viernes, 29 de septiembre de 2017

ULTRAPIRINEU (23/09/2017)

Existe una ruta montañera por el Parque del Cadí-Moixeró que enlaza 8 refugios. Se denomina Cavals del Vent. A partir de ella se creó una ultra que hace unos años se convirtió en la Ultrapirineu. Por noviembre debes preinscribirte si quieres participar. Así lo hicimos tres compañeros de esto de los ultras: Jordi, Gorca y yo. Pensando, evidentemente, que llegada la fecha estaría preparado y entrenado para correrla, a mi nivel y con mi pretensión: acabarla en un tiempo digno sin pasar apuros por los cortes horarios, con esa mezcla de cansancio contenido, lógico por el esfuerzo, y disfrute de la aventura. Pero no.  Este año, entre pitos y flautas,  había entrenado menos kilómetros y menos desnivel. 
Así me planté en Bagá, a las 7 de la mañana del 23 de septiembre. Algo más inquieto que de costumbre, porque tenía dudas sobre cómo iba a responder. Salimos desde atrás, íbamos a ir tranquilos y no era cuestión de colocarnos por delante para ver cómo nos pasaban hordas de participantes. En total había 1.099 corredores apuntados y 950 en la salida.


Nada más salir se encara una subida en dos partes de unos 1.800 metros, lo que viene a ser un “Collarada” pero por mejor terreno. Nos inquietaban los dos primeros cortes. Había que ir sin dormirse. Pero una vez se abandona la carretera y se empieza a subir por camino y senda, se empezaron a montar unos tapones de espanto. De estar parados. Llegó un momento que pensé que a este paso no llegábamos en tiempo al primer corte. Pero bueno, al final se fue estirando la cosa. El entorno era bonito y la subida más bien tendida aunque mantenida.
             El primer refugio es el de Rebost. Paramos poco y continuamos ascendiendo. Transitábamos por la Sierra de Cadí-Moixeró, un tramo muy bonito en el que se ve enfrente el suave cordal de pastizal que tendríamos que recorrer. Al llegar a él vimos a lo lejos al frente el Niu de L’Aliga. Al llegar, nos recibió un vientecillo frío. Y es que está plantado en todo lo alto. Vaya sitio para colocar un refugio…Así que tras avituallar, rapidito para abajo, que tocaba descender.  


            La bajada es rápida en su inicio, bonitas las vistas de los valles circundantes. Luego se pasa por uno de los tramos más técnicos del recorrido. Jordi me dijo que iba a andar,  y yo seguí trotando suave. Gorka se había lanzado un poco más alegre. Hay un paso equipado con cuerda en el que se montó otro tapón poderoso y nos volvimos a ver las caras los tres, separados por otros corredores en una cola de decenas de metros. Casi siempre en bajada, y pasado el tramo técnico ya por terreno cómodo, llegamos al Refugio del Serrat Gorca y yo. Salimos hacia Bellver, primera base de vida.

Se sube un poco y luego toca bajar. El descenso hacia el pueblo tiene un tramo muy bonito de sendero entre bosque, pero plagado de troncos y ramas caídas, que convierten la progresión en una carrera de obstáculos que se salvan por arriba, por abajo…Luego se hace algo largo el llaneo a Bellver. Llegamos en 8h. de carrera. Nos hicieron control de material. Era el kilómetro 40. Ganábamos 1h. 30’ al corte. Estábamos animados. Pero ya sentíamos que la cosa se iba a hacer larga. 


 Paramos un rato a comer en las mesas dispuestas a ello, sentados. Jordi no aparecía, y cuando ya nos íbamos, le vimos entrar, con barrete en la cara. Pero no, no era barro, que era sangre. Resulta que se había golpeado con uno de los troncos. Nada importante, pero la pequeña raja había manado lo suyo. Dijo que se quedaba nos 20’, así que nosotros salimos ya, tranquilos. No iba fino, había tenido un esguince  10 días antes y los ibuprofenos le habían fastidiado el estómago.


La segunda parte de la carrera hasta Gosol era una subida en tres partes (700, 900 y 500)  y luego un largo descenso hasta dicho pueblo. Pensamos que se iba a hacer duro, pero había que ir tramo a tramo.

