miércoles, 29 de junio de 2016

VIII GRAN TRAIL SOBRARBE (25/06/2016)


Por segunda vez participaba en el Gran Trail Sobrarbe. La primera fue en el 2012, con otro recorrido, el que daba la vuelta a la Peña Montañesa. Así que en realidad era una carrera nueva para mí. Íbamos una expedición numerosa, 9 amiguetes. Algunos repetían, otros eran nuevos en esto de las carreras largas.


            A las 6 de la mañana se dio la salida en el Castillo de Aínsa, y tras pasar por la plaza, descendimos y abandonamos el pueblo. 

Por pistas, caminos y sendas devorando kilómetros con bastante rapidez, pues era un terreno propicio para ir ligero. Los más rápidos del grupete ya se habían ido y yo iba cómodo con Jordi y Juanito. Antes de llegar a Laspuña (km. 15), primer avituallamiento, vi a Javisa caminando; un tirón le había dejado fuera de combate. En el control, mientras nos hacíamos una foto, Juanito se fue “a lo somarda”. Luego nos contó que creía que nos habíamos ido, la excusa de siempre…

Continuamos Jordi y yo por un sendero muy agradable y bonito hasta Badaín (km. 25), donde nos juntamos con Juan, el bribón. Este tramo prácticamente lo trotamos todo, según la teoría de Jordi de  que cuando el terreno es en bajada o llano, las pequeñas subidas se corren, y cuando el perfil es para arriba, las pequeñas bajadas o llanos se camina…Sufrimos algún tapón, y Jordi se ponía nervioso hasta que lograba pedir paso. Me vino bien. Yo hubiera sido más paciente. A veces también pasa que te acomodas detrás de alguien y hay que ser consciente de que puedes ir un poco más ligero, ya vendrán ratos de  ir más despacio.
            Llevábamos 25 kms., más de un tercio, pero del tramo con mejor terreno y de menor desnivel. Desde Badaín afrontamos la primera subida de verdad de la carrera, hasta el Collado de San Miguel. 

Pusimos la marcheta y llegamos al collado, a un puesto de avituallamiento intermedio. Tocaba  bajar hasta Saravillo. Pero antes a mí me tocó otra cosa… vaya racha que llevo de paradas técnicas…Mis compañeros se me fueron y tuve luego que bajar más alegre, hasta que nos juntamos los tres en Saravillo. Antes, foto de Lorenzo, que teníamos como hombre-apoyo y fotógrafo. Les conté la historia de Bruno Fierro, el cura más famoso del lugar, no sé si les interesó mucho, pero por hacer más amena la cosa. Habíamos llegado al km. 35 que era la mitad, pero Juan se encargó de nuevo de recordarnos que nos quedaba “nosécuantos” de desnivel ¡Joer Juanito, mira lo positivo!

            Bueno, estábamos en el punto de inicio de la subida al Ibón de la Basa de la Mora. Nueva historia  del Abuelo Cebolleta que les conté. Tampoco se entusiasmaron. La subida es  buena, pero muy larga y pendiente. De nuevo puse la marcheta de subir. Mis compañeros pararon a mojarse el pelo, y yo continué “chino-chano”, que ya me pillarían. Me sentí cómodo en la subida e iba adelantando gente casi continuamente. Creí recordar que el Refugio de Labasar estaba a dos tercios de la subida e iba pensando, “qué largo va a ser esto”,…pero es que está ya casi al final. Muchos coches aparcados y mucha gente ajena a la carrera desde allí hasta el ibón. Era el km. 40. Paré lo normal en el control y me dirigí llaneando al Ibón, parte del tramo era de ida y vuelta y te cruzabas con los de delante. Precioso el ibón, que ya conocía, pero siempre gusta volver. Ni rastro de la Mora y eso que San Juan había sido hacía poco.

 En el tramo común me crucé con mis compañeros y les dije que bajando me pillarían y si no en Plan. La bajada, larga y poco “corrible” para mí, por senda de montaña con sus raíces y sus piedras. Me la tomé con calma, como todas. Al llegar a una pista, aún quedaban un par de kilómetros hasta el pueblo. Dando el sol, picando hacia arriba,…dos kilómetros apestosos. Llegué a Plan, km. 49. 

