viernes, 26 de octubre de 2018

XXI HIRU HAUNDIAK (20/10/2018)


La Hiru Haundiak es una marcha montañera que une la ascensión a tres de las cimas emblemáticas de los Montes Vascos: Gorbea, Amboto y Aizkorri. Hace unos años surgió la versión competitiva. Hay gente que la sigue realizando con bota, y los más, con zapatillas de trail. Tienes como tiempo límite 24h. para realizarla y se alargó hasta los 101 kms.

Es una prueba bienal. Tras participar en 2016, Quique nos animó a apuntarnos en 2017 a “Los Montes de Vitoria”, otra marcha en la que sortean plazas para ésta. Nos tocó a él y a mí. Y a Marcos y Jordi en el difícil sorteo. Expedición de cuatro, de la que al final se borró Quique, Capitán Araña.
Total, que llegamos a Araia los tres, y tras recoger dorsales y dejar la bolsa de vida, un autobús nos llevó a Murgía, donde se da la salida, a medianoche. Nos juntamos con Saioa y Álvaro.
Ya me habían advertido de que el personal salía andando, pero no sabía hasta qué punto. La lentitud de la salida y los tapones que se formaron fueron desesperantes. Quizás salimos demasiado atrás, no sé. No es que pretendiéramos salir escopeteados, pero caminar lentos al salir no era el plan.

Desde la salida se puede decir que comienza la subida al Gorbea, primera cima “grande”. De noche cerrada, niebla arriba y mucha humedad. La subida se hace por campas de hierba, nada técnica. Nuestra idea era ir los tres en grupo. Tardamos poco más de 2h. Sin ver nada, ni la cruz ni nada, una pena, nos lanzamos al descenso. Un descenso muy resbaladizo por un sendero muy trillado de tierra y barro entre pastos con bastante pendiente. Vaya culetazos que vi. Milagrosamente salimos indemnes y con la culera limpia, cosa que muchos no podían decir. Luego ya venía terreno más cómodo. Pistas y caminos. Pasamos el avituallamiento de Ubidea, y nos dirigimos a Otxandio, pueblo en el que teníamos avituallamiento en un polideportivo. Era el kilómetro 28,5. Llevábamos 4h. 21’. Estuvimos una media hora, demasiado tiempo, pero tuvimos que hacer parada técnica los tres, uno detrás de otro, hubo poca coordinación. Nos cambiamos de ropa, al parar se había enfriado la ropa húmeda. Los ánimos no estaban muy allá. La oscuridad, la niebla, el barro del terreno…y ni siquiera un tercio de carrera. Y venía la subida a Amboto y su temible bajada. Íbamos bien de tiempo y de fuerzas, no tanto de temple. Se oían frases de “la última”, “me paso a las 10k”, “no me dejéis apuntarme a más”. Ahora en casa alguno lo niega y aduce que tendría un bajón de azúcar.
Salimos de nuevo a los caminos, rumbo a Urkiola, que a mí me sonaba de una prueba ciclista, la Subida a Urkiola. Mis compañeros cambiaron las pilas del frontal, yo no me acordé. Después, un tramo de pista ascendente y nos plantamos bajo el Amboto. Así que además de por la subida, iba yo preocupado porque de un momento a otro igual tenía que parar y cambiar el frontal en la oscuridad. Que por cierto Marcos iba con uno de los focos de La Romareda, así que ahora que no me oye, yo iba con mi frontal a baja potencia para ahorrar pilas, con el suyo veíamos yo y todos los que iban a un kilómetro a la redonda. La subida es técnica, empinada y por rocas calizas, algo resbaladizas subiendo y mucho bajando, porque se baja por el mismo sitio. La gente es muy pesada y venga a preguntar cuánto quedaba, y escuchábamos todos lo que algunos no queríamos escuchar,…”aún os queda, aún“. Se hizo larga, pero en realidad no se sube mal, a poco acostumbrado que estés a moverte por las montañas, eso sí es una subida lenta. Lo malo era pensar en la bajada. No se corona Amboto, se llega a una brecha a poco de cima por seguridad. 

Arriba estuvimos unos segundos, para reagruparnos, hacer la foto y yo sacar el frontal de repuesto, pasé de cambiar pilas. La bajada la hicimos con cuidadín, la roca resbalaba mucho, húmeda y recubierta de barrete. Es una bajada delicada, pero en peores me he visto. La cosa era ir con mucha concentración eligiendo agarres y el lugar donde pisabas. Alguno por ahí dio con sus huesos en el duro suelo. Nosotros no. Comentamos que en esta carrera estábamos soportando más cansancio mental del habitual debido a que entre la niebla y el piso había que ir muy concentrado casi todo el tiempo. Llegar a pistas de nuevo, fue un alivio.