 Habían dado posibilidad de algún chubasco, poca cosa. De momento parecía que nos íbamos a librar, pero al encarar por segunda ocasión la Sierra del Cadí-Moixeró, esta vez por su cara norte, apareció alguna nube oscura y amenazante. Nada, falsa alarma.

            Encaramos la subida al Refugio de Cortals.  Los kilómetros pesaban más que otras veces. Nos dimos cuenta que no íbamos ganando mucho al corte. 

Salimos hacia el Refugio de Aguiló. Subida “perreta”, terreno rocoso, me adelanté un poco a Gorca. No iba fino. Había que intentar llegar al refugio sin poner el frontal. Bajada y corta subida. Se hizo largo este tramo. Le esperé unos minutos en el refugio. Habíamos superado las subidas más largas. Nos dábamos ánimos, pero sabíamos que aún quedaba tajo, y bastante. Pero no íbamos a reblar mientras no tuviéramos problemas físicos.    

Ahora nos tocaba afrontar la subida al Pas des Gosolans. No muy larga pero empinada subida, dura. Puse la marcheta, me sentía bien de fuerzas subiendo a un ritmo quizá más tranquilo que otras veces pero que mantenía sin problemas. En lo alto me tomé un respiro mientras llegaba Gorca. Luego llaneamos entre la niebla un por terreno desnudo de vegetación en el que había que ir atento a las balizas, para luego lanzarnos hacia abajo a Gosol, descenso largo. Pero todo llega.  

Llegué a Gosol a las 16h. 20’ de carrera. Estábamos ralentizando el ritmo. Habíamos pasado el segundo tercio de carrera. Tal y como estaba la cosa, se trataba ya de intentar seguir poco a poco, pero sin tonterías, que no íbamos sobrados de tiempo.

Al salir de Gosol nos esperaba un sube y baja y una subida corta más empinada, al Refugio de Estasen. Tanto subir y bajar, creíamos que la subida era la última y nunca lo era. Se hizo larga porque pasamos un cartel que marcaba 0,5 kms. Y resultaron ser 1,5. Dos compañeros con los que me junté dijeron lo mismo.  Parado en los refugios me quedaba frío. Había que seguir sin pausa. Salimos los dos juntos. Yo lo tenía claro, íbamos a acabar.

El siguiente tramo era una bajada técnica, rocas y barro resbaladizo. Unos 3,3 kms. Pero muy lentos, me parecieron el doble. Había que ir despacio. Pasé a algunos corredores aún más torpes que yo. En el Refugio de Gresolet nos reagrupamos. Me daba igual el tiempo, no había venido a por un buen crono. Estábamos acumulando retraso, pero la cosa era llegar a tiempo.

            Tocaba de nuevo subida, y luego la bajada a Vents. Intenté poner un ritmo llevadero. Intentábamos ir charlando, pero al final nos separamos en la subida. La bajada de Vents es una bajada tendida, corrible. Me obligué a trotar, pues podía y se podía. Y los kilómetros no pasaban tan lentos.  Nos plantamos en Vents a los pies de la última subida fuerte, a San Jordi. Sólo nos quedaba una subida importante. Ya veíamos cercano el final.

     (Vosotros también veis clarísima la cara en la roca ¿verdad? Yo en directo la vi, mirándome fijamente)

Salimos más animados para afrontar la subida por Els Empredrats. La subida del río, que habíamos oído hablar tanto. Se atraviesa un torrente ene veces…vadeando sobre piedras. Este tramo se hace largo, pues pasa el rato y avanzas poco. Una vez dejas de atravesar el río, la subida se  empina más. Gorca se puso delante un rato, íbamos con dos corredoras, pero  que en la subida tiraron para arriba dejándonos atrás. Amaneció.  Alcancé  a una de las corredoras, una argentina que ganaría en la categoría master. Esta subida se nos hizo interminable. El refugio no llegaba nunca. Pero al fin, San Jordi. Íbamos a llegar. Llevábamos 25h. Quedaban 4 h. y media para el corte.

