lunes, 22 de septiembre de 2014

X PUYADA A OTURIA (Mi Puyada) 21/09/2014



La Puyada a Oturia la tenía apuntada entre las carreras pendientes. Unos días antes me decidí; pensé que me serviría de buen entreno para la Ultra de Guara y desde Jaca el desplazamiento es corto. No obstante no las tenía todas conmigo, me habían hablado de la dureza de la misma y comprobando la clasificación de otros años advertí que el número de inscritos no era elevado. Temía que sólo se apuntaran los buenos,…Pero a lo hecho, pecho.
            Como el sábado me dio pereza ir a por el dorsal, el domingo estaba ya una hora antes del comienzo. Hice tiempo tomando un café y haciendo los deberes, y me dirigí a la salida. Saludé a Ramón y Luis Angel, y hala, al control de firmas. Pasadas las 8:30 dieron el pistoletazo, común para los de la distancia larga y para los de la corta, la media maratón. Esto tiene un inconveniente, se supone que los de la corta salen más despepitaos si cabe que los de la larga. El dorsal es distinto (los de la media era morado), pero por detrás no lo ves... y no sabes si sigues a gente que va más deprisa porque tiene que “chuparse” la mitad  que tú,… Por las calles de Sabiñánigo el grupo se estiró, y cada cual tomó posiciones. Al poco empezamos la subida a la Sierra de San Pedro, bonito sendero entre bosque, pero que pica para arriba que da gusto,…A caminar se ha dicho, y luego a caminar –correr. Corriendo parecía que el isquio derecho quería molestar un poquillo y endurecerse. Pero pronto pasó, al aminorar la marcha en alguna subida. Tras culminar el monte de Santa Engracia, para abajo,…Notaba que íbamos deprisilla, nada que ver con el ritmo de las ultras, más parecía una carrera de esas de “veintipocos”. Llegamos abajo. Había avituallamiento sólido y pequé,… me tomé un gel,…yo, el antigeles,…Tocaba cruzar el río Basa. Allí estaba Ramón haciendo fotos. Vi a los de delante buscar por dónde vadear el río y fui  hacia ellos,…Ramón gritaba que qué hacíamos, que era solo agua,…  total que no hubo foto y al final tuve que meter los dos pies hasta el tobillo porque no había por donde evitarlo,…

Con los pies mojados comencé la subida larga. Primero llegamos a Osan, donde Luis Angel estaba haciendo fotos. Y seguimos hasta San Román. Ya iba casi solo porque aquí se desviaron los de la media (qué envidia). Les dije a los del control que si podía pintarme de morado el dorsal y tirar para abajo, pero me dijeron que nanay,… Sube que te sube por sendero íbamos ganado desnivel. Por aquí correr poco, algunos tramos me obligaba a ello para no caer en la tentación de caminarlo todo. Me pasó un compañero, pero desde atrás veía que más o menos mantenía distancia con el y con un grupete de cinco del que ya me sonaban las camisetas, no las caras: dos señoras y dos caballeros. No es que fueran todos juntos, simplemente la carrera había hecho que fueran cerca unos de otros. Todo acaba, y la subida de San Román al llano de Santa Orosia también acabó. Por cierto, amenizada al final con un gaitero. En el llano, pues eso, se llanea hasta la ermita, aprovechando para trotar (correr, lo que es correr,… eso ya había pasado a la historia). En el avituallamiento, tomé líquido, frutas secas,…y,…volví a pecar,…un segundo gel,…
            Qué poco paraba la gente en los puestos de avituallamiento. Todos mis predecesores habían salido ya, excepto un corredor de la zona que se estaba quitando piedrecillas de la zapatilla. Salí para afrontar el tramo de subida que nos quedaba hasta la cima del Oturia, con el compañero  detrás. En lugar de seguir la pista, se acorta fuera de sendero y luego ya se toma hasta San Cocoba. Poco después ya viene el desvío para encarar el cordal del Oturia.  Cómo se agarraba a los cuádriceps,…Pero como me junté con el grupete e incluso pasé a casi todos, iba animado. Llegué a la cima del Oturia en 3h. y algún minutillo. Y llevábamos 20 kms. No iba mal la cosa. El inicio del descenso, fuera de sendero, es terrible. Pues oye, aquí una de las damas bajó a un ritmo indescriptible,… ¿Cómo podía bajar así por semejante terreno?,…se nos fue a todos,… Yo seguía a un compañero de fatigas, el de la piedrecilla en la zapatilla. Llegamos al  inicio del sendero de bajada a Satué, donde había un puesto;  el resto se había quedado algo atrás y aparecieron cuando nos íbamos. Un voluntario nos dijo que teníamos suerte de que íbamos en grupete y podíamos hablar, que los demás habían pasado con cuentagotas…¿Hablar?,…y además “el grupete” se disgregó pronto:  a la kamikaze la he vuelto a ver en las fotos del pódium, llegó la primera; el que iba delante se adelantó una centena de metros, y a los de detrás tampoco les volví a ver,...la maldición del voluntario, para qué diría nada,…
            La bajada a Satué se hizo larga, larga,…si alguno lee esto y no es corredor pensará que las bajadas son el chollo de las carreras éstas,…pero no,….te machacan las piernas; aunque eso sí, dan cierto descanso a los pulmones.  En realidad llega un momento en estas pruebas que te viene mal subir, por los pulmones, bajar, por las piernas, y llanear, por las dos cosas,..
            Ahora tocaba subir a Isún y bajar a Osán, parece un trabalenguas,…pero en realidad era un “trabapiernas”, un auténtico rompepiernas de subes y bajas por margas. Llevaba como referencia al compañero de delante y ello me ayudaba a correr a tramos, a caminar otros,…De nuevo apareció Ramón y esta vez sí, hubo fotos y me animó, parece ser que iba bien de tiempo…Si tienes piernas puedes estar en 5h. y poco,…me dijo (¿o sería 5h. y pico?); yo le contesté que tenía piernas,…dos,…pero castigadas,…