Amaneció, pero la niebla nos envolvía. De nuevo íbamos ya con la camiseta húmeda. Ascendimos el muy bonito Monte Orixol. Vaya bosques, vaya entorno. El ascenso es durete, pero el piso una autopista comparado con Amboto. Bajada al Puerto de Kurzeta y nos plantamos en el km. 50. Nos animábamos entre los tres. Un acierto ir en grupo. ¡Ahora ya íbamos restando! Pronto estaríamos en Landa (km. 60), base de vida con la bolsa. 

Llegamos a las 12h. 07’. Ya calculábamos que tardaríamos entre 21 y 22 horas. No nos sobraba tanto tiempo respecto al corte, pero es que el corte no es muy generoso. Nos propusimos estar en Landa unos 40’ y eso tardamos en reanudar la marcha. Comida, cambio de todo, y ya las cosas se veían de otra manera que en Otxandio. Las frases eran ya motivadoras. Visualizábamos la entrada en meta, la duchita y la camita, y el chuletón.

Ahora venían avituallamientos cada 5 kms. y se trataba de ir “partido a partido”. El piso ahora era aceptable, senderos y pistas. Pero con subes y bajas continuos. Y algunas cuestas eran poderosas. Por cierto, en los perfiles, todas las bajadas salen, pero todas las subidas no, siempre hay de más. Lo denuncio. Tras cubrir unos 10 kms., nos quedaba pasar la zona de los molinos, de la que nos habían hablado mucho y mal: “que si son 78 interminables molinos”, “subidas y bajadas rompepiernas”, “que se hace larguísimo”, “que es lo peor”. ¿Peor que Amboto? ¿Peor que la bajada de Gorbea? Para mí, no. Efectivamente es una sucesión de “pechugazos” que diría quien yo sé, con bajadas y tramos más llanos, que se hace larga. Pero poco a poco y trotando cuando se podía, fue pasando. Además, como había niebla, no veíamos la hilera de molinos. Los oíamos, eso sí. Lo que nos cabreaba era que en lugar de avanzar por la pista que los une, nos hacían ir haciendo eses fuera de ella. ¡Qué necesidad hay! Al pasar junto al molino 78, estábamos ya en el km. 82, y eso era estar ya como quien dice en el tramo final. Al menos eso pensábamos.  

Trotábamos cuando se podía para plantarnos cuanto antes al pie del Aizkorri. En cuanto nos parábamos por “motivos técnicos menores”, nos pasaban personajes con bota, pantalón largo y mochila poderosa que parecía que caminaban a ritmo normal, pero no, necesitábamos trotar para alcanzarles y pasarles. Eso nos desquiciaba.  Nos mirábamos incrédulos. ¡Qué barbaridad! Habrá que entrenar lo de caminar deprisa. Parecíamos estar en un bucle temporal, continuamente adelantábamos o nos adelantaba la misma gente. ¿Estaríamos soñando o qué?

Bajo la sierra del Aizcorri, quiso salir tímidamente el sol. Ascendiendo al pico, se disipó la niebla, las vistas fueron espectaculares, pero pasaban ya las siete de la tarde y esto no duró mucho. La subida la hicimos a buen ritmo. Es una subida por sendero muy marcado, con piedras y tal, pero sin dificultad. 

Bonita cima, la única que hicimos de día. Coronamos a las 19h. 31’ de carrera. Quedaba tan sólo descender. Vimos el bonito anochecer bajando de la cima. Poco nos había durado el intervalo de poder ver a nuestro alrededor. 

Nos habían dicho que la bajada al principio era mala y después ya descenso entre bosque. Correcto, entre bosque, pero malo también. No como Gorbea, no como Amboto, pero de cómodo, nada, y menos a estas alturas. Aunque siguiendo nuestra táctica de “ni muy aprisa ni muy despacio”, íbamos pasando a grupos que caminaban, algunos con acompañantes sin dorsal. Porque nosotros en cuanto se podía, a trotar. Que se podía poco. Además, hay un par de repechos que, “mecagonros”,… Alguno gritaba que era el primer descenso a meta que hacía subiendo. Hay que intentar no perder el humor.

El último tramo de bajada es bueno, sí. En concreto cuando se llega al pueblo, al asfalto (nótese la ironía). No me alargo más que bastante larga fue. A las 21h. 45’ llegábamos la meta entre gritos de “Oso Ondo”, “Txapeldunes” y demás. 