            Cuando llegó Gorca le convencí para salir pitando en cuando avituallara. Hacía frío. Me puse la tercera capa para el tramito de descenso antes del ascenso final que era de 200 metros. Esta última subida la hice a ritmo alegre. Al llegar al collado, me quité dos capas y me quedé en manga corta.


            Los 10 últimos kms. eran de descenso por buena pista y luego asfalto. Ya fuimos juntos todo el rato, lo trotamos casi entero. Cuando el pueblo lo tienes a dos kilómetros te desvían por senda que la verdad, a esas alturas fastidió un poco. Llegamos a Bagá por el camping. Aún quedaba 1,5 kms. hasta llegar al arco de meta, tras callejear y bajar algunas escalones por las calles del pueblo. Al final invertimos 27h. 10’. Reto conseguido.  Si en un ultra la cabeza y el corazón son igual de importantes que las piernas, en este lo fueron más.


lunes, 18 de septiembre de 2017

IBÓN DE LA ESCARPINOSA desde Estós (24/06/2017)


Participantes: Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y tiempo: 24/06/2017; sol y alguna nube, temperatura agradable.
Duración: 1h. 35’ al Ibonet; 2h. 05’ a Escarpinosa; 5h. 17’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 780 mts. de desnivel acumulado.


Para mí, el rincón de Escarpinosa es de los más bonitos del Pirineo. Un ibón rodeado de pinos con las graníticas cimas de Perramó e Ixeia de telón de fondo. Había estado hacía 20 años, ni más ni menos. Así que propuse esa ruta para una excursión familiar. Aparcamos en los llamados Barracones de Estós, mejor dicho en la zona amplia de más abajo.  Y comenzamos a avanzar por la pista tras acortar unos metros por sendero. Altitud de inicio: 1.300 mts.


Al principio el valle es estrecho y llevamos el torrente cerquita. Cuando el valle se abre, aparece Estós en su esplendor. Los tresmiles al fondo, el verde de los prados salpicados de vacas,… Pasamos junto a Santa Ana, bebimos en la fuente con el abrevadero tallado en madera, y al poco nos adentramos en el sendero que asciende de manera importante  entre bosque. Bastantes grupillos. No hicimos caso al cartel de inicio de la senda, que sobreestima el tiempo necesario para llegar a los ibones. En 1h. 35’  nos plantamos en el Ibonet de Batisielles. 


Continuamos por sendero algo más abrupto a tramos pero bien marcado, y llegamos al Ibón de Escarpinosa. Altitud: 2.042 mts. Llevábamos 2h. 05’.  Un rincón de postal, pero de las bonitas. De mis preferidos.







Reposamos tranquilamente junto a sus orillas tomando un tentempié. Alguno incluso se atrevió a meter los pies. Y emprendimos el regreso por el camino de ida hasta el Ibonet. Junto a la cabaña almorzamos. Después continuamos la marcha por el sendero entre bosque, por el que los chavales bajaron corriendo a tramos, esperándonos sentado. Y así hasta la pista. Luego ya reunificados, terminamos la ruta. Empleamos en total 5h. 17’.








viernes, 15 de septiembre de 2017

PEÑA FORCA desde Oza (28/05/2017)

Participantes: Marivi, Jesús y Oscar.
Fecha y tiempo: 28/05/2017; sol, buena temperatura agradable, viento fresco arriba.
Duración: 3h. 20’ a Peña Forca; 7h. la ruta total.
Desnivel y longitud: .320 mts. de desnivel acumulado en 12 kms.
Dificultad: crampones para el corredor de acceso al collado.

La foto más típica del Valle de Hecho tiene como telón de fondo el macizo calcáreo de Peña Forca. Junto con la Sierra de Alano firman una estructura peculiar, dos líneas de muralla  cerrada también por los laterales. Como toda edificación defensiva, tiene sus puntos débiles, y hay algunas rutas que permiten su asalto. Peña Forca la tenía en mi listado de pendientes, y este día se dio la ocasión. Aparcamos en Selva de Oza entre caballos y vacas. Altitud: 1.113 mts.