Ya no me acuerdo si le vi antes de Osan o después, creo que antes,…y tampoco (lo prometo) si en Satué u Osán me tomé un tercer gel,… y pequé tres veces, como San Pedro, sí, que da nombre a la Sierra. Lo que sí recuerdo son tres cosas: una, que el que me precedía se me fue; dos, que al rato un voluntario me indicó el camino y me gritó que habían pasado 18,.. (¿sólo 18?) y tres, que volvimos a cruzar el Basa, esta vez sin apenas mojarme, y estando en el ultimo avituallamiento, apareció un corredor como un galgo,…no era siquiera del grupete mencionado,…se cogió un gel, sin agua y siguió como si le fuera la vida. Los del puesto supusieron que llevaría agua en el camel, porque un gel a palo seco,… y me preguntaron que si íbamos juntos. Les dije que no, pero que aunque hubiéramos ido juntos, hasta aquí hubiéramos llegado, porque a la marcha que salió,…
Siguió un rato  el sube – baja, por terreno árido, y te dejan ver Pirinarium  allá cerquita para luego, en lugar de tirar directamente hacia la meta y la gloria (me refiero la gloria en la que te quedas al acabar)  hacerte encarar el último ascenso a la Sierra de San Pedro. El voluntario que indicaba que tiráramos hacia arriba es el más odiado de la carrera. Yo desde luego le odié. Y eso que ya lo sabía. De nuevo los cuádriceps al poder, y tras unos 34 kms. la cosa no está para estas alegrías,… pero mira por donde allí delante cerquita vi al galgo del avituallamiento y me animé; de hecho subiendo me puse detrás, a unos metros de cortesía. Un par de voluntarios arriba en el control te avisaban de que la subida se acaba; este puesto se lo dan a los que mejor se han portado durante el año,…creo que reciben hasta besos. Un pequeño tramo más bien llano y a bajar,…Bajaba como Heidi y Pedro por las praderas pero,…upsss, de repente noté que los músculos de la pierna izquierda los  tenía a puntito de caramelo, un paso anormal por lo que sea y la cosa parecía que  iba a agarrotarse. Aminoré un poquillo. Había que apuntar. Se acabó el bosque y se acababa la Puyada. Pero antes un trocillo de pista semiasfaltada por donde los isquios volvieron a avisar. Una voluntaria en la entrada de Sabiñánigo daba ánimos con unos gritos espeluznantes. A la entrada de Pirinarium  me tropecé y casi fui al suelo,…hubiera sido de chiste. En 5h. 24’ después de la salida, cruzaba la meta.  Puesto 20.

Epílogo:
Me costó varios minutos cambiarme de calzado y calcetines; cualquier intento de estirar las piernas me agarrotaban los músculos que amenazaban con subirse, bajarse o yo que sé,  los isquios sobre todo. La estampa era de risa, con el calcetín seco colgando de los dedos sin poder introducirlo por completo. Hubiera sido lamentable tener que decir a alguien que me los pusiera,… Temí no poder  conducir, pero al final estirando los brazos pude acabar la faena. No sé el porqué (me refiero porqué este día sí, y otros con muchas más horas de navegación no,…). Me hidraté bien, comí, bebí,…quedan dos opciones: haber ido demasiado deprisa  para mí, o haber entrado poco. O que esto es la Puyada al Oturia, una carrera sólo para los buenos,….


2 comentarios:

  1. Buufff... Tiene pinta de haber sido duro, un durísimo día, aunque exitoso al fin. Por fin te modernizas, ya hace años que se inventaron los geles, pero tú insistías en la "vieja escuela" de los higos secos y demás aperitivos. La ciencia ha avanzado mucho en esos últimos decenios.
    Enhorabuena por la carrera.

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    1. Gracias, pues sí. Es una carrera dura que los últimos años tiene no excesiva participación, menos gente pero que se traduce en más nivel de media, así que los del montón como yo, pues a apurarse si no queremos descolgarnos.

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