 Puesto 667 de 965. Y si salieron 1.700…pues significa que hubo bastantes abandonos. Dicen que hubo muchos en Otxando por frío.





martes, 23 de octubre de 2018

MONTE SOLANETA E INTEGRAL DE OROEL (23/09/2018)



Fecha y meteo.: 23/09/2018; sol.
Duración: 29’ al Monte Solaneta; 1h. 33’ a la Cruz; 2h. 57’ la ruta total.
desnivel y longitud: 1.027 mts. de desnivel acumulado en 19,01 kms.

Empecé el verano jaqués subiendo a Peña Oroel, y quise terminarlo de la misma manera. Pero para mayor motivación, introduciendo alguna variante a la simple subida a la Cruz. Aparqué en Barós, me da pereza salir desde Jaca, la parte hasta la senda se hace pesada en cualquiera de las dos aproximaciones, por San Salvador o Barós. Altitud de inicio: 928 mts.
Empecé a trotar por las calles de Baros y seguí la pista y la senda hasta las Fuentes de Barós. Allí paré a beber y metros más adelante, cuando la senda principal se mete por el bosque girando a la izquierda, tomé otra a la derecha, menos bonita, que desemboca en una pista. Tomé la pista a la derecha y por ella, tras alguna revuelta, llegué a una de las  redondeadas cimas del Monte Solaneta, hay mesas y mirador hacia Jaca. Altitud: 1.195 mts. Llevaba sólo 29’.


 Descendí por la pista un tramo e intenté avanzar hacia la otra cima pero está totalmente vestido. Lo dejé y seguí la pista hasta que cruza con el PR que sube de San Salvador, lo tomé y llegué a la carreterilla y al Parador.
Después de beber otro poquito, ascendí a la Cruz como tantas otras veces por la ruta normal. Han repintado los números de las 33 curvas. Llegué a la Cruz a la 1h.33’. Altitud: 1.769 mts.



            Después de charlar un ratillo con un par de andarines de Huesca, recorrí de bajada el cordal pero en el Collado de las Neveras continué. Pasé por la apenas perceptible Punta de Sora. Altitud: 1.707 mts. 


Y seguí hasta Punta Bacials. Altitud: 1.698 mts. (2h. 05’). 


Volví sobre mis últimos pasos al cordal a tomar para descender la Senda de los Lobos. Por ella llegué a la pista asfaltada. De allí a Barós siguiendo la senda. Todo sin más percance que un pequeño susto: un perro suelto (contraviniendo la legislación que no permite los animales domésticos sueltos en este espacio protegido), amagó con “jugar conmigo” (eso dicen siempre los dueños) ladrando de una manera en la que yo no apercibía amistad precisamente.  Para algunos tras este comentario paso a ser un tío sin corazón porque “hay perros mejores que las personas y la gente guarra tira papeles por la montaña y las bicis van por las aceras y tal…”. Pero aquí y ahora estoy escribiendo que por el Monte Oroel no pueden ir los perricos sueltos y a los dueños “se la refanfinfla”. Otros debates en otros foros. (Por cierto, en Francia, en los parques nacionales, ni atados, lo digo porque algunos ponen a los vecinos como ejemplo,…pero para lo que les conviene…). En total 2h. 57’ de ruta.

lunes, 22 de octubre de 2018

MONTE ALBARÍN por Bergosa (08/09/2018)


Fecha y meteo.: 08/09/2018
Duración: 24’ a Bergosa; 1h. 12’ a Albarín; 2h. 09’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 757 mts. de desnivel acumulado en 15,83 kms.


Tocaba hoy visitar Bergosa, pueblo casi deshabitado cerquita de Jaca. La idea era subir desde el Camino de Santiago a la altura de La Cantera y volver por La Selva de Jaca y Rapitán o quizás descender hasta Castiello para localizar el inicio de la senda junto a Ijuez, cosa que cuando intenté la ruta en sentido inverso la última vez, (Castiello-Bergosa), me resultó imposible. Y otras muy difícil. Ya vería según ganas. Aparqué en La Cantera. Altitud de inicio: 813 mts.
Tras unas decenas de metros trotando por el Camino de Santiago, tomé la senda indicada. Pica hacia arriba, así que ya alterno correr y caminar. Me llevó 24’. Vi unos carteles de “Fuente” y otras que indican a Castiello, estos últimos antes no estaban. Y además cuando he venido de Castiello he pasado al lado de la fuente. Luego investigaría.
Y he dicho luego porque me decidí a alargar la ruta ascendiendo al Albarín. Tomé al este del pueblo la senda que asciende realizando una media ladera al sur del Monte de San Salvador, hasta desembocar en la pista que va de Ipas al collado bajo el Albarín y baja a Garcipollera. Normalmente este tramo lo hago de vuelta a Jaca y sigo descendiendo la pista a la derecha, esta vez continué ascendiendo a la izquierda como cuando subo al Albarín desde Jaca. Una vez en el collado, como siempre, seguí otra pista que asciende y va rodeando el Albarín por el norte, hasta salirme de ella y remontar la loma cimera directamente. Me planté junto al geodésico en 1h. 12’. Altitud: 1.551 mts.