            Un cartel de GR marca el inicio de la ruta. Un bonito y cómodo camino que asciende entre un bosque de hayas y pinos. Íbamos a un ritmo llevadero (no estaba yo para alegrías). Con la única interrupción provocada por una culebra de cierto tamaño (vaya susto), alcanzamos el final del bosque. Se abrió el valle, llegamos a una zona herbosa y menos pendiente. En un punto abandonamos el GR que va a Collado de Estribiella y por sendero menos marcado pero jalonado por mojones atravesamos un torrente  que cae de un pequeño salto. A nuestra izquierda ya se intuye la ruta a seguir. Tras superar un escalón, nos plantamos en una zona más llana al pie de la canal de acceso al Collado de Lenito. Hicimos una pausa. Veíamos nieve en el último tramo antes del col. Ahora avanzábamos por terreno pedregoso e incómodo.  Evitamos la nieve hasta plantarnos al pie de la zona más empinada. Salvamos un primer tramo nevado  de pocos metros usando huellas, y tras avanzar entre rocas, nos calzamos los crampones para evitar sustos en el segundo tramo, más largo, pero menos empinado. También había huellas, pero con crampones, mejor. 


Unos pocos metros ya por rocas, nos dejaron en el Collado de Lenito. Sólo restaba avanzar por trazas de senda por la pedregosa cara sur. Aunque sin pretenderlo pasamos por el Achar de Forca antes de plantarnos bajo un paso de I que antecede a la cima principal de Peña Forca, a la que llegamos tras 3h. 20’. Altitud: 2.390 mts. El viento era fuerte y fresco. Nos abrigamos y almorzamos a resguardo. En la cima nos acompañaron dos grupos, uno de mudos y una pareja muy simpática que no paraba de sacarse fotos chorras.




            Descendimos al collado evitando la cima secundaria. El corredor de nuevo con crampones y luego escogíamos ir sobre la nieve, pues estaba blandita. Por cierto que perdí la cinta de un crampón, pero uno de los compañeros de cima, que venía detrás, la vio ¡Qué suerte! 



El resto de la bajada la hicimos por el mismo camino. Llegamos al coche, rodeado de caballos y vacas, a las 7 horas de ruta.





miércoles, 13 de septiembre de 2017

PELOPÍN Y TOZAL D'O PILÓN desde Cotefablo (20/05/2017)

Participantes: Familias Conesa-Vallés y Vázquez Duplá.
Fecha y tiempo: 20/05/2017; temperatura agradable.
Duración: 1h. 40’  al Pelopín; 2h. a O Pilón; 5h. la ruta total.
Desnivel y longitud: 619 mts. acumulados. Unos 10,4 kms.



El Pico Pelopín y sus vecinos Erata y Monchoya son  clásicos entre las excursiones no demasiado exigentes y cuando hay que evitar alturas mayores por presencia de nieve. Se trata de un cordal herboso al sur del Cotefablo. Aparcamos a la salida del túnel. La zona disponible está a tope, casi no hay sitio. Altitud: 1.420 mts.
Tomamos un sendero  PR que asciende  de manera decidida por encima del túnel. Alcanzamos una pista en uncolladete con cartel donde  a la derecha marca Torunzué y a la izquierda Pilupín. Seguimos la pista a la izquierda que tras unas revueltas nos dejó bajo la loma cimera.  Un padre con sus dos hijos iban por delante y en lugar de atacar la loma la bordearon siguiendo algo más la pista que continúa a media ladera, para luego tener que remontar decididamente la loma  herbosa sin senda alguna. Un poco tontería, pero nosotros hicimos lo mismo, creyendo que el ascenso así sería más suave o que habría sendero. Nada. Mejor hubiéramos ascendido directamente, que tampoco es para tanto. En 1h. 40’ pisábamos la redondeada cima, con varios pequeños mojones. Altitud: 2.007 mts

Apenas nos quedamos, pues la idea era  al menos llegar al Tozal d’o Pilón. Allá cerquita lo veíamos, siguiendo el cordal. Un ascenso a una loma intermedia, descenso al Collado de Otal y un corto pero empinado ascenso por trazas de senda nos dejó en la segunda cima del día, esta sí coronada con una gran mojón ganadero, típico y chulo. En realidad unos hicimos eso, otros rodearon el Tozal para remontar la vertiente opuesta algo menos empinada. No había motivos para ello. El hombre es el único animal que…. Altitud: 1.989 mts. En total, 2h.  

