domingo, 4 de septiembre de 2016

II TRAIL VALLE DE TENA (27/08/2016)



Poco antes de la 5 de la mañana del sábado 27 de agosto, estaba ya en Sallent de Gállego para intentar completar la 8K Trail Valle de Tena. Cuarta prueba de la “Challenge Huesca”. Unos 78 kms.  con 6.800 mts. de desnivel positivo. Tras un madrugón soberano, a las 3, salí de Jaca, aparqué en Sallent y me dirigí a la salida. Allí estaba ya Juan Antonio, compañero de la Challenge. Al poco, aparecieron Gorka y Toni. Y antes de salir, me encontré a Javisa  y Oscar Plasín.  ¡Y al tajo!

Los dos primeros kilómetros eran llanos y por asfalto, así que a trotar alegremente; luego comenzamos el primer ascenso, al Mirador de Sierra Plana. Bastante empinado, pero es el inicio, con la fresca y se sube bien, caminando, uno a uno sin apenas adelantamientos. La anchura del comienzo había permitido a los rápidos estar ya por delante. Tras coronar, un rápido descenso nos plantó en Panticosa, que atravesamos entre algunos juerguistas. Toni iba como una moto, ni paró casi en el avituallamiento, y nos tocó acelerar más de lo previsto camino de la Ripera para pillarle. Pero cuando se inicia el ascenso por sendero a Yenefrito, todos nos tranquilizamos y por fin conseguimos ir los cuatro juntos: Juan Antonio, Toni, Gorka y yo. Ritmo de subida hasta el Ibón de Catieras. 
Y desde allí afrontamos la subida al Collado de Catieras, empinada pero por senda. Preocupados porque sabíamos lo que nos esperaba después. Y lo que esperaba era una sucesión de cortos descensos y ascensos, por terreno semisalvaje. Sin senda, bastante empinados los ascensos y lentos los descensos. En el Collado que da vista a la zona de Brazato, el voluntario era Luis Angel, pedazo de guía de montaña con el que estuve en el Toubkal. A estas alturas ya me sentía bien subiendo, así que aprovechaba para ir en cabeza del grupete, sabiendo que mis compañeros bajan bastante mejor que yo y ya tendrían que tirar de mí. Bajamos a la Cabaña de Brazato, maldiciendo el diseño de la carrera porque luego hay que recuperar lo perdido para ascender al Embalse, menos mal que por GR. 
En el sendero rojiblanco adelantamos a casi un autocar de asturianos (no es exagerar, creo que a un autocar,…porque vi uno  de Asturias en el Balneario). Seguimos hacia los Ibones Superiores, que llaman Perforaus, y abandonando el GR entramos después en otro tramo incómodo, lento, caos de rocas de granito por las que hay que andar haciendo equilibrio…alta montaña pura y dura vamos, pero de la poco agradable. Nos faltaba un último repecho hasta el Cuello de Piniecho. Todo tieso para arriba, duro, “quema-cuádriceps”. Ya arriba, resoplé.  

 Sabía que quedaba un inicio de descenso aún malo, por rocas, hasta llegar por fin a una senda más agradable que nos bajaría a los Baños. Con Toni al mando en la bajada “buena”, todo lo rápidos que las piernas y la cabeza nos decían que fuéramos (las piernas por potencia, y la cabeza para no lastimarnos), descendimos al Balneario. En Casa de Piedra nos reagrupamos, me cambié de camiseta, calcetines y zapatillas, comimos algo más tranquilos…y nos preparamos para afrontar la segunda parte, creyendo que lo más duro estaba hecho. ¡Pardillo! Llegamos sólo 5’ después que mis previsiones, así que con un buen colchón de tiempo.
 Tras la parada, tocaba afrontar la subida al Garmo Negro, unos 1.400 metros de desnivel de tacada. Comenzamos el asunto tranquilos. Mallata Baja, Mallata Alta…en la que por cierto estaba de voluntaria Natalia que nos hizo hasta una foto con el móvil….Luego dijo que la borró por error… (¿tan mala cara sacábamos?jeje…). Y se acabó la senda. No nos llevaron por la ruta normal de subida, ni siquiera por el Barranco de Pondiellos, sino por el Barranco de Argualas, dando un rodeo que se hizo muy largo, junto a un torrente que bajaba furioso, y que nos dejó a los pies de los contrafuertes este de Argualas. A esas altura me había adelantado a mis compañeros, las ganas que tenía de llegar arriba….Tras una tramo no tan pendiente, nos metieron ya por el vallecillo entre Argualas y Garmo, hasta llegar al collado que da acceso a la vertiente de Sallent, y desde el que comienza la cresta del Garmo. Pero no os imaginéis un vallecillo verde y florido: es un caos de rocas pestoso y feote, eso sí, cambiamos el granito blanco por un color férrico. Me preguntaba como conseguí engañar a mi padre y a Ana en el 2006 para subir al Garmo…Madre mía, qué largo y qué duro. Y eso que mi angel de la guardia se había disfrazado de nube que me tapaba el sol, con lo que el calor no era excesivo. En menos de 3 horas desde el Balneario, me planté arriba. Había ganado una hora a lo pervisto. Nos ofrecieron hasta cervezas. Yo pasé.
 