            Deshice el tramo al collado, y corrí por la pista en descenso pero no hacia Ipas y Jaca, sino hacia la Garcipollera. Buscaba el nacimiento de otra pista que lleva a Bergosa. Tras algunas revueltas, más tramo de lo que parece sobre el mapa, allí apareció. Abandoné la pista a Garcipollera y tomé la de la derecha. Rodeando el Monte de San Salvador por el norte, llegué a la parte alta del pueblo de Bergosa. Hay un ramal a la derecha que parece tirar hacia Castiello, y otro a la izquierda que desconozco dónde puede ir. Ya en el pueblo, seguí los carteles que indican a Castiello. Y el misterio quedó resuelto: han abierto un camino al oeste de la senda que pasa al lado de la fuente. Tras un tramo feote, desemboca en la senda que desciende al Ijuez. Me planté junto al río. Intenté memorizar a qué altura, y luego me dirigí hacia el Camino de Santiago, siempre con el río a mi derecha. Salvé el murete bajo el puente del ferrocarril y ya por el Camino sentido Jaca, troté hacia La Cantera. En total: 2h. 09’ de marcha.

MONTE ALBARÍN DESDE BARAGUÁS (28/08/2018)



Fecha y meteo.: 28/08/2018; sol.
Duración: 1h. 02’ al Albarín; 1h. 43’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 654 mts. de desnivel acumulado en 14,01 kms.

Siguiendo el consejo de Rafa, de que la subida más bonita al Albarín era desde Baraguás, aparqué junto a la iglesia del pueblo y me dispuse a realizar esa subida. No llevaba la ruta en el reloj, así que iba a tirar de memoria e intuición. Altitud: 948 mts.
Muchas veces lo más difícil de las rutas nuevas es encontrar el comienzo si no está indicado. Yo sabía que debía tomar una pista o camino al noroeste del pueblo.  Probé con un ancho sendero que tiraba hacia la sierra. No llevaba a ningún lado, se volvía impracticable, pero girando al suroeste unos metros, desemboqué en un camino que también avanza dirección noroeste. Tras un titubeo en froma de desvío a fincas particulares, seguí avanzando por él junto a un cercado. Junto a un depósito se junta por la izquierda una pista, creo que desde Ipas, y ya se afronta por ella el ascenso hacia el cordal de la Sierra de Baraguás. Iba progresando por la pista, trotando y andando según pendiente, buscando al inicio de un sendero dibujado en los mapas, que asciende a la divisoria más directamente y de manera más montañera que la pista. No vi mojones ni señalización alguna, y el bosque de pino con boj y erizones que rodea la pista parecía bastante denso. De manera que siempre por pista, monótono y aburrido ascenso, llegué al Collado de las Candeleras, encrucijada de varias pistas. La que sube de Baraguás, la que baja a Villanovilla, la que sigue el cordal al este al Torrullón, y la que sigue el cordal al oeste, al Albarín. Evidentemente tomé esta última, que tras subes y bajas más pronunciados de lo recordado, me llevó a la cima del Albarín, tras 1h. 02’. Altitud: 1.559 mts.



La subida es similar a la que otras veces he hecho por Ipas desde Jaca, y muy parecida a la que se hace desde Villanovilla. Pista entre pinar. Pero bueno, otra alternativa más. Emprendí el descenso trotando por la pista. Se baja rápido. Al acercarme al pueblo tras pasar el depósito, creo que esta vez seguí en todo momento la pista “buena” sin los titubeos de la ida, pasando al lado de una fuente pero desembocando en la carretera en el mismo punto en el que había iniciado la marcha. En total: 1h. 43’. Comentando la ruta con Rafa, me dijo que hay un sendero pero que está escondido, hay que conocerlo. Y que está bastante vestido, es “para jabalíes”. Bueno, con semejante descripción, creo que de momento no investigaré mucho.

martes, 16 de octubre de 2018

MONTE OSCURO (05/10/2018)



Fecha y meteo.: 05/10/2018; sol.
Duración: 51’ al radar; 1h. 09’ al Monte Oscuro; 1h. 44’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 448 mts. de desnivel acumulado en 15,1 kms.