            Abajo veíamos el pueblo deshabitado de Otal. Lancé la idea de descender pero no hubo unanimidad y lo desechamos.  Al otro lado también veíamos lo que queda de las casas de Yosa. Bajar allí ni lo sugerí. También veíamos las cimas de Ordesa, Sierra Tendeñera, y más lejanas bastantes cimas más. Soplaba airecillo pero comimos en un magano, algo más debajo de la cima.


Descendimos, ahora sí todos, por la senda de ida el corto tramo hasta el collado de Otal. De allí ya seguimos la pista, que al realizar una media ladera evita los ascensos y descensos del cordal del Pelopín. Al regresar al colladete mencioné en broma el Torunzué, y alguno se animaba, inconsciente, pero evidentemente tomamos el sendero que nos dejó junto al coche a las 5h. de ruta.   

lunes, 11 de septiembre de 2017

RINCÓN VERDE desde Panticosa (23/04/2017)

 Participantes:   Familias Orós-Arnal, Conesa-Vallés y Vázquez-Duplá.
Fecha y tiempo: 23/04/2017; soleado.
Duración: 2h. 30’ al Rincón Verde; 6h. 35’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 883 mts. de desnivel acumulado en 16,8 kms.


Para esta excursión, multitudinaria y heterogénea, escogimos el Valle de la Ripera. Excursión larga y tendida, pero sin excesivo desnivel. Tras barajar comenzar en el merendero, al final iniciamos la ruta en el aparcamiento de la telecabina de Panticosa. Altitud: 1.133 mts.


            Tomamos el PR. Las primera rampas pican un poco y  el personal se asustó un poco y sé que me maldijo. Llevábamos el Bolatica a la derecha hasta que atravesamos el Puente A Zoche y lo dejamos a la izquierda, avanzando  por terreno ya más suave, salvo alguna rampa. Atravesamos unas praderas con la senda algo más desdibujada. 

Luego se desciende algo para atravesar de nuevo el río, ya al inicio del Valle de la Ripera que se abre a nuestra derecha. Llegamos a la pista que viene del merendero, y ya tomamos rumbo sur para recorrer el valle por ella. El camino es en ascenso pero suave, poco a poco. Por pista. Pasamos junto al Refugio Ripera, atravesamos de nuevo el río, vimos una fuente que anotamos para la vuelta, y avanzamos pasando junto a otra cabaña. Ya teníamos a la izquierda la cascada que baja del Collado Tendeñera, y los paredones de Sierra Tendeñera cerca de nosotros, imponentes. 


Ascendimos unas últimas rampas girando algo a la derecha para ganar visión del Circo de Ripera o Rincón del Berde. Llevábamos 2h. 30’. No estaba demasiado verde, la verdad. Aunque hay que decir que nos aún quedaba un trecho hasta llegar al Refugio y a  la llamada explanada del Verde. Altitud: 1.725 mts.

Volvimos por nuestros pasos, para abandonar la pista y descender al río, a una explanada que habíamos visto a la ida antes de girar. Allí comimos. Y alguno se bañó, involuntariamente. Cuando el sol se escondía  en minúsculas nubes casi hacía fresco, pero  al salir, calorcete. Vimos descender   de la cascada a un montañero con dos perros y esquís a la espalda. Pensé qué “pringao” se había metido tamaña aproximación porteando esquís, pues hasta la cascada no había ni gota, pero al ver quien era, cambié la palabra “pringao” por “monstruo”, pues era un corredor de montaña de élite, pero de la élite, supongo con ganas de meterse en buen entreno…


 Reanudamos la marcha volviendo a la pista. Repusimos agua en la fuente, y continuamos la ruta por el camino de ida. 35’ de marcha. Al final la verdad que hacía calorcito. En total, 6h.