La “speaker” cantaba el dorsal y te preguntaba si seguías o no. Debe ser tentador ver la medalla, los platos de macarrones, y el autobús, pero yo no tenía elección. A seguir. Allí además de comer y beber, llamé por teléfono y esperaba a mis compañeros cuando apareció Toni, que había adelantado a Jordi y Juan bajando. Llevaba ya un ratillo cuando aparecieron, y Toni y yo salimos antes. Había que subir a Gistaín. ¡Vaya subida! A la hora de la comida, el sol de lleno, y una subida empinada como pocas. El que la hizo no pensaba subir muchas veces de Plan a Gistaín, creo,…

Menos mal que en el pueblo pasamos por una fuente en la que nos refrescamos. Luego continuamos hasta Serveto, en un sube y baja en el que a ratos trotábamos, a ratos caminábamos. Habíamos hablado de tomarnos esta última parte con tranquilidad. Este tramo es el más feote y el que se hace más largo de la carrera. En Serveto estuvimos poco, que teníamos ganas de afrontar (más bien de superar) el último ascenso, al temido Collado de la Cruz de Guardia. Es un ascenso largo pero más bien tendido. Comenzamos con sol, pero alguna nube lo tapaba a ratos y se agradecía. A mitad había un control con agua, y ya nos avisaron que iba a caer la tormenta, la cosa era cuándo,...y fue casi al llegar arriba. Tocó ponernos los chubasqueros. Íbamos sin vaciarnos pero a buen ritmo. Aún adelantamos a unos cuantos. Delante llevamos un rato una corredora de Madrid que comentaba lo bonito del entorno. Comenzamos a oír a las voluntarias bastante antes de llegar ¡Vaya ánimos y vaya marcha que llevaban,…! Llegamos al control. 

Era el km. 62 y pico. Estaba Ramón, pero como llovía, con pocas ganas de hacer fotos, sobre todo a los hombres,…je,je. Nos dijo que si bajábamos bien, en 40’ en Bielsa. “Vamos, ni hablar”, le dije, “yo bajo con cuidado, y más lloviendo”. “Pues 1h. 30’ “. 


Tardamos 1h. 35. La bajada también es larga, pero se hizo muy larga. Además ya se va viendo que te queda trozo, porque sabes que hay que llegar al valle principal. Nos adelantaba gente como centellas. A mitad me pidieron paso y…era Jordi, que como Ramón le había dicho que le llevábamos 10’,…bajó como una moto. Le chillé que tuviera cuidado. Toni y yo asegurando. Llegamos abajo y nos quedó la corta subida final hasta el pueblo.  Ya no llovía. La prueba estaba superada.


 Cruzábamos la meta en 12h. 25’. Mi previsión había sido  de 12h. 30’ Casi clavado.

miércoles, 1 de junio de 2016

ULTRA TRAIL DE JACA (28/05/2016)


Algo antes de las seis de la mañana de 28 de mayo. Plaza de San Pedro de Jaca.  Por allí donde tantas veces “terraceo” tranquilamente, me dirigía a la salida de la Ultra de Jaca. Por delante 100 kms. y unos 4.400 mts. de desnivel positivo. ¡Qué pereza! Me encontré con Aitor, apuntado a la de 70 kms., él acabaría al volver  a pasar por la catedral. Tras dejar la bolsa con material de repuesto en la Ciudadela, coincidí con Martin, Roberto, Angel, Lucas…viejos conocidos de estas historias,…y me junté con mis colegas de Andandaeh, Jorge Tricas, Gorka, Quique Toledo (apuntados como equipo) y Marcos, este último, el bribón, iba a marcarse “sólo” 70 kms. de la Long Trail.


Por las asfaltadas calles de Jaca y  en descenso, los de cabeza salieron  como siempre, rapidillos, y quieras o no, algo te contagias, pero poco. Los primeros kilómetros eran llanos y en suave descenso. El trío de compañeros corre más deprisa, y se fueron. Yo iba con Marcos, más o menos. No hizo falta el frontal en ningún momento. Pero allí lo tenía, en la cabeza. 


