domingo, 25 de octubre de 2020

PUEBLOS DESHABITADOS DEL SOBREPUERTO (16/10/2020)

           Participantes: Marcos y Oscar.

Fecha y meteo.: 16/10/2020; día fresco al principio, pero soleado; ideal.

Duración: 4h. 34’ a Escartín; 7h. 25’ la ruta total.

Desnivel y longitud: 1.943 mts. de desnivel acumulado en 42,79 kms.


Cuando Marcos propuso una maratón de montaña. la Vuelta al Vignemale, tempranas nieves cubrían los puertos y las cimas del Pirineo. La semana estaba siendo heladora. No era buena idea. Había otras alternativas en cotas más bajas. Entre ellas, se me ocurrió diseñar una por los pueblos deshabitados del Sobrepuerto. Ideal para otoño, cuando los colores estallan y parte de la ruta se convierte en la Senda Amarilla. Allá que fuimos. Aparcamos en Oliván aún de noche. Amanecer frío, pero el día se prometía soleado y bueno para caminar. Altitud de inicio: 898 mts.   

 Comenzamos a avanzar hacia Susín en cuanto amaneció. Tras un tramo de pista, tomamos el PR. Íbamos ligeros, Marcos empezó con ganas, trotando incluso subiendo. Pronto le amansé. Por Susín pasamos de refilón. 

Continuamos ascendiendo hacia Casbas. Unas pocas construcciones derruidas. Seguimos por la pista hacia Yebra de Basa. 

Tomamos un sendero bajo bosque, con alguna rampa dura, pero limpio y bien marcado. Tramo muy bonito. Desembocamos en la pista con el Oturia ya a la vista. Recorrimos la pista, zona humanizada, vallas para el ganado, hasta plantarnos en el Refugio de San Cocoba. 

Allí paramos a comer algo y repostamos en el abrevadero que hay metros más abajo.  Luego rehicimos nuestros pasos unas decenas de metros y continuamos al este por pista. Siguiendo la ruta del reloj, nos desviamos por antiguo sendero, transitable pero no muy limpio, hacia Cortillas. Algunas casonas están rehabilitadas. 

Luego nos dirigimos al cercano Cillas. Unas vacas nos taponaron el paso hasta que logramos que nos dejaran pasar. 

En Cillas, apenas algunas casas, logramos encontrar la pista que directamente enlaza con la que va a Basarán. 

Pura soledad, pena, recuerdos de vidas duras pero quizás más verdaderas que las de las urbes. Paramos unos minutos a comer y tomamos el sendero, precioso, que desciende al barranco y luego asciende a Escartín. No encontramos la fuente, sí visitamos la iglesia. Muy bonito, sobrecogedor, se remueven sentimientos ancestrales. Surgen preguntas, dudas, se respira autenticidad, dureza, se exhala pena.

Por pista nos dirigimos a Ainielle. Acortamos hasta el Puerto por lo que en el mapa era camino pero que ha desaparecido en su último tramo, aunque se transita bien. Luego, ya de nuevo hay camino. Ainielle es pequeño, pero una golosina visual, su entorno es el más bonito. 

Fue un placer recorrer el sendero hacia Berbusa, que está casi mimetizado con el entorno, se lo está devorando.

 De Berbusa ya tomamos el camino más directo que por PR y pista nos dejó en Oliván, tras, 7h. 35’ de marcha.











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