Hace ya tiempo tenía pensado ascender al Monte Oscuro. Ruta cercana a Zaragoza, una buena opción para una salida de media tarde o media mañana, cuando el calor no aprieta. Es la segunda altura de la Sierra de Alcubierre, y algo más montañera que San Caprasio. Una pista sale de Perdiguera y pensé en aparcar en el pueblo, pero se haría demasiado largo el recorrido y no había ni tanto tiempo ni tantas ganas. Avancé por ella con el coche y lo aparqué en el Collado de la ermita de Sta. Cruz. Altitud de inicio: 639 mts.

En dicho punto hay un cruce de pistas y caminos. Está indicada la pista que asciende al Radar meteorológico, y por ella comencé a trotar, con no demasiadas buenas sensaciones. Al principio llanea para luego comenzar a ascender poco a poco. Vamos al este, rodeando por el norte tanto Monte Oscuro como otra cima al este en la que se sitúa un radar. Luego giramos casi 360º para acometer las últimas rampas algo más fuertes y alcanzar el radar. Llevaba 51’. Al otro lado del radar nace una senda que avanza bajo bosque en dirección sur hasta llegar a unas antenas justo al borde de los escarpes que caen casi verticales hacia el Valle del Ebro. Un sendero algo abrupto desciende al oeste y luego va girando al norte poco a poco. Yo iba siguiendo la ruta en el reloj y en un punto debía abandonar este buen sendero y afrontar bosque a través el repecho final hasta el geodésico. Había leído que no había senda y que la progresión era complicada, pero aún fue más de lo que pensaba: trancos caídos abajo, arbustos y ramas por arriba. Otra embarcada y otro tramo “en plan jabalí”, vaya racha que llevo…Aún no sé ni cómo, alcancé el cordal algo menos vestido y logré situarme junto al hito geodésico que marca la cima de Monte Oscuro. Llevaba 1h. 09’. Altitud: 824 mts.


Quise avanzar por el cordal hacia el norte, pues lo vi más practicable, pero no sabía cómo estaría luego la bajada a la senda, y más valen arañazos conocidos que por conocer, así que al final regresé al sendero prácticamente por donde subí, si tenemos en cuenta la precisión del reloj. Con  gran alegría recuperé la senda, por la que descendí cómodamente  hasta una zona de campos en la que la senda es ya camino y que desemboca en la pista de subida al radar. Restaba sólo un último tramo de pista, ya recorrido a la ida. He escrito que había sido más o menos llano, pero más bien descendía, es decir que ahora picaba hacia arriba. Llegué al coche a las 1h. 44’ de ruta. Toda trotando excepto la parte fuera de sendero, claro.



domingo, 7 de octubre de 2018

PICOS ARNALES Y PONDIELLOS desde Baños (29/09/2018)

     

Participantes: Jesús y Oscar.
Fecha y meteo.:  29/09/2018; sol y alguna nube; no demasiado calor.
Duración: 2h. 45’ al Arnales; 6h. 36’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.420 mts. de desnivel acumulado en 10,65 kms.
Dificultad:  la cresta al Arnales fácil, algo aérea; al Arnales sur, preferí no ir; el Pondiellos fácil.

De las propuestas de Jesús para este día, escogí el Pico Arnales. Hacía tiempo que no subía un tresmil y me apetecía visitar la zona de Pondiellos. No tanto el tramo común con el Garmo Negro, pero no queda otra. Iba directo a aparcar a Casa de Piedra pero Jesús me avisó y lo dejé cerca del Ibón. Altitud de inicio: 1.626 mts.

Tomamos el sendero hacia los macizos de Argualas e Infiernos. Ni un cartel, podía haberlo. Detrás de nosotros un grupillo de cuatro o cinco jóvenes. Malo, pensé. Efectivamente Jesús puso una buena marcha. Ascendiendo sin pausa llegamos a la Mallata Baja y ya habiendo dejado atrás el grupete, a la Alta. Rodeados por otros grupos encaramos a la derecha la corta pero dura subida por una canal que salva un escalón. Giramos a la izquierda y avanzamos por terreno rocoso. La ruta se divide, a la izquierda pasa bajo los paredones del Garmo, para su ascenso, de frente, avanzando a la derecha de la canal que baja del collado, al Col de Pondiellos.