Pardillo. Primer ascenso, a La Predicadera. Y bajada a Atarés. Iba cerca de Roberto, de Angel,…cogiendo poco a poco tono, no había salido muy fino. De Atarés a Santa Cruz íbamos Roberto, Marcos y yo. Bonito pueblo. Ahora tocaba afrontar la subida al Monte Cuculo, pero antes el control del Cubilar de Bartolo. Ya la cosa iba para arriba de manera importante, y notaba que me faltaba desnivel en mis piernas, recordé otras carreras, comparé, y compré. Fui a salir del control y…¿dónde estaban mis bastones? Que me los habían quitado…pero no exactamente, había otros abandonados, así que los cogí. Al poco Roberto volvía con los míos a recuperar los suyos… Afrontamos la subida al Cuculo. Marcos y Roberto estaban fuertes. Yo hacía un poco la goma. 

Cuando no vas bien, hay dos opciones, ir igual de deprisa sufriendo un pelín más, o ir más despacio para no sufrir tanto. Adivinad qué suelo hacer yo… (efectivamente lo segundo). Vaya repechos, ya los conocía. No me pillaba de sorpresa. Pero el collado llegó, y quedaba la más tendida subida a la cima. Nosotros subíamos y el equipo bajaba. “Lo vais a pagar y lo sabéis”, le grité al trío. Pero por decir algo, vamos.


 Luego nos tocó a nosotros bajar y ascender a San Salvador, y ya bajar al Monasterio Nuevo. Previamente hice una parada técnica, y me quedé como nuevo, hubo un antes y un después. Ahora iba ligero cual pluma.
Del Monasterio a Atarés me sorprendió la bajada, bonita, “corrible”, una gozada. En este tipo de pruebas , todo el recorrido te suele sorprender para mal ( qué lejos, qué largo, que mal piso…pues oye no, este trozo, muy bien).  Ya iba, digamos, “lo normal” tras “treintaypico” kilómetros. Eso tengo yo, nunca voy muy bien, nunca voy muy mal. Vamos, un tío gris, un “acabador”. Y encima bajando vi las espaldas de Gorka. Allí estaban  mis compis, que ir en grupo tiene eso, te comes los malos momentos de todos, y habían ralentizado algo. Marcos bajando se quedó atrás, pero poco. Tardé en pillarlos y fui un poquico detrás algunos minutos porque sólo iba un pelín más rápido que ellos y no era cosa de pegarme un calentón (eso y para oír si me criticaban o algo). Volvimos a llegar a Atarés. Paramos lo normal mientras Marcos llegaba y salía como una centella, que nos quería ganar, el salao. Venía el tramo más largo, casi 14 kms. hasta las faldas de la vertiente sur de Oroel, Pardina Ordolés. 

Y con “la“ calor. Por aquí, en concreto en el km. 47, Quique, que iba ligeramente “atrancao”, logró que su cuerpo comenzara a funcionar, la señal fue, en fin, un toque de trompeta. Con Monsieur Toledo recuperado y Tricas arrastrando el grupo como el corcel de cabeza que guía una auriga, me preguntaba qué hacía ahí si precisamente no había querido hacer equipo para ir a mi ritmo, …bueno, acompañado se va mejor. Menos mal que Gorka parece que tiene más talento y aun estando fuerte, regulaba más.



Llegamos a  Ordolés, justo no había agua, la estaban subiendo y nos hicieron esperar 20’. Bueno, hubiéramos estado unos 10’, tampoco perdimos tanto y así descansamos. Acometimos la subida a Oroel, que se hizo larga, dura por el calor del último tramo, pero poniendo una marcheta llevadera, china chana, subimos sin desfallecer. Como debe ser. Foto en la Cruz y para abajo, que a Marcos nos lo hemos cruzado en el cordal y le hemos gritado “¡te pillamos bajando y lo sabes!”… 