Comencé a bajar por la descompuesta, arenosa y empinada vertiente sur del Garmo, despacito, con cuidado. Un tramo por la ruta normal, y luego ya no estoy tan seguro, para mí que nos sacaban continuamente de ella…no la recordaba tan agreste…Luego ya claramente nos desviábamos para situarnos junto a los Ibones de Arnales y seguir unas trazas de senda que descienden a Bachimaña. Yo creo que la senda la fueron haciendo los que me precedían, pero que por allí, aparte de la carrera, no pasa casi nadie. Allí enfrente y abajo veía Bachimaña, y lo poco que cundía mi avance… Iba solo además, joer, éstos no aparecían y delante no llevaba nadie. Luego me di cuenta que la ruta bajada un poco más de lo deseable…que luego habría que subir…. Asi es, la “senda” desemboca casi al final de la Cuesta del Fraile, pero casi al final, aún hay que volver a subir un poco hasta el Ibón de Bachimaña, y luego el repechillo de unos metros al nuevo Refugio. Al llegar me dicen que mi camiseta es bonita…eso solo lo puede decir un “Andarín”, en este caso una andarina. No es porque fueran de Os Andarines, pero nos trataban como a marqueses: “sentaos, ya os llevo yo…¿caldo?, ¿arroz?, ¿cocacola?,…¡que no te levantes!,… “. Seguía llevando adelanto de una horica. Así que esperé un poco más mientras intentaba enviar algún “guasap”, a ver si bajaban mis “compa”, pero decidí continuar “china-chana”, quería llegar a Respomuso de día; ya puestos cuanto más avanzara con luz, mejor. Justo al encarar el GR hacia los Ibones Azules, venían a lo lejos bajando de Arnales. Les grité que iba poco a poco y continué.

            El GR hasta el Collado del Infierno no es el tramo de GR más cómodo,…pero tras lo pasado, me pareció una autovía. Esta subida al menos en entretenida cuando terminas la parte peor de rodeo del Embalse, pues pasas por el Azul Inferior, por el Superior, y luego vas viendo los Infiernos con su marmolera, y su glaciar…qué bonito todo,….y más sería yendo descansado….Iba sin forzar la marcha, y en el Collado del Infierno me paré a hacer fotos. El Ibón y Pico Tebarray es un rincón que siempre me ha parecido espectacular, y más con las luces del atardecer. Solo por esta visión, había merecido la pena lo pasado (queda bien esta frase, ¿eh?).

   Me pasaron dos corredores que habían subido detrás de mí. Mejor, porque les tocó a ellos bajar el Collado de Tebarray por delante, y así, entre las indicaciones de los voluntarios y ver por donde bajaban ellos, descendí los primeros metros que son empinados y por terreno resbaladizo, de esos en los que si te descuidas, das con el culo al suelo. No peligroso pero sí delicado. Habían puesto cuerda fija por si acaso.  Me alegré de llegar de día a este paso. Luego el sendero GR es bueno, muy bueno, incluso “corrible”, hasta casi el Refugio. Se hizo de noche pasado el Ibón de Llena Cantal, y tuve que poner el frontal  antes de llegar a Respomuso.