 Tomamos alguna foto de los bonitos ibones, de los Infiernos al frente y continuamos realizando una media ladera sin ganar altura pero por terreno pedregoso descompuesto, incómodo, bajo las paredes del Pondiellos y del Arnales. Llegamos al Collado Saretas. Hay hitos y sendero a tramos. Continuamos sin ganar altura apenas hasta que giramos a la derecha para ascender al collado entre Infiernos y Arnales. Sendita sobre gravilla, casi se va mejor por las piedras fuera de sendero. Tras un corto tramo de cresta, algo aérea pero no demasiado y nada difícil, llegamos junto al hito cimero del Pico Arnales. Altitud: 3.002 mts.

Llevábamos 2h. 45’. Al sur, detrás de un tramo de cresta de aspecto inquietante, se ve otra cima con hito. Había leído que la principal era la primera pero Jesús quiso ir a la otra. Yo me negué. Esperando en la cresta, llegaron dos montañeros despistados que incluso se habían saltado el hito y que se dieron la vuelta tras comprobar en el gps que la cima principal estaba detrás.



            Cuando volvió Jesús, deshicimos nuestros pasos hacia el Col de Pondiellos, pero al pasar bajo la ladera del Pico Pondiellos, acometimos su ascenso por una pendiente pedregosa pero sin dificultades. Llegamos a una pequeña horcada y tras alguna trepadilla por roca, alcanzamos el hito cimero. No es andar, pero no es difícil, que yo ya no las tenía todas conmigo. Llegamos a las 4h. 05’. Altitud: 2.971 mts. 


Almorzamos allí, y después bajamos hasta la horcada y de allí alcorzamos al Collado, hay trazas de sendero. Luego descendimos por el camino de ida. En total: 6h. 36’ de ruta.




jueves, 4 de octubre de 2018

VII MEDIA MARATÓN DE LA PUYADA OTURIA (16/09/2018)

FECHA:
16/09/2018.
DISTANCIA:
21,5 kms.
DESNIVEL:
+1.040 mts.
DORSAL:
151
TIEMPO LISTADO:
2h. 44’ 10’’
TIEMPO CHIP:
2h. 44’ 10’’  
RITMO:
7’ 38’’/km.
PUESTO:
21/46



La Puyada al Oturia, 38 kms. y +2.200 mts. es una carrera que ya corrí en 2014. Me pareció bonita pero dura, hay que correr mucho. Acabé contento con el tiempo pero con las piernas castigadas como pocas veces. Esta vez escogí la “hermana pequeña” de 21,5 kms. y +1.040 mts. Ya se sabe, a menos distancia, aún se corre más, pero bueno,…





            No es una carrera multitudinaria, fue Campeonato de España, pero últimamente tanta oferta, fechas quizás no demasiado apropiadas o yo que sé,…le cuesta.  

            El disparo de salida  en Pirenarium nos sorprendió a Marcos ya a mi charrando. La gente salió despepitada por las calles de Sabiñánigo. Yo sabía que había que correr un poquito para situarte bien colocado cuando aparece el sendero de ascenso a la Sierra de San Pedro. Más que nada porque  cuanto más adelante, más rápido suben y más te impulsan a ti a subir rápido.  El primer kilómetro a menos de 4’ 30’’/km. Me vi comenzando el ascenso tras mi tío y Marcos, que corrían la Puyada.
            Así que la subida la hice intentando mantenerme tras ese grupete que me pareció un buen autobús. Pude mantenerme hasta coronar Santa Engracia. Pasé a un corredor veterano de rojo que supuse de la media al no llevar ni riñonera ni mochila. Iba quizá demasiado deprisa pero tenía ganas de marcha. En la bajada mi tío se nos fue Y descendimos Marcos y yo, tranquilos, hablando. Pero en un momento dado aceleré un poquito bajando, y dejé atrás a Marcos, que subiendo estaba fino pero bajaba con tranquilidad. Tras cruzar el Basa, me coloqué tras un corredor con la camiseta azul de la Osan. Me propuse seguirle si podía. Incluso intercambiamos algunas frases, me confesó que bajando había notado el cansancio de la subida. Y comentamos que es difícil saber si vas a un ritmo sostenible o no en los trails, a diferencia del asfalto. Subimos a Osan y luego una empinada cuesta a San Román. 

