martes, 5 de mayo de 2015

I CARRERA POR MONTAÑA CIUDAD DE JACA CONTRA LA ELA (26/04/2015)


Primera edición de una nueva carrera de montaña, y “en casa”. Aprovechando que mi presencia en Jaca era casi segura para el “puente” de San Jorge, me apunté sin vacilar.  Y de los primeros. Dorsal 5. Era una carrera nueva y sin excesiva propaganda, así que tan sólo 28 estábamos apuntados a la distancia larga. Carrera Solidaria contra la ELA. Poca gente: mucho galgo. Eran unos 26 kms. Con +1.200 mts. de desnivel.
            Antes de las 10 de la mañana ya estábamos pululado por los glacis de la Ciudadela los corredores de las tres distancias. Entre ellos Enrique, que corría la distancia media. Cielo muy nublado y ya habían caído gotillas, aunque en esos momentos no. Pero todo era cuestión de tiempo.


            Tras algunos cambios de parecer, al final a las 10:05 salimos todos los corredores juntos. Es impresionante, para mí, el ritmo al que salen los primeros en estas carreras “cortas”. Desde el inicio el grupillo se estiró totalmente. Tras atravesar el Paseo de la Cantera, bajamos por sendero hasta el Aragón y ascendimos por la pista asfaltada a Asieso. Los de la corta ya se habían desviado. Luego ya abandonamos el asfalto por una pista que avanza por las faldas del Monte de Asieso. Pasé a un par de corredoras y  me coloqué con un corredor que comprobé que iba más o menos al ritmo que yo podría mantener. Algunas veces delante, otras detrás. Había comenzado a llover, así que me puse el chubasquero, sabiendo que era un paso irreversible, puesto que se trataba de uno que no transpira en absoluto, así que no me iba a calar por la lluvia, pero mojarme desde dentro con mi propio sudor, sí.
            Tras un primer avituallamiento, y ya por sendero, apareció la bifurcación que separaba los de la media y larga distancia. El corredor de delante se la saltó y le pegué un grito. Nos tocaba ascender al Collado de Santa Eugenia, camino del Grosín. Este sendero yo ya lo había recorrido varias veces y me lo conocía. Caminaba y trotaba según el desnivel. A tramos se avanzaba por pista. Me separé de mi compañero, subía un poco más deprisa que él. Al llegar al collado, avituallamiento y la carrera continuaba por una senda desconocida para mí que bordea la ladera del Monte de Santa Eugenia para luego bajar haciendo multitud de eses hasta la carretera. La bajada se me hizo larga. Y además uno tras otro me pasaron como centellas, como centellas suicidas, hasta cuatro: las dos corredoras y dos corredores…. ¡Pero si estaba el tema bastante resbaladizo!,… Madre mía,…cómo baja la gente,…o qué mal yo. Ya abajo, recorrimos unos metros por el Camino de Santiago y atravesamos la carretera por un pequeño túnel que era un enorme charco. Y nos dispusimos a acometer la segunda parte de la carrera, por las inmediaciones del Monte Rapitán. Primero por pista, muy embarrada y bastante empinada. A caminar. Y a trotar a raticos, no vaya a pensar el cuerpo que es una andada,… Me alegré al ver delante de mí a los que me habían pasado en la bajada. Poco a poco les iba recortando. A rato paraba de llover o lo hacía muy débilmente, pero intenté abrirme el chubasquero y me quedaba frío, así que nada, todo el rato puesto. Al llegar al avituallamiento, estábamos los cinco juntos. Nos advirtieron que la bajada hasta las faldas de Rapitán estaba delicada. Así era, el primer tramo, fuera de sendero y “todo tieso” para abajo, estaba muy resbaladizo. Bajábamos agarrando ramas de boj. Se me volvieron a escapar uno tras otro todos. Yo descendía con cuidadín. Al rato ya tomamos una senda bastante más cómoda y corrible, y pasamos algunos barranquitos de margas. Llegamos ya a la senda que sube a Rapitán desde Ipás. Volvía a terreno recorrido decenas de veces. Pasé a un par de mis compañeros de fatigas, y ya por la loma de Rapitán  a la otra corredora, esperando que me pillaran en el descenso, sobre todo esta última, pues bajando, según ella “se emocionaba”, y yo no tenía intención de emocionarme,… Llegamos al Fuerte Rapitán, que nos hicieron rodear,…y acometimos el descenso. No por el sendero directo a Jaca que es el que suelo recorrer, nos metieron por una pista que luego se transforma en senda. Bonita, por la ladera oeste. Para repetir,…pero en seco. Un corredor bajaba muy atrancado, con problemas de rodilla, en un tramo muy empinado. Yo, con precaución. Llegamos al borde de un pequeño canal, y tras un tramo corto muy, muy resbaladizo, al pequeño túnel utilizado ya antes para atravesar la carretera. Último avituallamiento y por el Camino de Santiago hacia Jaca. Y vaya, aquí resulta que me despisté porque creía que la carrera seguía todo el Camino hasta el Paseo de La Cantera. Pero de repente me di cuenta que no había cintas,…resulta que la carrera seguía junto al Aragón y llegaba al Paseo por el sendero que baja al Puente Nuevo. Bueno, di una pequeña vuelta hasta recobrar el camino oficial. Últimamente me estoy acostumbrando. Atravesé los glacis, y me planté en una meta bastante desierta de público en 3h. 14’ 30’’,…Estaba jarreando, casi no me había dado cuenta de que había arreciado la lluvia. Eso pasa cuando vas ya calado y con barro hasta las espinillas.  Bonita carrera. Lástima de día.

2 comentarios:

  1. Eres un fiera, por cierto no es muy incomodo el chubasquero no transpirable,?? son mas de 3 horas empapado
    Un Abrazo

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  2. Por supuesto, pero es el que tenía por Jaca. El "güeno" estaba en el valle,...no da la burra para tener dos,...jeje, ni me acordé de llevarlo...

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