martes, 30 de septiembre de 2014

PEÑA OROEL Y VIRGEN DE LA CUEVA DESDE EL PARADOR (20/09/2014)



Participantes: Gabriel, Lucas, Virginia, Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y tiempo: 20/09/2014; día soleado y con temperatura suave.
Duración: 1h. 25’ a la Cruz de Peña Oroel;  2h. 20’ a la Virgen de la Cueva; 5h. la ruta total.
Desnivel y longitud: 538 mts. a la Cruz de Peña Oroel; 791 mts. la ruta total.

Aparcamos en el Parador. La pista asfaltada, sobre todo al inicio, está cada vez peor. Muchos coches estacionados pero tenemos sitio. Sin mucha demora, comenzamos el ascenso comandados por los tres “mayores”, Gabriel, Lucas y Miguel. Altitud de inicio: 1.186 mts.
Tras el primer tramo de ascenso, empiezan las curvas de herradura que están numeradas. Tuve que arrancarle de las manos a Pablo la piedra con el número 1, ya que se la llevaba. Han considerado un total de 33 y con los pequeños nos entretuvimos en descubrir dónde estaba el número, que han pintado sobre piedras sueltas, troncos, y rocas,…





Tal fue el ritmo que impusieron que nos plantamos en el Collado de las Neveras en  1h. 05’. Y sin pausa continuamos hacia la Cruz, a la que llegamos en 1h. 25’. 

Como íbamos bien de tiempo, decidimos bajar a la Ermita de la Virgen de la Cueva, pese a que yo advertí que se hace largo, el descenso y el ascenso posterior, y que está algo derruida. Sin parar más que para hacer unas fotos y sacar los bocadillos de Gabriel y Lucas, que fueron comiendo mientras bajaban, volvimos por nuestros pasos hasta desviarnos hacia la ermita por la senda indicada mediante carteles. Pablo tuvo una urgencia, y mientras las damas se quedaban con los pequeños, tuve que apresurarme para pillar al trío que bajaba escopeteado. Llegamos a la ermita a las 2h. 20’ de ruta. La entrada está casi taponada por rocas. Almorzamos en una mesa de cemento y los jóvenes se dedicaron a visitar la cueva, entrar en la ermita pese a nuestras recomendaciones, trepar,…

             Encaramos la subida, que con la tripa llena daba una pereza,…y tras alcanzar el Collado de nuevo, nos tocó descender por el sinuoso sendero. El piso estaba algo húmedo. A la subida no se notó, pero a la bajada había que ir con cuidadín. Sin embargo eso dio igual para la avanzadilla de tres, que bajaron casi corriendo,…perseguidos por Virginia que no dejaba de gritar que fueran más despacio. Los de retaguardia llegamos abajo a las 5h. de marcha.

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