Se nos unió un compañero de naranja. Allí había un avituallamiento y salí el primero. Pasado San Román, bifurcación, los de la Puyada seguían hasta Oturia y nosotros comenzábamos el regreso. Por asfalto llegamos a Isún. Yo detrás del corredor de naranja que me pasó en el asfalto pero delante del de azul. Vi que el que me precedía tampoco se me escapaba mucho y me propuse seguirlo el rato que pudiera. Por senda de nuevo, volvimos a pasar al lado de Osan y bajamos para cruzar de nuevo el Basa, atravesando antes algunos riachuelos y zonas de barrete. Al intentar seguir al compañero siempre das algo más que si fueras solo. Iba, no digo que apurado, pero sin guardarme nada.
            En el avituallamiento del Basa, kilómetro 17, oí que el voluntario le decía a mi compañero que 6 kilómetros y él le respondía que no, que 4. Jeje. Como si el negar que quedaban 6 hiciera que quedasen 4,….Luego yo lo mismo, me dice que quedaban unos 6 y yo que no, que según mi reloj, 4,…Evidentemente quedaron casi 6. No apareció nadie por detrás. Tras un tramo de subes y bajas por terreno de margas y otear Sabiñánigo, en el que incluso pasamos un corredor agotado, un voluntario te indica que la carrera no va directamente a meta, sino que hay que desviarse para realizar una última subida por la Sierra de San Pedro. Ya lo sabía, por perfil y por la Puyada, pero aun así sienta mal, y eso que es un buen sendero y entre árboles. Estaba aguantando tras el compañero, y eso me animaba. Coronamos la última tachuela y la bajada fue corta y rápida hasta las afueras de Sabiñánigo. Por detrás no veía al corredor de azul ni a ningún otro, así que ya mantuve el esfuerzo. En el tramo hasta Pirenarium vimos a otro corredor de naranja caminando. Lo pasamos. Sin nadie por detrás, no di muestras a mi compañero de pretender disputarle el puesto y aceleramos los dos lo justo, manteniendo nuestra distancia. Entré en meta en 2h. 44’ 10’’, con la sensación de haberlo dado casi todo. Y tiempo aceptable, porque no fueron 21, sino casi casi 23 kms.

            Fui al tablón de premios del sorteo y ¡oh, primera sorpresa!, unos calcetines. Vi al corredor veterano de rojo recién llegado. Y tras hidratarme un poco, me encontré con el de azul que me comentó que no había podido seguirnos, pero que estaba contento, 5º en Veteranos. Entonces pensé que si él era el 5º y el de rojo el 4º,…así que fui a la mesa de control y allí, ¡oh, segunda sorpresa!, vi que yo era el 3º. ¡Toma ya!  


            Así que al final había llegado el 21 de 46 llegados a meta, y el 3º de Veteranos. 



martes, 2 de octubre de 2018

MONTE DE SANTA EUGENIA Y MON D’ASIESO desde Grajas ( 06/09/2018)




Participantes:
Oscar.
Fecha y meteo.:
06/09/2018; sol.
Duración:
1h. 14’ a la antecima de Santa Eugenia;  1h. 38’ a Mon d’Asieso; 2h. 43’ la ruta total.
Desnivel y longitud:
767 mts. de desnivel acumulado en 17,43 kms.
Dificultad:
el Monte de Santa Eugenia está totalmente vestido, impracticable.


Siguiendo la marcha de este verano de intentar alcanzar cimas modestas por los alrededores de Jaca, madrugué para explorar la zona de Grosín, y visitar dos lomas que lo escoltan al este y al sur. Santa  Eugenia y el Mon d’Asieso. Aparqué en el Puente de las Grajas. Altitud: 786 mts.
Comencé a trotar por la pista que lleva al Collado Serés. Junto a un cartel de peligro de incendios tomé una senda que nace a la derecha. Había leído en el magnífico blog de Chema Tapia que hay una senda que tras muchas revueltas por las laderas de Santa Eugenia, lleva al collado. De hecho ya lo recorrí de bajada en 2015 en la Carrera de Jaca contra la ELA, pero la tenía en el olvido.
            La senda atraviesa el Barranco de Serés y baja a la derecha para transitar paralela a la carretera, por detrás del Charlé. Yo me empeñé en ir de frente por trazas de sendero. Tras ir y venir, al final reculé hasta el barranco donde había perdido los mojones y encontré la ruta buena. Luego va ascendiendo, pasando bajo un poste de eléctricas y aparece el serpenteante sendero que bajo un bonito bosque y en continuas revueltas, va ganando altura.  Trotaba y caminaba.  Un sendero apareció a la derecha. Lo tomé y al poco encaré directamente la línea de máxima pendiente para intentar encaramarme la loma cimera del Santa Eugenia. Muy vestido, arbolado, arbustos, y sobre todo erizones, dificultaban la progresión. Luego desaparece el arbolado pero se mantiene el boj y el erizón. Lo que creí era la cima, no lo era, adelante vi una cota superior. Pinchado, rozado y avanzando lentamente fuera de toda senda, buscando los pasos menos vestidas, alcancé esa cota, rodeada por bosque bajo.  Hice foto y rehice mis pasos. 

