jueves, 2 de noviembre de 2017

MONCAYO desde el Santuario (08/10/2017)

Participantes: Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.: 08/10/2017; sol, temperatura agradable.
Duración: 2h. a la cima; 4h. 20’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 797 mts. de desnivel acumulado en la ruta de 9,15 kms.


Todavía no habíamos subido al Moncayo. Imperdonable para una familia montañera que vive en Zaragoza. Yo había ascendido dos veces, tampoco demasiadas. Así que este domingo de fiestas del Pilar, huyendo de las multitudes, programamos una escapadilla para intentar hollar el punto culminante de Zaragoza. Aparcamos en Haya Seca, centenas de metros antes del Santuario. El trayecto se hace largo, en Vera te plantas pronto, pero luego nunca llegas. Altitud de inicio: 1.564 mts.


Comenzamos recorriendo la pista que termina en el Santuario. Luego tomamos ya el sendero muy marcado que asciende entre bosque, poco a poco. Pero esta primera parte se acaba enseguida. Se termina el arbolado, y te encuentras plantado bajo el Circo llamado el Cucharón. Vimos enfrente a la derecha el senderillo que asciende directamente a la cima, parece empinadísimo. Nosotros por supuesto seguiremos el de la “vía normal” que gana el cordal por el lomón sur, hacia la izquierda. Es un sendero muy marcado y jalonado por hitos, sin más posibilidad de despiste que intentar evitar los numerosos atajos. Pero pedregoso y bastante empinado a tramos. A Ana se le hizo duro, eso dijo al menos. Ralentizamos la marcha. Aun así llegamos al Collado de la Piedras en dos grupos, Pablo, Miguel y yo por un lado, y algo más retrasados Ana y Jorge.

Una vez en el cordal, se sube ligeramente el Cerro San Juan, para descender unas decenas de metros y encarar el último repecho hasta el Pico de San Miguel, punto más alto del Moncayo. Se trata de un terreno pedregoso y herboso, pelado, sin dificultad, nada escarpado. Nos plantamos junto a la figura de la Virgen del Pilar a las 2h. de marcha. Altitud: 2.312 mts. Como siempre, mucha gente. Es una cima concurrida. Almorzamos en uno de los numerosos “vivac” que hay en la amplia y casi llana cima.


            Retornamos al coche por el mismo camino. Pero en el Santuario nos quedamos un ratillo tomando un café. Luego ya reanudamos el descenso hasta el aparcamiento. Vimos todo el terreno tan seco, que ni siquiera nos dimos una vuelta para ver si había salido alguna seta. En total, invertimos 4h. 20’.


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