            Llegué al control unos 30’ antes de lo previsto, que eran las 22:00; tardando algo más de lo que había calculado desde Bachimaña, ya he dicho que fui tranquilo. Así que pensé en esperar hasta las diez. De vez en cuando se veían frontales bajar, pero nada,… Llegó un grupo de cinco o seis, y como a las diez y pico salieron, les dije que me unía a ellos; me estaba quedando frío, los del avituallamiento no hacían más que preguntarme por qué no me iba,…Solo no me apetecía salir, de moche. Así que me uní, y empezamos a ascender al Collado Musales. Y vaya marcheta que pusieron sobre todo Silvia y Zigor. Tal fue así que nos fuimos cuatro  por delante. Por orden, ellos, yo y otro Oscar, de Jaca. Llegamos al Collado, en el que había dos voluntarios animando y armando un jaleo que en la subida creíamos que eran al menos diez…. La subida, ya conocida, es empinada pero con senda, y no muy larga; no se hizo más dura de lo que puede hacerse tras el tute que llevábamos. Nos dijeron que refrescaba y nos pusimos el “gore”, pero tuvimos que parar bajando a quitarlo, la noche era espléndida. Y el descenso también. No recordaba yo una senda tan buena. Era un verdadero placer trotar cuesta abajo por una estrecha alfombra terrosa. Vamos, casi se me saltaban las lágrimas comparándola con la “belleza granitica” de zonas pasadas.  Tal fue así, que iba pendiente de pasar junto al Ibonciecho cuando llegamos a la pista que sube desde La Sarra, es decir, lo habíamos pasado. Luego la sendica que alcorza, y el útimo tramo por pista que nos dejó en el control y avituallamiento de La Sarra. Allí estaban Os Andarines, Jose Mari, Yoli, Rafa,…hubo abrazos, besos, cachondeo,…
            Sinceramente, esperé en Respomuso bastante, pero en honor a la verdad, engancharme a mis nuevos compañeros Silvia y Zigor hizo luego que tardara menos en terminar el recorrido, pues yendo solo me hubiera “dejado”, pero  con ellos íbamos subiendo a un ritmo majete y bajando trotando si se podía, que es este tramo sí se podía. Dentro de la dureza  que llevábamos, manteníamos bien el tipo. Nos quedaba el último repechón, que nos habían avisado que era “totieso parriba”   y bajar a Sallent. Así que, sin demorarnos mucho, reiniciamos la marcha. Aunque Oscar se retiró en La Sarra. Preguntó por ello y pensé que era broma, pero no; sus motivos tendría. Quedaban unos 10 kms. Eso sí, una subida  poderosa, pero tampoco sé en qué estado  de piernas y mente llegó a La Sarra. 

            Tras recorrer un trocillo del GR hacia el Paso del Onso, giramos a la izquierda para afrontar la subida al Collado de Foratata. Había trazas de senda, pero, jolín,…muy empinado, las piernas protestaban,…Una subida  muy vertical entre hierbajos. Luego vino una zona mas llana, un vallecito, nos había explicado Zigor ( el año anterior se retiró en la 4K), y vuelta otro segundo tramo empinado. No llegaba el collado, seguíamos viendo marcas luminosas más arriba…hasta que llegó. Unos 5 kms. para meta, nos dijo el voluntario. Yo pregunté a mis colegas si bajábamos a Formigal y luego a Sallent y me dijeron que a Formigal no. Vimos unas luces abajo a la derecha a las que nos acercábamos y creí pues que sería Sallent. Pero no, era Formigal. ¡Qué largos se nos hicieron estos kilómetros! ¡Qué ganas de llegar! Y eso que  bajábamos trotando, ahora entre prados de yerba alta. Comentábamos que si después de casi 80 kms. podíamos bajar trotando,…no íbamos tan mal,…El último trozo de descenso era bastante empinado. Silvia maldecía al trazador de la carrera. ¡Vaya final machaca piernas! Nos pasó bajando como un poseso uno de los del grupo que habíamos salido de Respomuso. Supongo que le encantará bajar a tope y que bajará muy bien, si no, no se entiende ni por crono ni por posición que a esas alturas se jugara el tipo bajando así. Llegamos al pueblo, contentísimos. Les notaba exultantes. Yo, como siempre, tampoco excesivamente emocionado, la satisfacción me viene poco a poco minutos, horas, días después de llegar. Y entramos a la meta los tres, en un tiempo de 22h. 47’. El Trail Valle de Tena estaba superado. 


           
 Adjetivos: dura, espectacular, con tramos salvajes, muy “montañera”, un diseño de alguien al que le gusta la montaña. Al menos tiene talento el que la diseño con 80 kms. Ya vale, ya,…

3 comentarios:

  1. ¡¡¡Felicidades Majo!!! te veo en forma y contento, a seguir asi.
    Un Abrazo

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