La vuelta al sendero se me hizo más corta, y es que en realidad la distancia desde la senda no había sido grande, pero el avance lento y pesado. De la senda-desvío pasé a la senda principal, que me dejó en el collado poco después.          
  
En el collado tomé la pista de descenso a Guasillo. El Mon d’Asieso estaba a mi izquierda, pero lo vi vestido y estaba harto de pinchazos. Más abajo, ví como un cortafuegos desprovisto de arbustos que subía hasta arriba, y no pude resistirme y lo encaré. Mucho mejor que Santa Eugenia, pero erizones también había. Al llegar arriba, maldición, la cima estaba más adelante. Pero pude llegar con algunos arañazos. Llegué a lo que creí sería el punto culminante, también rodeado de árboles. Altitud: 1.221 mts. 

Tiré hacia abajo y desde la pista bajé corriendo a Guasillo, Asieso y por la pista y senda conocida, hasta el Puente de las Grajas. En total: 2h. 43’ de ruta. Una vez descargada la ruta, decepción: no llegué a la cima de Santa Eugenia, aún me quedaba un trecho al punto culminante. Los árboles me habían tapado la perspectiva.  En cambio, sí a la de Mon d’Asieso.

lunes, 1 de octubre de 2018

PEYREGET desde Portalet (31/08/2018)


Participantes:
Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.:
31/08/2018; sol.
Duración:
2h. 30’ al Peyreget; 5h. 44’ la ruta total.
Desnivel y longitud:
923 mts. de desnivel acumulado en 12,12 kms.



El Peyreget es un mirador de primera del imponente Midi d’Ossau. Situado al sur de éste, su ascenso no es complicado y tiene alicientes de sobras: refugio, laguito, vistas, quizás sólo le falte el tramo de bosque…Así que lo escogí para ir con los chavales un fabuloso día veraniego. Aparcamos al poco de comenzar a descender el Portalet. Aparcamiento casi repleto. Altitud de inicio: 1.711 mts.

Descendimos por pista atravesando el río y pasando junto a la granja emprendimos la subida al Col du Soum de Pombie. La senda realiza varias eses por las herbosas laderas de Pombie. Está jalonada de multitud de atajos, que manía tenemos la gente de los de atajar y crear nuevas sendas donde ya las hay y no son necesarias.

 Al llegar al collado aparece el Midi majestuoso y algo más abajo ya se puede ver el Refugio de Pombie. Descendimos a él. Este tramo se hace rápido porque es en bajada. La foto es chula: Refugio, Midi y Lac de Pombie. En el Refugio tomamos agua y Pablo quiso verlo por dentro para comparar con Bachimaña.

Luego nos desviamos a la izquierda por la senda indicada al Col de Peyreget. Algunos desvíos a laguitos nos hicieron dudar un poco pero la senda principal va hacia el collado, terreno algo pedregoso a tramos. Pasamos junto a un bonito pero pequeño lago. Algo escondido el collado. No es el típico que se ve claro al fondo. Pero sin pérdida. El último tramo íbamos tras un rebano de ovejas que nos precedían.

 Del collado giramos a la izquierda (sur) para afrontar la ladera de ascenso a la cima del Peyreget, por sendero señalizado y sin dificultades que va serpenteando. En 2h. 30’ nos plantamos en la cima. Altitud: 2.487 mts.



            Tras las fotos de rigor, propuse volver realizando una circular (más bien chupa chups) bajando al Lac de Peyreget, Col de L’Iou y desembocando en el Col du Soum de Pombie. Pero no tuvo mucha aceptación. Descendimos hasta el laguito y junto a sus orillas almorzamos. Luego se entretuvieron intentando cazar renacuajos y ranitas un buen rato y tuvimos que insistir para reanudar la marcha. El “estrés” que pillaron los renacuajos sería grande, pero salvamos una abeja de morir ahogada.

 Por el camino de ida y sin novedades, volvimos al coche. En total, 5h.44’.