lunes, 2 de abril de 2018

III TRAIL MURALLAS DE DAROCA 21 KMS. (11/03/2018)


Mal tiempo en el Pirineo, así que el miércoles me apunté al Trail Murallas de Daroca. Había que salir a hacer algo de desnivel y así lo aseguraba. Expedición con Marcos y Gorca, apuntados a la Maratón. Yo con el Medio me conformé. Se trataba de hacer kilómetros, no de pegarme una paliza. Allí nos encontramos a Alberto de Andarines, apuntado a mi distancia. Y Rafa, que corría la 10k.

Despido a mis valientes compañeros que salen a por los 45 kms. y media hora después nos tocó a nosotros. Tonteando para las fotos salimos casi de los primeros, así que los kilómetros iniciales quizás fuimos algo deprisa llevados por el rebaño y además me pasaba gente por los dos lados. La cosa poco a poco se reguló. 



En el kilómetro 3 o así, vi a Alberto y me puse a su altura. Compartiríamos ya el resto del recorrido, incluso a ratillos charrando (en las bajadas o llanos), pero no porque fuéramos sobrados, sólo regulando.

Estas carreras de cuestas cortas pero poderosas, en las que la gente las intenta correr casi todas, no son lo nuestro, que somos más bien de “terreno pirenaico”, subidas largas, no tan explosivas. Las bajadas sí eran muy adecuadas para lanzarte, pero tampoco forzábamos que luego las piernas lo pagan en las subidas. Combinábamos tramos de pista con sendas entre pinar y alguna barranquera, pero generalmente por buen piso. Había menos barro de lo esperado, más bien poco, eso sí, el terreno estaba blandito. Hacía fresco, y a veces soplaba viento algo fuerte. Yo iba abriendo y cerrando el chubasquero. Un par de ocasiones el viento traía gotas, pero no llegaban ni a ser cuatro.





Pasada la mitad de la carrera y con la mitad de las cuestas hechas, Alberto metió un punto más y yo le seguí. Ya no abríamos tanto el pico. Se notó eso y que ya estábamos colocados en nuestra posición, porque no nos pasó casi nadie. En el km. 15 o así, nos unimos a los de la 10k. con los que compartíamos último tramo. Justo llegaba Vanesa, de Andandaeh, al avituallamiento a la vez que nosotros. Pero Alberto salió disparado tras un sorbito de agua. Así que tiramos para adelante esperando la última cuesta, al Castillo de San Cristóbal. Tras algunos subes y bajas, ahí la teníamos cuando quedaban un par de kilómetros o menos. Corta pero muy empinada. En esta sí que no corría “ni Blas”. La salvamos bien. Luego una bajada, pista y escaleras, nos dejó en las calles del pueblo para recorrer los últimos metros. Al final, 2h. 11’, entramos juntos. Puestos 47 y 48 masculino.  




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