El equipo bajó como una manada de jabalíes, así que ellos delante y yo algo por detrás, llegamos al Parador. Nada más llegar me dijeron que salían, aprovechando que estaba yo de “capazo” con Miren, “¡cagüen!”, ¡hala, para abajo! Que ya puestos a ver si llegamos juntos. Del Parador a Jaca, aún fuimos ligeros. Tricas,…no tienes piedad, que lo sepas. Si te pitaban los oídos, al menos era yo. Y llegamos juntos a Jaca. ¡Qué alegría, si no fuera porque la cosa no acababa allí, excepto para Marcos, exultante. Hemos tardado 11h. 30’. No iba mal la cosa. Mi familia ahí estaba, para darme ánimos,… Ah no,…que al final “pasaron” de mí. Al poco oímos llegar al ganador, Dani Amat. No nos había pillado por poco. Paramos un ratillo en la zona de bolsas y masajes. Allí Quique estuvo un rato en manos del fisio, ( el yayo lo necesitaba, qué le vamos a hacer,  los hombres de verdad, nada). Como no había llovido pese a las previsiones, sólo cambié los calcetines. Y a seguir antes que aparecieran los cantos de sirena en forma de caña con gas y banderilla en una mesita de la Plaza de la Catedral.
Nos quedaba el bucle de 30 kms. por Grosín y Bergosa, que algunas veces hago yo para entrenar…pero me dio que esta vez no iba a ser lo mismo. Trotamos de Jaca a Las Grajas, más que nada porque luego hasta Grosín íbamos a caminar, y Tricas se hubiera puesto nervioso si no. Empezamos la subida, por la senda  que acorta la pista. Comenzó a llover y paramos a ponernos los chubasqueros. Yo estaba más torpe que el resto y se me fueron. Reanudé la subida y…joer como han apretado estos,…ni les veía,… aceleré…nada… llegué a la pista y oí detrás a un tío gritar, no le conocí ¿Angel?...sigo y volvió a gritar…¡Pero si era Tricas!, se habían despistado y se habían metido hacia un barranco…(ya vi que no les podía dejar solos,..je,je). Pasamos el collado y nos empezó a granizar…buf. Y no había donde meterse. Cuando paró estábamos casi en el control  bajo Grosín. La subida a la cima, corta, pero dura, estaba resbaladiza. La bajada por el otro lado, estaba más resbaladiza aún…los palos (Quique antes del 28 de mayo de 2016: “ paso de palos, deberían estar prohibidos”), vinieron de miedo. 

Bajamos a Castiello trotando por la pista. Acabamos hasta el gorro de correr, pero nos habíamos plantado en el km. 87, y ya lo que era correr, quedaba poquito. Tras cruzar el río Ijuez por la pasarela, a poner modo “subida” hasta Bergosa. Subidica también “castigadora”, , en la que Gorka tiró del carro. Pero más corta que las de antes, y sin mucho barro. Llegamos al penúltimo control, en el pueblo deshabitado.  Se hizo de noche y pusimos frontales. 


Llaneo por senda hasta la pista que baja de Albarín a Ipás. Quique me dijo que yo primero, que él no veía de noche (alégrate, no es cosa de tus ojos, gástate perras en un frontal, macho, que al llegar a meta en el video se ve que el tuyo no alumbra una caca). Por la pista trotamos. Y a subir a Rapitán. Subida cortita, pero los cuerpos estaban para pocas alegrías. Al llegar a la loma troté y me carrañaron…pero es que se trotaba bien, y si queríamos llegar en menos de 18 horas no había que dormirse. Dimos la vuelta al Fuerte, como dijeron en el “briefing” y como ponía en el libro de ruta, y  como te marcaban las cintas de manera clara…(lo digo porque dos jetas no la dieron, les avisamos y tiraron para abajo, allá ellos,…). Bajamos Rapitán, nos acicalamos ya en las calles de Jaca,  (bueno, dentro de lo que cabe, que no llevábamos peine ni maquinilla), y entramos en meta, el equipo Andandaeh, como equipo ganador además, y un servidor. Al final, 17h. 49’ tras 100 kms. y unos 4.400 mts. de desnivel. 

Una bonita vuelta alrededor de Jaca. De no ser por mis compañeros, hubiera tardado más (pero el lomo de Rapitán hay que correrlo, que conste). Gracias. La carrera muy bien marcada, bien organizada y muy buen trato de los voluntarios.  Gracias a todos también.     

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