puede ascender a este pico, pero poco después de la Cruz se debe encarar el cordal, pues la pared rocosa que cierra el circo parece inexpugnable. Después de cruzar el riachuelo una senda escondida y protegida para evitar sustos salva de manera sorprendente la pared. Llegamos a la ermita tras 1h. 52’. Altitud: 1.180 mts.  


 Para almorzar, volvimos hasta el Raso de la Cruz y lo hicimos cómodamente en una de las mesas. Tras dejar que Pablo y Jorge jugaran un rato, volvimos al coche al que llegamos después de 4h. 52’ de marcha.  
 

lunes, 15 de abril de 2013

VI OSAN CROSS MOUNTAIN (14/04/2013)


De nuevo me desplacé a Osan para repetir, dos años después, mi primera carrera de montaña. Dos años más, dos años más corriendo, pero peor preparación específica “gracias” a un persistente catarro. Al apuntarme, un mes antes, tenía en mente bajar de las 2 horas. En la salida no tenía claro nada. Tan espeso estaba que me planté directamente tras la cinta, si no me avisa Javi no paso ni el control. Por cierto, Javi venía de Huesca. Y no me refiero a que viniera de Huesca igual que yo venía de Jaca, sino que venía corriendo desde Huesca,… Y no es broma. Por ahí estaban también los Andarines Manuel y Enrique, además de algunas caras conocidas de otras carreras. Un día soleado y cálido, casi demasiado para mediados de abril, pero después del crudo invierno, yo lo agradecí. Son 17 kms. y 1.000 mts. de desnivel. Hombre, no es la Ultra del Mont Blanc, pero tiene su cosa,...Además ya se sabe, cuanto menos kms. más rápido va la gente.


Pistoletazo y nos tiramos por las calles del pueblo. No quise comenzar muy retrasado porque hay un tramo estrecho a la salida del pueblo en el que recordaba que se hace tapón e incluso hay que parar. Esta vez pasó parecido. Luego el sendero serpentea ascendiendo de manera bastante empinada unas lomas que la gente de mi alrededor las remontamos caminando, ante la protesta de algunos (me gustaría saber a final cómo quedó algún bocas,…). Terreno más “corrible”  salvo el paso de algún barranco nos acercó con subes y bajas al primer avituallamiento ya en el camino de Yebra de Basa a las ermitas. Aquí comienza el ascenso continuado hasta Santa Orosia. Es un ascenso duro. Cada kilómetro marcado indicaba el porcentaje de subida. Aunque mi idea era la contraria, tuve la sensación de caminar más que la primera vez. Por decirlo de alguna manera, muy fuerte no estaba,... Intenté corretear los trozos menos pendientes y con mejor piso, pero no quería desfondarme y cuando el cuerpo lo pedía, volvía a caminar. Aún así tenía la impresión de ir ganando posiciones. El paso bajo las cascadas es siempre emocionante, aunque ya vas pensando en terminar el ascenso, y aún queda. Al llegar  al llano de Santa Orosia se puede volver a correr de manera más continuada, pero los kilómetros me empezaban a pesar, iba falto de ellos las últimas semanas. En el avituallamiento me tomé un pequeño respiro. Miré el reloj y vi claro que de bajar de 2h. nada. Casi me alivié, podía ir más tranquilo. Hasta el comienzo del descenso quedaba un tramo en ligera subida que no se hace tan ligera. Y eso que me acordaba de lo durilla que se hace esta parte. Casi al final vi a Ramón y puse buena cara para las fotos. Además se acababa definitivamente el terreno en subida. El descenso realiza decenas de eses entre matorral y bosque bajo. Creía recordar un bosque más tupido, pero no es así. Al inicio los pulmones agradecieron el terreno, después las piernas (los músculos distintos  a los usados para subir) comenzaron a protestar. No se acababa nunca,... Algunos bajaban como “kamikazes” y me pasaban como rayos. Yo más aprisa no podía ir sin tener la sensación de arriesgar a partirme la crisma, así que a lo mío. Llegamos a Isún de Basa. Hay un avituallamiento que no me salté, pues quedaba poco pero las reservas eran ya mínimas. El tramo hasta Osán se hizo pesado para las piernas, que tras el descenso extrañan la subida y el llano, o sea, todo. Al final logré completar el recorrido en 2h. 08’ 30’’. Unos tres minutillos más que en mi debut. Nada, otro año a ver si bajo de 2 horas,...A ver, de 402 inscritos quedé el 176, no está mal, pero podría haber estado mejor.
Por cierto, estrené las pantorrilleras compresoras; dicen que son buenas en carrera y que recuperas más. No sé, hoy los gemelos bien, pero los cuádriceps,..pero claro, mágicas no son, y sin entrenar demasiado tampoco iba a tener las piernas como nuevas.
Os dejo unas fotos cortesía de Ramón.